jueves, 25 de julio de 2013

Capítulo 37



Harry cerró la puerta de mi dormitorio, mientras yo rápidamente me dirigía hacia el otro lado del espacio oscuro. Mis dedos tanteando para encontrar el interruptor de mis luces tintineantes. Una vez las encontré la habitación estaba envuelta en un suave color rosa. Me volqué hacia Harry, quien ya se había quitado las llaves, el teléfono y la billetera del bolsillo trasero de sus jeans. La profundidad de sus impresionantes ojos me miraba mientras yo jugaba con mis manos, arrastrando los pies.
Yo sabía que mi nerviosismo era evidente, recibiendo una pequeña sonrisa de Harry.

"Ven aquí".

Sus largos dedos se extendieron a mí, mis pies moviéndose hacia él para aceptar el gesto. Me tragué mi ansiedad, mordiéndome el labio inferior. El brazo izquierdo de Harry se deslizó alrededor de mi espalda, suavemente poniéndome más cerca.

"Ahora estás a salvo. Voy a mantenerte a salvo. "Susurró.

Y yo le creía. Yo sabía que Harry no se detendría ante nada para protegerme. Era difícil describirle a alguien como nuestra relación había comenzado. Pero más en la forma en que se había desarrollado. Podía confiar en Harry con prácticamente cualquier cosa. ¿Es esto lo que se siente al estar enamorado? Estar tan envuelto con alguien, que quieres darle todo.
Harry ya me había entregado su corazón.
Un beso inocente fue intercambiado entre nosotros. Apartándonos, pero aún así nuestros labios seguían rozándose. Nuestras frentes apretadas mientras con cuidado pasaba mi mano por su estómago. Mis manos temblorosas mientras agarraba la parte inferior de su camiseta. La camiseta fue desprendida del largo torso de Harry, frunciendo el ceño cuando las heridas que había sufrido en la pelea se hicieron visibles. Pero a pesar de las imperfecciones todavía se veía impresionantemente hermoso. Su piel bronceada era suave mientras trazaba a través de las líneas definidas de su estómago.

"Tienes que ser un ángel." Susurré, mirando a la cara de Harry.

Sus impresionantes rasgos iluminados por el resplandor de las luces tintineantes. Rizos oscuros, hoyuelos, hermosa sonrisa, asombrosos ojos verdes y labios carnosos. Él no se parecía a ningún otro hombre que jamás haya visto.

"No soy un ángel, bebé." Sus palabras sosteniendo un atisbo de dolor, sus ojos cayendo a donde yo sostenía su mano.

Yo sabía que él había participado en algunas actividades cuestionables y yo todavía no estaba segura de si alguna vez volvería a ser libre de la oscuridad que lo poseía. Pero yo no quería que cambiara por mí.

"Bueno, yo creo que sí."

Levanté su mano a mi boca, dejándole besos delicados hasta los nudillos.

"¿Por qué?", Se preguntó confundido.

"¿Cómo puede alguien verse tan impresionante como tú y no ser un ángel." Hablé en voz baja. "Esa es la única explicación que se me ocurre." Sonreí.

Él se rió en voz baja por el comentario antes de besarme en la punta de mi nariz. Mis dedos se arrastraron sobre sus fuertes hombros y por sus brazos tonificados, apretando ligeramente en el músculo. Todavía no podía creer que había ganado la pelea. Aún asombrada por la habilidad que había mostrado en el ring de boxeo. Pero mi estado de ánimo rápidamente cambiando, mi mente enfocándose en la causa de su violento regreso.

"¿Qué te dijo?" Mi voz suave mientras miraba a Harry.

Yo no tenía necesidad de decir el nombre. Harry sabía. Su postura rígida, sus ojos fijos en mí. Mis dedos encontraron los suyos, tratando de consolarlo. Su cuerpo pareció relajarse un poco con mi toque.

"¿De verdad quieres saber?" Su tono era un poco duro.

¿Si quería saber? La información desconocida había estado rondando en mi mente desde que había sido testigo de su vuelco contra Scott en el ring. Mi deseo de descubrir el gatillo a la ira de Harry superando la parte sensata de mí, la que me decía que dejara el tema.

"Sí".

Él me trajo más cerca, sus rizos cosquilleando mi piel en cuanto inclinó la cabeza.

"Te ahorraré los detalles." Habló con disgusto. Sus verdes ojos fijos en los míos. "Me dijo que te llevaría lejos de mí." La respiración de Harry se había incrementado.

El miedo apoderándose de mi cuerpo, mis dedos apretándose con sus palabras. Yo sabía que él podía decir que estaba asustada, mi presencia acercándose a Harry.

"Yo nunca dejaría a nadie hacer eso. Lo mataré si lo intenta .... Nadie te está llevara lejos. "La profundidad de su voz hizo que mi cuerpo temblara.

Llevarme lejos? ¿Qué significaba eso? Scott, amenazó con matarme? Harry me aferró a su pecho desnudo, el pánico tembloroso siendo absorbido en su cuerpo. Me sentí segura en sus fuertes brazos. Pero el caos arremolinándose en mi mente aún permanecía. Harry no dejaría que eso sucediera. Él mantendría a salvo. Él me lo había dicho en numerosas ocasiones.

Mis brazos se aferraron a su cintura. No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos parados abrazándonos, pero el abrazo de Harry poco a poco calmándome. Su voz ronca silenciosamente me tranquilizaba, me reconfortaba. Besos fueron dejados en mi mejilla, tratando de atraer a una sonrisa.

"¿Estás bien?" Susurró Harry.

Yo asentí ligeramente mientras me apretaba.

"Bueno ... ahora déjame hacerte el amor."

Los eventos anteriores de la noche dejados en el olvido mientras yo tímidamente le sonreia al hermoso muchacho delante de mí. Con que rapidez podía convertir una situación. Di un paso atrás fuera de su control. Sus brillantes ojos verdes nunca me dejaron mientras cruzaba los brazos sobre mi estómago, las yemas de mis dedos encontrando el dobladillo de mi camiseta. Mi labio inferior fue tomado con dureza entre mis dientes mientras levantaba el material hacia arriba. Mi visión oscurecida mientras luchaba por quitarme la ropa en mi estado nervioso. Escuché una risa profunda antes de que sus grandes manos calientes descansaran sobre las mías, ayudándome a deshacerme de la barrera material. Una vez fuera, cayó al suelo.
El rubor en mis mejillas parecía calentar mi totalidad. Me quedé en sostén y jeans. Ambos topless mientras Harry cerraba la distancia. Labios suaves y carnosos instantáneamente sobre los míos, su lengua abriéndose camino en mi boca. No me resistí, mi cuerpo entregándose a él. Harry podía tener todo lo que le podía dar y mucho más. Yo era suya.
Mis manos se apoderaron de la parte posterior de su cuello. Mi corazón golpeando contra mi pecho mientras sentía sus dedos largos moviendo el botón de mis jeans. Di un grito ahogado en su boca mientras él tiró de la cremallera hacia abajo.

"Shh." Harry consolando. "Está bien, bebé."

Sus palabras susurradas tenían un efecto calmante, aunque mi respiración seguía saliendo temblorosa de mis labios entreabiertos. Dejó escapar una risa mientras me inclinaba para otro beso, nuestras narices chocándose. Pero me quedé congelada cuando sus dedos se engancharon en mis jeans, tirando de ellos hacia abajo sobre la curva de mi trasero. Mi contacto fue con urgencia sobre su pecho desnudo, rozando sobre las marcas que su oponente había infligido durante la pelea. Mi pulgar distraídamente rozó su pezón derecho. El gemido gutural liberado me tomó un poco por sorpresa. Repetí la acción antes de sumergir la cabeza.

"Bo". Sonaba jadeante la voz de Harry.

Mis labios besaron la protuberancia sensible, chupando y lamiendo. Me vi obligada a perder el contacto en cuanto mis jeans se soltaron hasta alrededor de mis tobillos. Harry tomó mis manos y me guío fuera de la ropa. Me sostuvo cuando me tambaleé hacia él. Pero su agarre me liberó cuando él me dejó por mi cuenta. La longitud de mi pelo cayendo sobre mis hombros, ocultando mi sostén negro.

"Mierda." Harry habló.

Sus ojos lujuriosos arrastrándose desde mi cabeza a los pies. Se tomó su tiempo, absorbiendo con amor las curvas de mi cuerpo. Nunca había sido una persona que se bronceara bien al sol y al lado de Harry parecía más pálida que nunca. Pero con él, nunca me había sentido tan hermosa. Miré su linda sonrisa aparecer mientras yo nerviosamente movía los dedos.

"Lindo color". Alagó al barniz azul marino brillante de mis uñas.

"Gracias." Susurré, con timidez.

Ansiaba sentir su calor. Yo no podía esperar más, inicié el contacto. La gran envergadura de las palmas de Harry por todo mi cuerpo mientras tocaba y acariciaba la suave piel. Él sonrió en el beso mientras yo arrastraba las manos hasta un lugar donde sabía que le gustaba ser tocado. Mis dedos instantáneamente serpenteando por los rizos que adornaban su cabeza.

"Eres tan hermosa." Murmuró.

Di un grito ahogado, una mano quedando enredada en los rizos de Harry y la otra agarrando la parte de atrás de su cuello mientras él me llevaba hacia atrás. Nuestros pies descalzos tocándose cuando nos detuvimos al pie de mi cama. El beso apasionado fue roto. Había perdido la cuenta del número de veces que Harry me levantó de mis pies. Pero en todas las ocasiones el gesto hacia que en mi rostro estallara una sonrisa, una risa pequeña escapando.
Mi cabello se desplegó en torno a mí en cuanto Harry me puso de espaldas en el edredón. Su mirada era casi como con admiración. Sus ojos nunca dejando mi cuerpo.

"Harry." Susurré con voz entrecortada.

Me acerqué a él, tratando de conseguir que se moviera más cerca. Él obedeció, de rodillas entre mis piernas dobladas mientras llevaba mi mano a su boca. Sus labios de color rosa dejando pequeños besos a la piel. Su gran mano rozando las pulseras decorando mi muñeca mientras su toque se deslizó hasta mi antebrazo y luego de vuelta a mi mano. Lo miraba fijamente mientras sus dedos empezaron a quitar cuidadosamente las joyas. Sus ojos se clavaron en mi cara mientras los brazaletes fueron sacados uno a uno. Mi brazo fue girado, Harry inclinándose para presionar su boca caliente en la parte posterior de mi muñeca desnuda.


Todavía seguía echada sobre mi espalda mientras Harry continuó con sus delicados toques. Mi corazón latía fuerte mientras él se cernía sobre mí, una pequeña sonrisa en su rostro mientras su pulgar rozó mi cuello antes de moverse a mi oído. El aro de plata fue retirado de mi lóbulo, sus acciones repitiéndose en cuanto su toque se desplazó al otro lado de mi cabeza.
Nuestros ojos encontrándose cuando se arrodilló más arriba. Mi pierna derecha fue levantada. Gemí cuando las cálidas manos de Harry corrieron por mi muslo, rodilla y pantorrilla. Al mismo tiempo dejando besos húmedos sobre la suave piel.

"Tan suave." Murmuró.

Mi pie presionado contra su pecho. Miré mientras él desabrochaba la pulsera en mi tobillo, poniéndola a un lado donde el resto de mis joyas yacían. Yo no podía dejar de reír mientras Harry trajo mi pierna más arriba antes de chupar uno de mis dedos de los pies. Una sensación de cosquilleo. Él me sonrió, apareciendo los hoyuelos en sus mejillas.

"Harry". Reí, tratando de conseguir que se detuviera.

Cuando terminó la única joyería que quedaba era colgante de Harry. El avioncito de papel descansa a salvo en mi pecho. Jugó con la cadena antes de inclinarse hacia mí, con los labios viajando a mi oído.

"Vamos a dejar este." Su voz rasposa susurró.

Asentí con la cabeza en acuerdo. No me lo había quitado desde que me lo había dado, nunca salía de mi vista.
Sus manos rozando por mi cuerpo, tocando mis pechos y apretándolos suavemente. Cosquillas de placer estallando a través de mi piel en forma de piel de gallina. Él sabía exactamente qué efecto tenía sobre mí y estaba tomando el máximo provecho. Mi cabeza rodó hacia un lado, mi pecho subiendo y bajando rápidamente ante el contacto íntimo de Harry.

"No, mírame." Ordenó.

Mis ojos parpadearon abriéndose cuando me encontré con su mirada intensa, sus dedos arrastrándose por encima de mi estómago. Cada toque diminuto parecía magnificado. La presencia de Harry lo abarcaba todo, abrumándome. Harry se había trasladado más abajo en la cama, dejando besos en mi piel sensible a su paso. Sus movimientos eran tan calientes y seductores. Si no estuviera echada, había una fuerte posibilidad de que me hubiera caído en un instante al suelo. Mi mente volvió rápidamente cuando sentí su toque en mi ropa interior.

"Sabes que me encantan estos". Él jugueteó con el encaje. "Quiero sacarlos ... pero todavía no.", Añadió Harry con un guiño.

Antes de que tuviera la oportunidad de recuperar el aliento él bajó la cabeza. Sus manos atrapado mis tobillos, clavando los pies de la cama, con las rodillas flexionadas. Su boca colocada sobre la parte delantera de mi ropa interior. Aliento caliente filtrándose a través de la fina tela en cuanto él resopló a propósito.

"Mierda". Maldije.

Mi cuerpo tembloroso trajo una sonrisa de satisfacción en su cara, sin poder mover las piernas y bajo su misericordia. Su risa se oía y se sentía en cuanto él mordisqueó la piel de la parte interna de mis muslos. Un tobillo fue puesto en libertad, su dedo índice enganchando mis bragas a un lado. Mis caderas levantándose en cuanto su lengua se adentró en mí. Yo no estaba en modo alguno preparada para sus acciones. Pero yo sabía que Harry se complacía viéndome en este estado. Sus labios y su lengua trabajando en conjunto para tenerme gimiendo su nombre. Mi mitad inferior levantándose del colchón un poco, desesperada por más contacto. Su risa retumbante vibrando contra mí, su lengua en zigzag a lo largo de mi centro dolorido. Mis manos desesperadamente tomando en puño el edredón de alrededor mío, aferrándose a cualquier cosa que podía mientras Harry continuaba la prendida tortura. Mi pecho constreñido, mi aliento enganchado mientras su boca se cerró alrededor de mi clítoris, chupando la protuberancia pequeña.
Harry se levantó por un poco de aire, sonriendo.

"¿Se siente bien?"

Asentí con la cabeza, incapaz de hablar. Mis ojos se cerraron, mi mano a ciegas viajando hacia abajo para buscar los rizos suaves en la cabeza de Harry para enredarlos entre mis dedos. Me sobresalté cuando su nariz rozó mi clítoris.

"No tienes idea de lo increíble que sabes." Murmuró contra mí.

Sus palabras audaces estimulándome aún más, intensificando mi excitación ya aumentada. Yo sabía que no sería capaz de retrasar mi orgasmo durante mucho más tiempo, el hormigueo que significaba su aparición inminente, estallando a través de mi cuerpo. Algo que era cada vez más evidente para Harry mientras trataba de sujetar mis piernas alrededor de su cabeza. Su lengua caliente sacudió las sensitivas terminaciones nerviosas dos veces más antes de apartar mis piernas, alejándolas.

"Todavía no, Bebé." Su tono seductor.

Sentí como si no podía moverme, mis miembros fláccidos cuando Harry se levantó. Él se recostó en las almohadas, sus manos sujetándome por las caderas para llevarme fácilmente con él. Mi espalda apretada contra su pecho desnudo mientras él doblaba sus rodillas, mi cuerpo tendido en la parte superior de Harry. Todavía estaba un poco cautelosa por sus heridas, pero las heridas no parecían molestar a Harry en absoluto.


Suavemente movió mi cabello hacia un lado, la longitud cayendo en cascada por mi parte frontal. Mis pechos fueron palmeados suavemente antes de que una de las grandes manos sea levantada.

"Chupa". Retumbó la voz ronca de Harry debajo de mí.

Tomé el dedo extendido en el calor de mi boca. Gemidos podían ser oídos mientras yo arremolinaba mi lengua alrededor, la lubricando la longitud. Mis labios fruncidos cuando Harry lo sacó.

"Buena chica".

No hubo pérdida de tiempo en el deslizamiento del largo dedo en la parte delantera de mi ropa interior. Grité en cuanto su índice se empujó dentro de mí, mis pies presionando sus muslos aún vestidos. Un fuerte brazo me sostenía a él mientras yo me movía con sus acciones implacables. Mi mano con fuerza sostuvo su bícep mientras él continuaba bombeando un dedo dentro de mí. Su pecho vibró en un gemido debajo de mí, ya que moví el trasero contra su entrepierna.

"H-Harry, por favor."

Traté de rodar fuera de él, pero él no me dejó, su brazo apretándose más.

"No, no lo hagas. Bo, quédate conmigo. "Él me dijo con voz entrecortada.

Mi cabeza cayó hacia atrás sobre su hombro en la derrota, pero su toque aún causándome retorcerme encima de él. Harry gimió con la fricción que estaba creando contra su entrepierna. Un creciente prominente bulto presionado contra mí. El retumbar de su corazón, se podía sentir en mi espalda. Nunca había experimentado nada como esto antes.

"Voy a tratar dos." Él me informó.

No le respondí, incapaz de hacerlo. Mis músculos se tensaron cuando intentó entrar en mí de nuevo.

"Bo, necesitas relajarte."

Mis ojos completamente cerrados en cuanto un segundo dedo se hundió en mí. Mi emoción le hizo un poco más fácil a Harry poder moverse dentro de mi calor apretado. La nueva sensación era incómoda, extendiéndose mientras Harry profundizó la acción de bombeo. Era amable, no quería forzarlo. No podía controlar los gemidos que salían de mis labios. Mis talones se clavaron en sus muslos mientras el ritmo aumentaba gradualmente.

"Estas tan estrecha". Él dijo jadeante.

La mano libre de Harry agarró la mía, acepté agradecida el gesto reconfortante. Mi boca entreabriéndose mientras mantenía sus dedos inmóviles dentro de mí, dejándolos de bombear. En lugar de eso, luchó por girarlos. Le oí maldecir por debajo de mí cuando mis paredes involuntariamente apretaron alrededor de su intrusión. Los suaves movimientos de Harry dejaron mi mente en un lío, sus largos dedos acariciándome por dentro. Cuando los curvó lancé un chillido. Sus puntas tocando un punto que nunca supe que existía. El placer que sentí fue mucho más de lo que podía imaginar.

"H-Harry. Quiero besarte. "Supliqué.

Odiaba no ver su rostro. Quería verlo, disfrutar de cada uno de sus detalles. El aire fue inhalado fuertemente cuando Harry cuidadosamente sacó sus dedos de mí. Su brazo se liberó de mi cintura permitiéndome rodar fuera de él y hacia un lado. Me sentía agotada, mi respiración convirtiéndose solo en exhalaciones. Mi cabeza perezosamente se volcó hacia el impresionante muchacho que me había llevado cerca del orgasmo dos veces en un período de tiempo increíblemente corto.
Mis ojos se ampliaron cuando fui testigo de Harry llevando sus dedos a la boca, cerrando los ojos mientras los metía por sus labios de color rosa. Sus largas pestañas revolotearon antes de que su cabeza se volcara hacia mí, chupando desesperadamente. Cuando los retiró renuentemente de su boca, la lengua de Harry se deslizó hacia fuera, seductoramente lamiendo alrededor de sus labios hinchados mientras tarareaba complacido. Sus brillantes ojos verdes siguieron mirándome, él desabrochando su cinturón. El botón fue pronto abierto, la cremallera bajada.

"¿Vas a ayudarme?" Él preguntó juguetonamente.

Levanté el pelo de mi cara, buscando fuerzas y arrastrándome. Besé su mejilla antes de agarrar la parte superior de sus jeans. Sus caderas se elevaron, lo que me permitió bajar la tela por sus largas piernas. Me reí, tratando de retirar el material antes de que Harry se retorciera con éxito antes de tirar la ropa al suelo.
Hoyuelos aparecieron a cada lado de su sonrisa mientras miraba a Harry. El hermoso muchacho echado sobre mis sábanas. Él era el mío. Mi peleador, mi protector, mi ángel.

"Me estoy sintiendo solo por aquí." Harry juguetonamente dijo con un puchero. "¿Vas a venir a acompañarme?" Sus ojos brillaban con diversión.

Una profunda risa ronca hizo eco por toda la habitación en cuanto una sonrisa incontrolable apareció en mi cara. Mi cuerpo fue rápidamente encima de Harry. Nos encontramos en un beso provocador, mis dientes suavemente tirando de su labio inferior. Mi contacto fue sobre él, deslizándose sobre su fuerte pecho que subía y bajaba a un ritmo creciente debajo de mí. Apenas sentí los dedos de Harry arrastrándose por mi espalda, mi postura rígida en cuanto el broche de mi sostén fue abierto bruscamente.

Mi cuerpo se apartó un poco. Él se deslizó suavemente las correas de mis hombros, mi boca empezó a secarse. Seguía sobre su regazo mientras Harry se movió para sentarse. El encaje negro cayó de mi forma temblorosa.
Sus ojos verdes sosteniendo los míos. Sus grandes manos se colocaron alrededor de mi espalda, animándome a acercarme. Mis pestañas revolotearon cuando nuestros pechos desnudos entraron en contacto. Mis pechos presionados firmemente a la dureza del torso de Harry. Su cabeza rodó hacia atrás, un suspiro de satisfacción fue liberado. La plata fresca de su cadena atrapada entre nuestros cuerpos ahora húmedos.

"Harry".

Su piel estaba caliente, me encantaba estar envuelta en sus fuertes brazos. Me aproveché de su estado debilitado, colocando suaves besos por su cuello al descubierto. El embriagador aroma de Harry abrumando mis sentidos, sumergiendo mi rostro al hueco de su cuello. Nunca quisiera que me dejara ir. Mis labios se perdiéndose a lo largo de su mandíbula definida, poniendo mis manos en sus hombros mientras suavemente le animaba a que se acostara. Harry obedeció, sosteniéndome con fuerza. Sonreí cuando con dulzura frotó nuestras narices antes de darme un beso en la boca. Mis dedos apartaron los rizos que caían sobre su frente.

"Soy tuya". Apenas susurré.

Los labios de Harry se entreabrieron con mis palabras, apretando los ojos cerrados mientras absorbía la profundidad.

"Te voy a mostrar lo mucho que me importas."

Me dio la vuelta, mi totalidad a merced de Harry. Mis ojos azules atentamente observando mientras él bajó la cabeza, sus rizos cosquilleando mi piel. Inspiré profundamente mientras los cálidos labios dejaban besos delicados a la cicatriz en mi pecho izquierdo. Él sabía que yo todavía no estaba totalmente cómoda con cualquier tipo de contacto con el recordatorio espantoso. Pero Harry también estaba consciente de que él era el único que me había tocado. Yo confiaba en él.
Mis bragas fueron cuidadosamente bajadas por mis piernas, a la vez que Harry no dejó ninguna parte de mi piel sin ser tocada por sus labios. Llenando mi cuerpo de afecto íntimo. Yo estaba completamente desnuda. La realidad de la situación siendo asimilada. El hermoso muchacho que había temido no hace mucho tiempo haciendo lentamente su camino hasta mi cuerpo desnudo. Uno de sus muslos descansaba entre los mías, su bulto prominente haciéndose cada vez más evidente a medida que apretaba las caderas con suavidad. No me había dado cuenta de mi falta de visión hasta que Harry me besó en la comisura de mi ojo derecho.

"Déjame ver esos bonitos ojos azules." Susurró.

Mi visión parpadeó cuando Harry volvió a entrar en foco. Sus hoyuelos se establecieron en sus mejillas, una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios carnosos. Mis manos parecían pequeñas en comparación con la suyas mientras él las guiaba a la banda de sus bóxers. Yo sabía lo que él quería que yo hiciera. Mi contacto fue débil; luchando para eliminar la última pieza de ropa entre nosotros. El tejido apretado, negro era suave contra mis dedos. La erección de Harry desesperadamente forzando los límites de sus boxeadores. Como saqué el material, no pude dejar de recordar cómo él sabía, su miembro grueso y pesado mientras Harry ayudaba en la eliminación de la ropa interior.
Mi pequeña mano lo agarró suavemente, Harry gimiendo mientras se inclinó sobre la mesita de noche donde había colocado los elementos de su bolsillo trasero. Empecé a bombear cuando él sacó un paquete plateado, cuadrado de su billetera. Me di cuenta que la cabeza de color rosa de su pesado miembro era casi del mismo color que sus labios. La observación me hizo sonrojar. Él sonrió, un beso fuerte fue presionado en mi boca antes de rodar abruptamente a un lado. Vi como sus dientes arrancaron la envoltura, los dedos de Harry realizando rutinariamente las acciones. Poniendo el condón por su miembro rígido y descartando el papel a un lado.
Pronto estuvo encima de mí una vez más. Sus palmas puestas a cada lado de mi cabeza antes de bajar hacia abajo. Inhalamos el cálido aliento del otro, mi corazón latía con fuerza en mi pecho.

"¿Estás lista?", Preguntó Harry, sus ojos intensamente mirando los míos buscando cualquier duda. Pero él no la halló.

Asentí con la cabeza, sin confiar en mi voz. Mi atención se fijó en el rostro de Harry mientras su mano viajó hacia abajo entre nosotros. Sus ojos estaban entrecerrados, sus rizos cayendo alrededor de sus rasgos impresionantes cuando él rozó su punta contra mí un par de veces. Mis músculos se tensaron al sentir a Harry cautelosamente entrando en mí. Hice una mueca, lo que le obligó a intentar una segunda vez. Nuestros dedos rápidamente se entrelazaron a un lado de mi cabeza. Gemidos cayeron de mis labios entreabiertos, Harry empujando un poco más. La sensación era algo que nunca había sentido antes, desagradable de una manera extraña.

"Si pudiera lo sentiría por ti, lo haría." Su voz tensa.


Apreté los dedos para tranquilizarlo, tratando de no dejar evidente mi burbuja de descontento a través de mis emociones. Harry estaba llenando mis extremos.

"Me gustaría eliminar el dolor, Bebé. Por ti, Bo. "

Y no tenia duda de sus palabras. Había demostrado una y otra vez a los extremos que llegaría por mantenerme a salvo. Esto no era diferente. Pero yo tenía la sensación de que Harry no solo se refería a la situación actual, si no a todo el dolor que había sentido alguna vez. Mis ojos llorosos explorando las contusiones sobre su piel bronceada.
Grité de dolor cuando Harry movió suavemente sus caderas hacia delante, presionando todo hacia adentro. Sostuvo es posición mientras yo gemía debajo de él. Levanté la mirada para encontrar sus ojos verdes llenos de culpa. Harry odiaba la idea de hacerme daño. Su labio inferior puesto entre sus dientes. Rizos oscuros colgaban alrededor de su hermoso rostro. Pequeñas lágrimas se asomaron sobre mis ojos, rodando por mis mejillas.

"No llores, Hermosa".

Los labios de Harry dándome un beso limpiando las gotas saladas. Nunca había deseado estar tan cerca de alguien como lo hacía con Harry. Mis brazos se aferraron a él mientras se ajustaba un poco, intensificando la sensación incómoda mientras yo sollozaba silenciosamente.

"Lo sé, lo sé, cariño." Harry desesperadamente hablaba, dejando besos en mis mejillas con la esperanza de distraerme.

El cuerpo desnudo de Harry parecía encerrarse a mí alrededor, creando un escudo de protección. Su cuerpo más grande bloqueando el mundo que nos rodeaba mientras él me envolvía. Tragué saliva mientras su rostro apareció sobre el mío otra vez, los labios de Harry silenciándome mientras me besaba. Necesitaba sentirlo.

"Hazlo otra vez." Susurré.

"No." forzó la voz ronca de protesta.

Su boca se abrió mientras me miraba. Nuestra respiración pesada, los pechos desnudos subiendo y bajando rápidamente. La cara de Harry hundiéndose en el hueco de mi cuello, sus labios gruesos dejando besos a mi piel caliente. Sus caderas inmóviles mientras él se quedó enterrado en mi interior.

"Por favor." Rogué en silencio.

Sus rizos oscuros cosquilleándome la piel mientras negaba con la cabeza. Yo sabía que él no quería causarme dolor, pero no podía quedarme quieta por mucho más tiempo. Mi mitad inferior se levantó del colchón un poco, tratando desesperadamente de hacer que se mueva. Sentí un gemido vibrar por su pecho. Un jadeo cayó de mis labios en cuanto una de sus grandes manos apretó mi cadera, restringiendo mis movimientos.

"Pará". Él habló desesperadamente.

Sus jadeos haciéndose más fuertes, tratando de negarme.

"Harry... Quiero sentirte."

Levantó la cabeza, nuestras narices rozando. Su aliento caliente por mi cara. La intensidad de sus ojos temerosos me dejó sin aliento.

"Te necesito". Susurré.

La mano en mi cadera fue retirada y desplazó hacia arriba, nuestros dedos entrelazándose. La frente de Harry descansando sobre la mía, apretando suavemente mi mano mientras lentamente se alejó. Mi piel se estremeció con la sensación de que poco a poco movía sus caderas hacia delante de nuevo. Las molestias habían disminuido, pero el dolor del entumecimiento leve todavía estaba allí. No nos besamos pero nuestros labios se rozaron continuamente.

"Lo siento." Harry habló en contra de mi boca.

La cabeza de Harry se dejó caer contra mi pecho. Sus labios dejaron besos húmedos sobre mis clavículas. Sentí su boca suavemente chupando en la piel mientras se alejaba de mí. Mi otra mano agarró la parte posterior de su cuello, enredando mis dedos en sus rizos. Sus dientes rozaron el valle entre mis pechos mientras levantaba el colgante avioncito de papel entre sus labios. Me sonrió, dándose cuenta de que era el único objeto que estaba usando actualmente. Un gemido gutural fue emitido por Harry mientras se mecía de nuevo en mí. Yo duramente mordiéndome el labio para no gritar. Su rostro volvió al mío, sus ojos verdes fijos en los míos azules. Me permitió jalarlo hacia abajo. La fría plata del colgante presionada entre nuestros labios hinchados.

Mordí la cadena, la mirada lujuriosa de Harry parecía calentar mi cuerpo. Sus caderas aún continuaban moviéndose suavemente, pero el ritmo se hizo un poco más rápido. Luché para equilibrar mi respiración, el aire se sentía limitado, incapaz de satisfacer mis necesidades.

"Bo, e-estas tan estrecha." Tartamudeó.

Mis dedos fueron liberados, la gran mano de Harry agarrando el cabecero encima de mí. Los músculos de su brazo se tensaban continuamente mientras sus caderas se encontraban con las mías. La cadena cayó de mis labios. Su respiración pesada saliendo, sus ojos completamente cerrados. Cuando los abrió, la oscuridad mostrada me llenó de temor. El verde brillante reemplazado con negro. Yo sólo lo había visto mirándome así una vez, mirando directamente a través de mí. Un sollozo escapó de mis labios cuando Harry dio un empuje particularmente doloroso. Mis uñas arrastrándose por su reluciente espalda desnuda. Él gimió en respuesta, agarrando mi cadera. Sus dedos profundamente presionados en mi piel, sosteniéndome en el lugar mientras continuaba adentrándose en mí. No hubo besos, nada íntimo en la situación. ¿Es esto lo que las otras chicas habían experimentado? Con otro fuerte impulso se hizo obvio para mí. Harry no estaba acostumbrado a ser suave. Él se cerraba a cualquier sentimiento relacionado con el sexo. Nunca había sido nada más que cosa de un día con él.

"Harry". Dije con urgencia.

Las lágrimas por mis mejillas una vez más. Quería besarlo, descubrir el juguetón, cariñoso muchacho del que me estaba enamorando. Mis dedos rozaron desesperadamente por su cara, a toda prisa tratando de captar su atención.

"P-Por favor." Gritó mi voz.

Mi toque le hizo sacudir sus rizos, sus ojos cerrándose, su ritmo al instante comenzó a desacelerarse. Lo bajé por el cuello, su frente presionando a la mía. Los movimientos de Harry se hicieron menos fuertes, el verde brillante de sus ojos volviendo gradualmente mientras me miraba. La transformación fue sorprendente y me hizo preguntarme si el muchacho bonito por encima de mí tenía la menor idea de lo que acababa de suceder. El alivio me inundó ... Pensé que lo había perdido.

"Bo". Susurró.

Sus labios fervientemente cubriendo los míos en un beso apasionado antes que salpicaran pequeños besos por toda mi cara. Harry soltó la cabecera de la cama, liberando mi cadera y apoyando su peso sobre sus antebrazos. Hacía tanto calor, el sudor goteando de sus rizos húmedos, por su cuello mientras me ocultaba con su cuerpo desnudo.
Su movimiento variaba de impulsos cortos y rápidos a lentos y tortuosos. Mi boca se abrió, luchando por respirar mientras su ritmo disminuía de nuevo. La sensación era tan intensa, tan abrumadora. Pero nada como lo había sido hace unos minutos. Eso fue duro, doloroso. La respiración de Harry era pesada, con su vista en mi cara todo el tiempo. Atentamente me observaba, tratando de ver cómo reaccionaba a las diferentes velocidades.

"Te gusta despacio?" Susurró en confirmación.

Asentí con cansancio, sus acciones dejándome sin habla. Estaba haciendo el amor conmigo. Lento y romántico. No podía concentrarme en otra cosa que en Harry. Todavía se sentía incómodo, pero era soportable. Mis dedos se arrastraron por su espalda, sonrió, ligeramente gimiendo. Su fuerte cuerpo arqueándose hacia mí mientras repetía las acciones con mis uñas.

"Mierda". Él gimió roncamente.

Mi cabeza fue empujada a un lado, Harry sumergiendo la suya en el hueco de mi cuello. Pequeños, suaves sonidos escaparon de mis labios mientras él mordía ligeramente en la piel sensible. Dejé escapar una risita forzada, cuando empujó su nariz contra mi mejilla mientras él gemía en voz baja, tratando de llamar mi atención. El segundo que volqué la cabeza, los labios hinchados de Harry fueron presionados con urgencia a los míos. El beso fue dulce y juguetón, un lado de Harry que sólo yo había visto, no había nadie más. Sus caderas todavía siguieron reuniéndose con las mías, el aire alrededor aumentando en la temperatura.

"¿Todavía duele?" Murmuró.

Su pregunta me tomó un poco por sorpresa y no tenía sentido en mentir acerca de la respuesta. Sus ojos verdes explorando atentamente los míos mientras esperaba mi respuesta. Harry recibió mi pequeño asentir. Alejando su espalda, su expresión era de dolor mientras absorbía mi revelación. Sus cejas en un ceño.
El fuerte cuerpo de Harry se movió por encima de mí, una mano grande rozando a través de mi estómago y hacia donde nos conectamos. Mis ojos se abrieron en pánico. Me apresuré a agarrar su muñeca. La preocupación brillando en su rostro.

"No puedo." Le dije desesperadamente.

"Pero yo quiero hacerte sentir bien." Harry habló, sus rizos cosquilleándome en la frente.

Mis dedos entrelazados con los suyos, tratando de mover su mano.

"P-Por favor, no, es demasiado." Susurré.

La mirada de sus hermosos ojos me hizo creer que estaba desesperadamente pidiendo mi perdón. Pero mis palabras fueron mal interpretadas, Harry pensando quería detenerlo por completo. Cuando se movió a salir suavemente de mí, tomé su cadera.

"No.. Quiero sentirte."

Yo sabía que él era consciente de lo que estaba pidiendo. Pero él todavía parecía reacio a cumplir.

"Por favor." Sonreí débilmente.

Inclinándome hacia arriba, mis labios contra los suyos, mis dedos encontrando sus ahora húmedos rizos. Harry tarareó profundamente en el beso. Manteniendo el ritmo mientras seguía dentro de mí. El aliento caliente siendo emitido en el pequeño espacio entre nuestras bocas, vulgaridades saliendo de la figura de ángel encima de mí. Harry estaba luchando para aguantar, pero segundos más tarde grandes manos se deslizaron por debajo de mí. Di un grito ahogado, mi torso levantándose del colchón en cuanto Harry me abrazó con fuerza entre sus brazos. Mi cabeza cayó hacia atrás mientras me dio unas cuantas compresiones rápidas. Me envolví alrededor de su cuerpo.

"Mierda ... Bo." Harry gimió.

Mi respiración parecía salir a tirones de mi garganta mientras sentía a Harry temblar dentro de mí, liberando su calor en el condón. Nuestros pechos estaban apretados, el latido de nuestros corazones retumbando tan furiosamente como el del otro. Besos fueron presionados por su cuello, una vena prominente que sobresalía en cuanto Harry salió de su orgasmo.
Me puso con cuidado sobre las almohadas, mi cuerpo sintiéndose adolorido, completamente agotado cuando quede en el edredón. Harry dulcemente besó mis labios antes de colapsar sobre mí.


miércoles, 17 de julio de 2013

Capítulo 36




Mi corazón latía en mi pecho mientras me acercaba a la puerta del vestuario. Me aterraba pensar en cómo Harry lucía después de la pelea. Respirando irregularmente, me obligué a seguir adelante. Mis ojos al instante cayeron sobre Harry. La habitación estaba en penumbra, lo que hacía difícil distinguir su rostro cuando se sentó en uno de los bancos. Tenía la cabeza gacha, dejándose caer los rizos sobre la frente.

"Harry." Dije en voz baja.

Su cabeza se levantó con mi voz. La bolsa de hielo pegada a la parte izquierda de su cara fue bajada y se colocó a su lado. Mi temor sacando lo mejor de mí, no estaba segura si debería quedarme. Me esforcé por ver su cara de mi posición.

"Ven aquí". Su voz rasposa indicó.

Mis dedos nerviosamente jugando con las puntas de mi cabello, mordiéndome el labio mientras avanzaba con cautela. Sus rizos estaban empapados en sudor, pegados a su frente mientras miraba hacia mí. Creo que era casi tan cauteloso como yo. Me había preparado para lo peor, pero su aspecto me sorprendió. Sí, estaba ensangrentado y golpeado ligeramente, pero no era tan malo como las imágenes de mi mente con las que me había torturado.
Harry curiosamente me miró por debajo de sus rizos sudorosos. Era casi como si estuviera conteniendo la respiración, esperando mi reacción. Una mano grande se extendió para que yo la tomara y de inmediato acepté el gesto. Harry rió entre dientes mientras me sentó sobre su regazo. Mi tacto instantáneamente en su rostro, rozando sobre sus mejillas, revisando si estaba herido. Aparté sus rizos húmedos. Durante todo el tiempo él no sacó su mirada fija en mí. La sangre por su mejilla proveniente de su nariz, pero no se la rompió.

"Bo.".

Mi toque viajó por hasta su pecho, inclinándome un poco hacia atrás, las manos de Harry se apoyaron mi espalda mientras revisaba su estómago. Se estremeció un poco, mis ojos como dardos a su cara. Jalé sus brazos, con sus manos en las mías, dándoles la vuelta, examinando sus largos dedos.

"Bo, estoy bien." Él se echó a reír.

Sostuve su barbilla girándole la cabeza de lado a lado, haciendo caso omiso de su comentario. Creo que pensó que lo mejor era que me dejara seguir con mi investigación. Harry se sentó allí, con una sonrisa en su rostro mientras yo continuaba.
Fruncí el ceño mientras él se estremeció, mi pulgar pasando por su labio inferior. Se había hinchado ligeramente obviamente por un golpe. Me incliné hacia adelante presionando un beso a la lesión. Harry no tuvo tiempo de reaccionar antes de que empujara mi pulgar suavemente por sus labios.

"¿Qué estás haciendo?" Cuestionó mi intrusión.

Achiné mis ojos en la concentración, explorando alrededor de su boca.

"Revisando si todavía tienes todos tus dientes." Le respondí.

Agarró mi muñeca, juguetonamente chupándome el pulgar antes de que lo sacara.

"Es para eso el escudo de goma." Él se echó a reír.

Harry me sonrió mostrándome el blanco de sus dientes. Su sonrisa pícara mostrando que claramente él no había perdido ninguno durante la pelea.

"Ves". Él confirmó.

Suspiré de alivio, con la cabeza caída sobre su hombro mientras envolvía sus brazos alrededor de mí. No me importaba el sudor que corría por su pecho, sólo quería sostenerlo. Sabiendo que estaba a salvo.

"Oh, Dios mío. Nunca he estado tan asustada en toda mi vida. "Murmuré contra su piel sudorosa.

Le dio un beso en la parte superior de mi cabeza mientras yo me aferraba a él. No estoy segura de cuánto tiempo nos quedamos en esa posición. Estaba tan contenta que él estaba consciente y hablando. La idea de lo que podría haber sucedido me hizo sentir incómoda. Pero no pensé en ello por mucho tiempo, sabiendo que me pondría a llorar de nuevo. Yo no creo que pueda soportar más llanto.

"¿No quieres saber cómo lo hice?", Me preguntó en voz baja.

Giré los ojos, los hombres y sus egos.

"No me importa, siempre y cuando estés bien, no importa." Murmuré.

Hubo unos segundos de silencio antes de que sus dedos fueran presionados contra mí, jalándome más cerca en nuestro abrazo íntimo.

"Yo lo tenía sobre su culo del primer round. Lo noqueé en el segundo. "Susurró.

Me moví hacia atrás, mis ojos bien abiertos conectándose con los de Harry. Estos brillaban de emoción, con una sonrisa rápidamente formándose en su rostro. Mi desconcierto claramente causándole humor.

"Q-qué?" Tartamudeé.

"Bo, gané".

Mis brazos envueltos fuertemente alrededor de él, apretándolo. Harry respiró fuerte. Lo empujé hacia abajo para descansar en el banco. Mis labios reuniéndose con los suyos de prisa, en un beso apasionado.

Las puntas de mis dedos se clavaron en sus hombros mientras yo descansaba mi peso sobre él. Pero rápidamente me retiré cuando lo sentí estremecerse.

"Quieta". Dijo tensandose Harry.

Sus ojos permanecieron cerrados antes centrarse de nuevo en mí.

"Puede que no te salgas con la suya conmigo esta noche." Él juguetonamente bromeó.

"N-no lo puedo creer .." Todavía tratando de comprender lo que había logrado.

"Te dije que era bueno." Harry sonrió.

Con mucho cuidado me apoyé encima de él, poniendo mi cabeza en su pecho.

"Eres increíble. "Susurré.

Se rió de mi elogio, rozando sus dedos hacia arriba y abajo de mi espina dorsal.

"¿Y qué pasa con Scott ahora?"

Los brazos de Harry sosteniéndome más cerca con el sonido de su nombre. Su reacción me hizo reflexionar sobre las palabras indistinguibles intercambiadas entre los dos luchadores en el ring. Las palabras que habían provocado a Harry a desatar el comportamiento violento que lo llevó a la victoria. Me encontré contenta de que yo no había sido testigo de su furia incontenible. La vista podía haberme traumado mentalmente.

"No tienes que preocuparte acerca de él. No va a ser un problema nunca más. "

El tono oscuro que detecté en la voz de Harry me dijo que no iba a preguntarle más. No importa lo desesperada que estaba por descubrir lo que habían dicho entre ellos. En lugar de eso me incliné, presionando un beso en su mejilla sana.

***

Harry trató de animarme a salir con él y sus amigos para celebrar su victoria. Pero rechacé la oferta. Yo no quería entrometerme en lo que claramente iba a ser una noche de hombres. Ahora sabía que Harry estaba a salvo, estaba contenta por ir a casa y tener una tarde perezosa. Yo acababa de encontrar a mi madre mientras ella se dirigía a trabajar, otro turno de noche en el hospital.
Rápidamente me aburrí de la TV, mi mente queriendo algo con más profundidad. No me tomó mucho tiempo para encontrar una actividad que siempre había amado. Me eché en la hierba, con el libro en mis manos. La vacilante luz de las velas que había colocado a mi lado proporcionándome bastante brillo para absorber las palabras en las páginas. Yo quería sacar el máximo provecho de la noche cálida en el jardín trasero. Pero no podía concentrarme en la novela romántica que sostenía. Mis pensamientos repetidamente desviándose al hermoso muchacho que había robado mi corazón. Las líneas que leía no parecían nada en comparación con lo que estaba pasando en mi vida. Harry le había dado una vuelta de 180°, nunca podría volver a ser como era. Pero yo no quisiera que cambiara.
Traté de leer por un tiempo más. Una sonrisa apareciendo en mi cara en cuanto sentí la presencia de alguien a mi lado. Mi cabeza giró hacia un lado para encontrar a Harry echado a mi derecha. Él me sonrió, tomando el libro de mis dedos y cerrándolo. La novela fue colocada en la hierba mientras Harry se inclinaba hacia mí, dándome un beso en la mejilla.

"Hola, Hermosa." Habló su voz ronca.

Sonreí apartando algunos rizos de su cara.

"Pensé que ibas a salir a celebrar." Susurré.

"No quería. Quiero pasar tiempo con mi novia. "

Mi corazón se llenó de sus palabras. Mariposas en erupción en mi estómago mientras lo miraba fijamente. Ahora en jeans y una camiseta, con un olor fresco de la ducha. Harry movió su cuerpo, estableciéndose en su parte frontal en diagonal a mí, con la cabeza por mi medio.
Largos dedos con cuidado jalando hacia arriba mi camiseta de tirantes. El toque cálido de Harry rozó mi vientre desnudo mientras la ropa estaba siendo colocada debajo de mis pechos. Me sonrió mientras arrancó una margarita de la hierba. Los pétalos cosquilleando en mi piel mientras Harry arrastró la pequeña flor ligeramente por encima de mi estómago. Su mirada viajó hasta mi cara, hoyuelos hundiéndose en sus mejillas en cuanto él me sonrió.

"Eso hace cosquillas." Me reía.

El tallo fue sacado de la cabeza de la margarita. Miré con curiosidad hacia abajo cuando Harry colocó la bonita flor en mi ombligo. Mis ojos se cerraron mientras se inclinaba hacia adelante, sus labios gruesos presionándose a la zona justo encima de la nueva decoración.

"Te ves como una diosa." Su voz rasposa susurró.

Mi cabello largo y oscuro se había desplegado a mí alrededor, mi cuerpo relajado en el césped. Me sonrió mientras se movía a cernirse sobre mí, una rodilla a cada lado de mi cintura. Nadie me había visto o hablado nunca antes como Harry lo hacía. Me hacía sentir como si fuéramos las únicas dos personas en el mundo.

"Tan Hermosa".

En ese momento supe que era Harry. Quería entregarme a él. Él podía tenerme, todo de mí. Y yo lo deseaba desesperadamente.
Él sonrió, metiendo la cabeza para besar mi cuello. Le agarré la nuca, mis dedos presionando contra su piel caliente mientras yo me armaba de coraje.

"Hazme el amor." Apenas un susurré.

Oyó. Sus labios inmóviles mientras procesaba mis palabras. El cuerpo de Harry parecía tenso por encima de mí, no del todo seguro de su próximo movimiento. Mis dedos se deslizaron entre sus rizos, tomándolos en puño y guiando suavemente su cabeza lejos de la curva de mi cuello. Nuestra respiración era pesada mientras su frente descansaba sobre la mía. El corazón me latía en el pecho, los impresionantes ojos de Harry clavándose en los míos.

"Harry".

Yo no era ingenua al hecho de que Harry había tenido relaciones sexuales antes, esa información era evidente. Su conocimiento y experiencia, a menudo me intimidaban ya que no tenía ni idea de la mayoría de los actos bajo el título de sexo. Pero hacer el amor. Yo no estaba tan segura de que se haya comprometido a algo así de remotamente profundo. Y por su postura casi rígida mis pensamientos fueron confirmados. Esta sería la primera vez que realmente significaba algo para él. Yo quería que me haga el amor, yo quería ese tipo de relación íntima con Harry. La conexión que sólo los amantes tenían, para poner mi confianza en él y la suya en mí.
Parecía casi asustado mientras él me miraba fijamente. Sus ojos muy abiertos y penetrantes.

"¿Está segura?" Dijo la voz ronca de Harry mientras él me miraba desesperadamente.

Le di un pequeño guiño. Mi contacto se deslizó de sus rizos mientras se alejaba un poco. Puse mi cabeza a un lado, observando cómo sus gruesos labios se juntaron, soplando las velas una a una. Ahora, la única luz que se emitía era la de la luna llena que colgaba alto en el cielo negro. Las vigas rompiéndose de los árboles altos en el extremo del jardín.
Miré con asombro. Los rayos de la Luna iluminando la cara de Harry en una forma que me dejó sin aliento. Era tan hermoso. Un beso fue presionado a la esquina de mi ojo, sus largas pestañas rozando mi mejilla mientras él se alejaba.
Lo observé con atención mientras él se puso de pie, con la mano extendida hacia mí. La agarré antes de que Harry me levantara, poniéndome de pie delante de él. La pequeña flor cayó sobre la hierba, mis dedos tirando hacia abajo mi camiseta antes de entrelazarlos con los de Harry. Su toque muy cálido a medida que se acercó a la puerta trasera de mi casa. Pero él me detuvo cuando alcancé la manija. Mis ojos se cerraron mientras él se inclinaba hacia abajo, nuestros labios uniéndose en un beso inocente, frotando su nariz contra la mía dulcemente. El gesto me hizo sonreír tímidamente. Nos separamos segundos después, Harry conduciéndome a la casa, cerrando la puerta detrás de nosotros.

martes, 9 de julio de 2013

Capítulo 35



Desde el exterior, el edificio se veía abandonado. Harry se mantuvo muy cerca a mí cuando entramos, su brazo protectoramente colgando en mi hombro. Me sorprendió la cantidad de personas que estaban presentes, algunos acercándose a Harry para desearle buena suerte, mostrándole su apoyo.
No me gustaba el ambiente interior. Hacía frío. Las sucias paredes blancas negándose a dar alguna clase de confort cuando me senté en la habitación Harry y su grupo se habían dirigido a realizar los preparativos previos a la pelea. Yo había permanecido callada en el paseo en coche al edificio horrible, mi voz no pudiendo hablar palabras que podrían ser de ayuda para Harry. Pensé que lo mejor era no decir nada más envés de seguir expresando mi preocupación, que yo sabía que estaba empezando a cansar al hermoso chico de cabello rizado. Me había quitado mi ropa de trabajo en la parte de atrás de su coche, las ventanas tintadas proporcionando algo de un escudo hacia espectadores. En cualquier otro momento Harry habría tenido probablemente una mirada pícara, pero su mirada se había desviado a su teléfono mientras esperaba.
Yo estaba sentada en la mesa de la esquina, con las piernas colgando por el borde mientras observaba los movimientos por la habitación. Algunos de los amigos de Harry se dispersaron, tomando asiento en el sofá destartalado junto a la pared. Harry no dejaba de mirarme mientras hablaba con un hombre mayor antes de que se excusara. Mis ojos observándolo mientras se acercaba. Él me miró con curiosidad antes de llamar a Tom. Él fue rápidamente a su lado, moviendo la mirada de Harry hacia mí.

"Mantén un ojo en ella." Harry habló con cautela a Tom.

Fruncí el ceño en cuanto mi asiento temporal se ocupó por otro cuerpo más. Yo no necesitaba que me cuiden. La posesión de Harry era casi sofocante. Yo tenía dieciocho años por amor de Dios. Salté cuando alguien avisó que la pelea iba a comenzar en quince minutos. Harry desapareció, probablemente, yendo a tener una charla rápida de último momento, así que me quedé con Tom.

"Él va a estar bien, Bo."

Me volqué hacia él.

"¿C-Cómo lo sabes? No puedo creer que lo hayas dejado hacer esto! "

Tom no tuvo tiempo para responder en cuanto un par de tipos más entraron en la habitación. Sus bromas juguetonas llenando el pequeño espacio. Me arrastré fuera de la mesa, caminando hacia el otro lado. La atención de Tom desviada de sus amigos hacia mí.

"¿A dónde vas?", Se preguntó.

"A conseguir un poco de agua."

Él asintió con la cabeza, siguiendo mis movimientos a la máquina de agua. Jalé un vaso de plástico, colocándolo debajo de la boquilla y tirando hacia abajo el pequeño saliente. El líquido fresco llenó el recipiente transparente y me volqué a Tom. Sus ojos seguían con curiosidad en mí, le di una débil sonrisa, elevando el agua a los labios. Parecía satisfecho antes de volcarse hacia los chicos. Me quedé durante unos segundos, asegurándome de que estaba completamente distraído de mi presencia.
Mi vaso de plástico lleno quedó a un lado, aprovechando la oportunidad para escabullirme por la puerta a mi derecha. Mi cabeza moviéndose de lado a lado por el pasillo. No tenía idea de a dónde iba, el diseño del edificio totalmente nuevo para mí. Mi mente corrió rápidamente antes de decidir tomar mi camino a la izquierda.
No tuve que caminar mucho antes de pasar por una puerta abierta, voces resonando por toda la habitación. Era él, el chico con el que Harry iba a pelear, tenía que ser él. No golpee, sólo me dirigí directamente hacia adentro Algunas de las caras de los hombres parecían un poco sorprendidas por mi interrupción.

"Señorita, usted no puede estar aquí."

No hice caso de la voz irritada, centrándome en el individuo en gran porte en frente de mí. Estaba sentado, tomando un trago de agua de la botella mientras me miraba. Su pelo oscuro estaba afeitado, sus tatuajes decorando su piel por un brazo. Pero mi exploración cesó abruptamente cuando se dirigió a mí.

"¿Qué puedo hacer por ti, amor?", Sonrió.

La expresión facial estaba lejos de ser reconfortante.

"Cancela la pelea". Exigí.

Él sacudió mi petición, ahora me sonreía. Mis ojos se abrieron ligeramente mientras se ponía de pie. Su altura era muy parecida a la de Harry, por encima de mí. Pero me negué a hacerle saber que me estaba intimidando, a pesar de lo que yo había oído hablar de su reputación con las mujeres. Me mantuve firme.

"¿Y cuál es tu nombre?"

Me estaba subestimando, me hablaba como si fuera una niña. Tragué saliva mientras se inclinaba ligeramente hacia abajo. Mi miedo mezclado con la ira, es obvio que no me tomaba en serio.

"Sólo cancela la pelea!" Levanté mi voz.

Sus cejas se levantaron con mi tono de voz mientras me miraba.

"Bueno, somos un poco difíciles no?." Él hablaba con tono de broma.


Mi cabeza se volcó rápidamente con el sonido de la voz ronca de Harry. Incluso desde el pasillo aún se podía oír.

"¿Dónde diablos está Bo?"

Divertido riendo trajo mi atención hacia el hombre al que se enfrentaba.

"¿Eres Bo? Porque yo no creo que Harry está muy contento contigo. "Él sonrió. "Ahora, si me disculpan, voy a
alistarme para sacarle la mierda de tu novio." Su voz sosteniendo una oscuridad inquietante.

Él se complacía con mi desesperación. Yo sabía, que él no iba a dar marcha atrás, tampoco Harry. Pero todavía me aferraba a esa pequeña pizca de esperanza de que todo esto termine. Harry se iría y nos olvidaríamos de esto. Pero eso era un deseo que me di cuenta que nunca se haría realidad. Las lágrimas surgieron en mis ojos. Se dio la vuelta mientras trataba de llegar a él, agarrando su muñeca.

"Por favor .. Cancela la pelea." Supliqué débilmente.

Fue entonces cuando sentí un brazo fuerte envolviéndose alrededor de mi cintura desde atrás. Mis pies dejaron el suelo, cuando fui levantada y retirada de la sala. La pesada respiración de Harry se podía sentir en la parte posterior de mi cuello. Llegamos a la mitad del camino por el pasillo antes de que me pusiera nuevamente de pie y me diera la vuelta bruscamente. Parecía furioso.

"¿Estás loca? Bo, yo te dije que te quedaras con Tom. "Él echaba chispas. "¿Sabes lo que ha hecho ese tipo y, sin embargo todavía vas y lo confrontas. ¿En qué estabas pensando? "

Yo no podía responder, quedé sin palabras mientras bajé la cabeza. La sorpresa de Harry era evidente cuando puse los brazos alrededor de su cuello, aferrándome a él mientras yo lloraba.

"P-Por favor, no lo hagas." Sollocé en silencio en su pecho, mis lágrimas desesperadas mojando su camiseta.

Le oí suspirar pesadamente, envolviéndome en un abrazo protector. Su barbilla descansaba en la parte superior de mi cabeza, su respiración comenzando a equilibrarse. Nos quedamos así por un momento antes de saltar por alguien gritando el nombre de Harry. Trató de animarme a caminar con él por el pasillo, pero sólo apreté mi agarre. Mis piernas fueron levantadas por debajo de mí, Harry sosteniendome a la calidez de su pecho mientras hundía mi cara en su cuello.
Se quedó en silencio mientras me llevaba a la habitación en la que yo había eludido la atenta mirada de Tom.

***

"Nos vemos ahí, amigo." Tom habló.

Se volcó hacia mí, moviendo la cabeza en indicación para que lo siguiese.

"Ella se queda conmigo.", Confirmó Harry.

Hubo unos segundos de silencio antes de que Tom asintiera y de mala gana saliera de la habitación. Yo estaba sentada en la mesa del fondo, una vez más, la mirada de Harry fija en la mía antes de que rápidamente se quitara la camisera. Lo miré aturdido mientras se bajaba los jeans, sustituyéndolos con su par de shorts color azul marino.
Él se acercó a mí, una pequeña sonrisa en su rostro. Le permití separar mis rodillas, el cuerpo de Harry de pie cómodamente entre mis muslos. Sus manos grandes se colocaron por mi espalda baja, deslizándome ligeramente hacia adelante. Los rizos oscuros de Harry cosquilleando suavemente en mi piel cuando hundió su cabeza, sus labios gruesos yendo a mi oído.

"Te prometo que voy a salir con vida." Él bromeó con poco entusiasmo.

El punto justo debajo de mi oreja recibiendo un pequeño beso cuando le di poca respuesta. Obviamente consciente de que yo no estaba de humor para bromear. Él se echó hacia atrás, magníficos ojos verdes fijos en los míos azules. Rápidamente giré la cabeza cuando Harry se agachó hacia mis labios. Parecía sorprendido por mi rechazo, negándome como lo hice en nuestra primera cita. Su nariz le dio un rozando mi mejilla, deseando que yo aceptara su afecto.

"No me vas a dar un beso?" Susurró.

Mis ojos fuertemente cerrados con el tono de dolor en su voz. Mis dedos bien apretados al borde de la mesa.

"Para la buena suerte."

Mi silencio hizo que su cabeza caiga, jalando suavemente mi mano de la cornisa de la mesa. Su tacto era cuidadoso mientras tocaba la punta de mis dedos. Mi cuerpo parecía tenso mientras sus labios se pusieron en contacto con mi mejilla, mientras levantaba mi mano para dejar un beso en la parte posterior.
Mi aliento salió tembloroso de mi boca cuando me soltó y me dejó fría y sola en un rincón de la habitación ahora pareciendo aterradora. Vi como él cogió sus guantes antes de dirigirse a la puerta. No miró alrededor mientras salía. Mi corazón latía fuertemente en mi pecho.
Mi cabeza se sacudió, no podía dejarlo ir, no así. Yo no quería que se preocupe por mí, especialmente cuando estaba a punto de entrar en el ring de boxeo. Tenía que concentrarse en eso, no en mí. Me apresuré a bajar de la mesa, tambaleándome hacia la puerta. Mi mirada ansiosa cayó sobre la espalda desnuda de Harry mientras caminaba descalzo por el pasillo estrecho.

"Harry!"


Él rápidamente se volcó al sonido de mi voz, sus ojos llenos de preocupación mientras yo corría hacia él. Mi mano agarró la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia abajo para presionar con fuerza mis labios a los suyos. Los guantes se dejaron caer al suelo, en cuanto sus fuertes brazos me abrazaban con fuerza, nuestra boca saboreando la sensación del otro. Cuando separamos los dos estábamos respirando pesadamente, nuestras frentes apoyadas.

"Lo siento." Susurré.

Harry sonrió suavemente antes de jugar con el colgante de avioncito de papel que había sacado de donde estaba escondido por debajo del material de mi escote. Llevó mi mano hasta su pecho, presionándola bien a la piel desnuda y bronceada.

"Tienes mi corazón, cuídalo." Susurró.

Mis labios se abrieron con las palabras tranquilas de Harry, mirándolo fijamente a los ojos. Me apoyé en su cuerpo, dándole un beso en donde mi mano descansaba anteriormente.

"Lo haré".

Un último dulce beso fue compartido entre nosotros antes de que él se apartara de mala gana, recogiendo los guantes caídos. Me quedé con la sensación de Harry en mis labios mientras desesperadamente lo veía alejarse.

"Harry".

Giró la cabeza, sus rizos cayendo sobre su frente.

"Sácale la mierda".

Le oí reír, alejándose por el pasillo.

***

Estaba sucio, frío en la habitación enorme. Un techo por encima de nosotros, el ring de boxeo en el centro. Me hizo preguntarme si esto era un gimnasio antes, pero hace mucho tiempo. Pero yo podía ver el potencial. No era nada como el gimnasio, en el que Harry y Tom trabajaban, este abandonado y en ruinas.
La palabra se había extendido sobre la lucha que se avecinaba, un gran número de personas hablando parados o sentados alrededor del ring. ¿Cuánto tiempo había esperado la gente este enfrentamiento? Una incómoda sensación corriendo a través de mí, sabiendo que había barras en contra de cada uno de los combatientes, alguien tenía que perder. Había dinero que se iba a generar del vencedor. La idea me hizo sentir náuseas.
Fui distraída pronto de mi nivel de ansiedad que aumenta gradualmente. Hayley se puso a mi lado dándome una sonrisa débil. Fue a causa de ella, toda esta situación se derivaba de Hayley. Yo no estaba muy segura de lo que sentía por ella. Yo sabía que ella detectó mi incertidumbre hacia ella, una mano cálida rápidamente agarrando la mía. Pero antes de que pudiera hablar tanto Harry como su rival habían entrado en el ring. El público estaba muy ruidoso y me pareció difícil distinguir las palabras que se hablaban. Hayley me jaló un poco más cerca.

"Yo no le pedí que lo haga, yo no quería que él hiciera esto, Bo." Ella habló desesperadamente. "Harry es tan terco". Dijo.

La miré fijo durante un segundo, sinceridad en su voz. Parecía un poco aliviada en cuanto yo le apreté la mano. Yo no deseaba que se sintiera peor por la situación actual. Sabía muy bien lo determinado y directo que Harry podía convertirse una vez que ponía algo en su mente. No había forma de detenerlo.
Su mano se quedó en la mía cuando giramos nuestras miradas nerviosas a la plataforma elevada, todos los ojos en el ring mientras los chicos se preparaban. Los ojos de Harry parecían quitarme el aliento mientras me miraba. Nunca lo había visto así antes, su mirada intensa y sin concesiones, de gran alcance, casi como si estuviera mirando a través de mí. Pero su visión rápidamente moviéndose en cuanto Tom colocó el escudo de goma en la boca de Harry, dándole una palmada en el hombro. Tom salió del ring dejando a Harry solo, con los pies descalzos moviéndose hacia adelante. Rápidamente me enteré que el nombre de su rival era Scott, muchas personas le gritaban en apoyo. Vimos como chocaron cortésmente los puños, señalando que ambos oponentes estaban listos.
Tan pronto como la campana sonó, el puño de Harry aterrizó en un golpe sólido en la cara de Scott. Numerosos golpes fueron lanzados, los dos hombres recibieron golpes que me hacían estremecer. Yo sabía que Harry era bueno en lo que hacía. Pero nunca me imaginé que le vaya tan bien en contra de alguien en una categoría de peso pesado. Su habilidad me asombró mientras observábamos ambos oponentes bloqueando los ganchos que habrían hecho mucho daño. Harry era rápido, más rápido que su competidor. Tal vez eso era lo que le hacía sobresalir, eso y su obvia ira detrás de cada golpe.
No sé cuánto tiempo había pasado, pero mis manos pronto comenzaron a apretar la mano de Hayley en cuanto Harry recibió un fuerte golpe en el lado izquierdo de su pecho. Los golpes que Harry estaba recibiendo eran superiores a los que él estaba generando. ¿Por qué estaba frenando? Sus antebrazos parecían estar continuamente levantados en defensa.


Miré desesperadamente a Hayley. Tom estaba de su otro lado mientras él gritó para alentar a Harry.

"¿Qu .." No pude terminar.

"Está bien, Bo. Está tratando de encontrar el punto débil de Scott. "Ella me informó.

"No lo entiendo." Sacudí mi cabeza, frunciendo el ceño.

"Todo el mundo tiene algún tipo de defecto, Harry tiene que encontrarlo para acabarlo."

"Bueno, no puede hacer algo más que quedarse de pie y recibir golpes?" Exclamé.

Mi mente volvió al pensar en lo que dijo Hayley. Harry parecía no tener defectos físicos, ninguno que yo pudiera ver de todos modos.

"¿C-Cuál es la debilidad de Harry?" Tartamudeé.

Sus ojos se posaron en mí, una pequeña sonrisa difundiéndose en sus labios.

"Tú." Susurró.

Mi corazón se hinchó, latiendo rápidamente en mi pecho. Cuanto más meditaba en ello, llegué a creer que él era también mi debilidad, el alto, muchacho de pelo rizado que se había, literalmente, abierto paso en mi vida. Y ahora y nunca quisiera que se fuera.
Me pareció difícil de ver como Harry bloqueaba repetidamente los golpes. Seguro iban a haber una serie de contusiones por toda su piel bronceada, una vez que la pelea haya terminado. Todo lo que quería era que él saliera con vida.

"Ahí, ahí", gritó Hayley.

Ella me jaló más cerca, estirando el brazo para señalar a Scott. Hice una mueca cuando Harry dio otro golpe pero que nos permitió ver la punzada en el hombro derecho de Scott. Hayley estaba gritando el descubrimiento, con la esperanza de alertar a Harry. Pero yo sabía que él ya lo había encontrado. La pequeña sonrisa en su rostro era de confirmación. No hubo tiempo para actuar sobre él sin embargo, el guante derecho de Scott golpeó duro en el estómago de Harry. Mi mano me tapó la boca mientras miraba desesperadamente. Harry se tambaleó hacia atrás contra las cuerdas, con los ojos cerrados intentando concentrarse, bloqueando el dolor que debe haber sentido. La mano de Hayley seguía agarrado con fuerza la mía, el miedo en sus ojos marrones. Los míos se estaban ampliando en cuanto Scott se acercó a Harry. En silencio, le rogué que levantara los brazos para defenderse, pero me sorprendió cuando Scott no tomó la oportunidad obvia del muchacho de pelo rizado en un estado débil. En lugar de eso sonrió, envolviendo un brazo alrededor de la parte superior de su hombro, la cabeza inclinada de Harry apretada contra su frente.
Harry hizo una mueca ante las palabras que se hablan entre ellos. Una profunda arruga en la frente, los labios fuertemente apretados. La conversación unilateral imperceptible a nuestros oídos. El árbitro se había acercado a romperlo pero no se atrevió a tocar a Scott para advertirle. Los guantes de Harry de repente empujando contra el pecho de su oponente en la ira, empujándolo en cuanto Scott se rió.
Di un grito ahogado cuando la mirada de Harry viajó a mí. Lo que Scott había dicho provocó el brote de la oscuridad en los ojos de Harry. Su mandíbula apretada su respiración aumentando. Yo sabía que él estaba echando humo, los músculos de su estómago se tensaron cuando él me miró fijamente.

"Vamos, Styles!" Incitado Scott.

Muchos aplausos se escucharon en la charla de la pelea. Pero el enfoque de Harry posesivamente sosteniendo el mío mientras se forzaba a alejarse de las cuerdas. Su antebrazo levantándose duramente para limpiar la racha escarlata goteando de la comisura de su boca. Scott tenía una sonrisa desafiante en su rostro, sabiendo que él había provocado algo profundo dentro de Harry. Yo lo había visto enojado antes, pero nunca como así. Scott, miró hacia mí, haciendo que el miedo corra a través de mi cuerpo. Sentí que di un paso involuntario hacia atrás, las lágrimas brotando de mis ojos. El asco me llenó totalmente en cuanto él me guiñó un ojo, el único gesto disgustando aún más a Harry mientras caminaba agresivamente hacia adelante.
No pude ver más. Tuve que salir. El ruido de la audiencia de repente convirtiéndose dominante, casi doloroso. Mi visión se volvió borrosa mientras retenía las lágrimas en mis ojos rebosantes.

"Yo-yo no puedo .." Hablé con urgencia a Hayley.

Tenía la cara llena de preocupación mientras retiraba los dedos de sus manos. Me di la vuelta rápidamente dando empujones entre la multitud para encontrar una salida. Oí a Hayley y Tom gritando mi nombre, pero yo seguía con mi fuga, huyendo de la gran sala.

***

Casi veinte minutos habían pasado cuando me senté en una verja de metal fuera de la parte trasera del edificio. Todavía era leve en el aire de la noche, sólo una pequeña brisa que fluía a través de la longitud de mis ondas oscuras. El sonido de los coches al partir sus motores encendiendo mi interés, la pelea había terminado, la gente yéndose a casa. La preocupación temblando a través de mi piel, formándose piel de gallina. Se había acabado.
Mi cara al instante cambiando, el pensamiento de Harry tendido inconsciente en el suelo del ring inundó mi mente. La imagen obligando a gruesas lágrimas caer por mis mejillas. No creo que jamás había llorado tanto en una noche. El dolor en mi corazón me asustó un poco, mis sentimientos por Harry habían comenzado a llegar a nuevas alturas que no sabía que eran posibles. Yo no sabía qué hacer, mi llanto haciendo difícil enfocarme racionalmente en nada.
Salté en cuanto una mano se posó sobre mi hombro. Mi brazo derecho se dio la vuelta, con el puño golpeando en el estómago de la persona. El hombre se dobló e hizo una mueca.

"Mierda, Tom. Lo siento. " Le dije .

Mi mano se posó sobre su espalda y me incliné para mirarlo a la cara, asegurándome de que estaba bien.

"Tienes un gancho de derecha bastante fuerte, Bo." Se esforzó, bromeando.

Me reí a medias, mirando como él se levantó en toda su estatura.

"Harry me enseñó." Susurré.

Él se echó a reír con mi revelación.

"Confió en que Harry te enseñara algo como eso."

"¿Estás seguro que estás bien?", Cuestioné yo.

Él asintió con la cabeza, sus ojos conectándose con los míos. Tragué saliva en cuanto la diversión desapareció de su rostro, la atmósfera de repente convirtiéndose en seria. Rápidamente me limpié la humedad en mis mejillas mientras lo miraba a los ojos.

"Él quiere verte."

jueves, 4 de julio de 2013

Capítulo 34



Sin rumbo desplazaba a través de los mensajes en mi teléfono, mis dedos tamborileando en el volante mientras escuchaba a The Vaccines, esperando a que Bo terminara de trabajar. El teléfono fue colocado en el tablero antes de que mirara mi reloj. ¿Por qué tardaba tanto? Yo estaba a punto de ir a buscarla cuando la puerta de la tienda se abrió. Ella se tambaleó torpemente hacia fuera, probablemente, se tropezó con sus propios pies, conociendo a Bo. Pero mi atención luego se dirigió al hombre que salió detrás de ella. Mi mano derecha apretándose alrededor del volante cuando él rápidamente tomó su antebrazo, ayudándola a estabilizarse. ¿Por qué la estaba tocando?
Ella le sonrió antes de que él le pasara su teléfono. ¿Qué estaba pasando? Empujé mis rizos atrás mientras seguía observando la interacción. No me gustaba la forma en que la miraba... o como la deseaba. Pero me quedé en el coche, sabiendo que a Bo no apreciaría que yo intervenga. Cuanto más los observaba, más fuerte apretaba mis manos, mis nudillos volviéndose blancos.
Mientras se alejaba su mirada la siguió. Era claramente evidente que la estaba chequeando. Incluso cuando ella estaba subiendo a mi coche, hubo una inclinación sutil de su cabeza mientras le miraba el culo. Oh al carajo con esto.

"¿Quién es ese?", Le pregunté bruscamente.

"Hola a ti también, Harry." Ella respondió con sarcasmo antes de besar mi mejilla.

Los dedos de Bo apartaron un mechón de pelo de su cara mientras estudiaba mi menos que complacida expresión.

"¿Quién es ése?" Repetí un poco más enojado.

Creo que Bo sabía que yo no estaba de humor para bromas. Su postura dio la impresión de que estaba un poco nerviosa ante mi reacción.

"Dan". Bo habló en voz baja, mirando hacia abajo para empezar a juguetear con sus uñas.

"¿Y?" Levanté mis cejas.

Mi paciencia se estaba agotando cuando ella me daba tan poca información como era posible.

"Y él recién empezó a trabajar en la tienda."

"¿Por qué te dio su teléfono?"

Ella me miró valientemente. Sus labios se separaron para hablar pero se cerraron. Vi su mirada caer una vez más.

"E-Es nuevo en la zona. Él preguntó si podía tener mi número para que yo pudiera mostrarle todo lo necesario.
"Bo respondió en voz baja.

Ella jugó nerviosamente con sus uñas mientras miraba hacia abajo a sus rodillas una vez más.

"No le vas a mostrar nada." Dije bruscamente.

Yo tenía una idea clara de lo que él quería ver y debe ser estúpido si piensa que yo lo dejaría incluso acercarse. La mirada de Bo volvió a mí, sus cejas en un ceño fruncido. Yo sabía que quería protestar, pero se mordió la lengua. No tenía mucho sentido discutir sobre ello. Yo me saldría con la mía.

"¿Le dijiste que tenías novio?"

Obligué a mi tono a sonar más suave, sabiendo que iba a salir poco de ella, si estaba asustada. Mi dedo suavemente le agarró de la barbilla, inclinándola hacia mí, mientras rozaba el pulgar por su labio inferior.

"N-No, no surgió en la conversación."

Mi contacto al instante desapareció, volcando la cabeza a clavar a Dan con mi mirada. Él todavía estaba fuera de la tienda, observando con curiosidad nuestra interacción cuando se vio obligado a tratar de determinar lo que estaba pasando a través de los movimientos de la boca.

"Él es agradable, Harry."

Me di cuenta por el tono de voz de Bo que estaba desesperadamente tratando de convencerme. Mis ojos fuertemente cerrados, exasperados antes de fijar mi mirada en la chica sentada en el asiento del pasajero. No tenía idea de que él había estado chequeándola descaradamente minutos antes. Su inocencia todavía resultando ser una especie de asombro para mí. Y yo desde luego no iba a dejar que este tipo se aproveche de su ingenuidad. Bo realmente no tenía ni idea del efecto que causaba en los hombres.

Dejé escapar un profundo suspiro, empujando hacia arriba las mangas de mi camisa.

"Voy a tener una pequeña charla con él." Hablé con frialdad.

Bo se acercó a agarrar mi mano.

"Harry, no lo hagas."

Pero yo ya estaba fuera del coche.

***Narra Bo

Me moví para quitarme mi bolsón y tirarlo en el asiento trasero. La puerta del pasajero todavía sólo se podía abrir desde el exterior, así que trepé por la consola central hasta la puerta del conductor. Miré por el parabrisas para ver donde estaba Harry. Mis ojos se abrieron cuando al instante él miró hacia atrás. Su brazo se levantó mientras apretó el botón de bloqueo automático.
Jalé la manija, pero no cedió. Mi boca se abrió con incredulidad. Me había encerrado.


"Harry!" Le grité a través del cristal.

Pero él ignoró mi protesta, sin dejar de caminar hacia Dan, que parecía un poco desconcertado. Me vi obligada a sentarme y ver como Harry tenía su "pequeña charla". Estaba de espaldas a mí, lo que yo sabía que era un movimiento deliberado, de esa manera yo no sería capaz de ver su rostro.
Harry estaba exagerando. Dan había sido muy dulce hoy en el trabajo. Habíamos hablado entre atender a los clientes, algo que hacía con la mayoría de los empleados de la tienda. No era nada especial, sólo estábamos siendo amigables. Pero, por supuesto, Harry llevó las cosas fuera de proporción, y su lado protector que se cernía sobre mí una vez más.
Yo seguía sentada en el lado del conductor cuando Harry se acercó al coche. Apretó el botón de la llave, abrió la puerta. Tan pronto como se abrió me encontré fuera. Mi actitud era un poco hostil hacia él, negándome a mirarlo a sus ojos verdes mientras abría la puerta de atrás para recuperar mi bolso. ¿Cómo se atreve a encerrarme en su coche?. ¿Qué demonios estaba pensando?

"Bo. ¿Dónde diablos estas yendo? ", Preguntó Harry.

Traté de alejarme, pero mi muñeca se convirtió en prisionera de su mano grande. Él me tiró, apoyándome contra el lado de su coche. Mis dedos estaban todavía bien envueltos alrededor de la correa de mi bolso.

"Déjalo."

La voz de Harry era baja y yo sabía que él estaba tratando de mantener la calma. Al instante solté mi bolso, oyéndolo caer al suelo, con los ojos fijos únicamente en su rostro. Su cuerpo caliente se presionó al mío, impidiéndome escapar. Mi corazón latía rápidamente, la respiración saliendo en bocanadas cortas. Ambas de mis muñecas estaban puestas ahora contra el metal de su coche mientras me miraba. Sus ojos oscuros.
Miré nerviosamente hacia la derecha para ver a Dan que seguía ahí parado, sus ojos bien abiertos mientras observaba nuestra interacción. Me había acostumbrado a los gestos dominantes de Harry, pero sólo Dios sabe cómo otros retrataban su comportamiento posesivo. Rápidamente me volqué cuando escuché lo que casi sonó como un rugido de la parte posterior de la garganta de Harry. Su mandíbula estaba tensa, su agarre apretándose.

"Eres mía". Él confirmó profundamente.

Su rostro se relajó un poco, formándose una sonrisa en sus labios carnosos mientras miraba a Dan Su expresión era casi incitante antes de que su enfoque volviera de nuevo a mí. Me sorprendió cuando sus labios descendieron con fuerza a los míos. Su lengua caliente entrando en mi boca, explorando. Mis ojos estaban completamente cerrados mientras él continuó utilizando su fuerza, manteniéndome entre su cuerpo y el vehículo.
Creo que Harry era consciente de mi resistencia hacia sus avances contundentes, mi postura no tan dispuesta como él hubiera deseado. Fue entonces cuando se decidió a levantar a mis manos, las puntas de mis dedos rozando los rizos antes de que soltara su agarre. Mis dedos se enrollaron al instante en su pelo, tomando en puño los rizos suaves. Tiré de ellos con fuerza. Mi intención era que él reconociera mi objeción a su dominancia autoritaria, sabiendo muy bien que era para el beneficio de Dan, que supuse seguía mirando. Harry estaba reclamando su territorio sobre mí. Pero en vez de retroceder como yo esperaba que lo hiciera, el ronco gemido que emitió me tomó por sorpresa. Las vibraciones pasando por mi totalidad mientras él puso sus grandes manos debajo de mis muslos. Fue entonces cuando me acordé de que a Harry le gustaba cuando yo era dura con él, mis acciones totalmente contraproducentes. Mi cuerpo fue levantado, Harry obligándome a envolver mis piernas alrededor de su cintura.
Yo no podía dejar de jadear mientras sus labios carnosos colocaban besos a lo largo de mi mandíbula antes de succionar en el lugar justo detrás de mi oreja. Mis pequeños gritos de protesta transformándose en gemidos. Harry sabía exactamente lo que estaba haciendo.

"Dilo". Él exigió sin aliento.

Yo me quedé callada. Su sendero tortuoso continuando por mi cuello. Mis dedos aún apretando sus rizos, su cuerpo fuerte presionándome más hacia el lado del coche.

"Dilo". La voz un poco más dura de Harry contra mi piel.

Yo sabía que su nivel de molestia fue aumentando mientras sus labios se apretaron con fuerza a mi piel sensible. Mi boca se abrió en cuanto su intensidad aumentaba, las acciones de Harry implacables mientras él seguía severamente succionando. Sus dientes rozaron la piel enrojecida. Todo fue demasiado para mi mientras forzaba a salir las palabras que yo sabía que él estaba esperando oír.

"Yo-yo soy tuya ... Harry soy tuya." Mi voz susurró.

Al instante se desapegó antes de poner un delicado beso en mi cuello. Mis manos débilmente apretándose contra su pecho.

"Bájame".

Mis pies tocaron el piso segundos después, empujando mi pelo a un lado y mirando mi reflejo en una de las ventanas oscurecidas del vehículo. Harry me había marcado. Afirmó su poder sobre mí. Lo que me molestó más fue que el horrible chupetón estaba exactamente en la misma posición del que él me había dado cuando nos conocimos.
Rápidamente recogí mi bolso del suelo, ignorando las súplicas de Harry. Dan ya no estaba en la tienda, yo estaba agradecida por su ausencia. Mis pies me llevaron al otro lado de la pista, lejos de Harry.

"Bo!"

Me detuve, con lágrimas en mis ojos. Mis dedos rápidamente borrando la evidencia de mis emociones frenéticas.


"¿No vas a venir?"

Me tragué el nudo en la garganta, oyendo pasos acercarse detrás de mí. Mi labio inferior temblaba ligeramente mientras estaba de pie congelada al lugar, no muy segura de cómo manejar la situación. Mi mente todavía estaba tratando de procesar lo que Harry había hecho. Yo nunca había estado en esta posición antes.

"Te quiero ahí ... por favor."

Mi corazón latía, la voz ronca de Harry más cerca de lo que esperaba. Salté cuando él agarró mi mano, caminando con cautela alrededor de mi cuerpo. Él la levantó, su boca presionando un beso ligero en la parte posterior. La misma boca que había abusado de mi piel unos minutos antes.

"¿Por qué hiciste eso?" Pregunté en voz baja.

Su agarre apretándose, obviamente refiriéndome a la pequeña escena que le había hecho a Dan Vi sus ojos dirigiendose a la dolorosa marca que había infligido a mi piel pálida.

"Él tiene que saber." Harry habló con frialdad. "No te puede tener .. Nadie puede".

¿Por qué iba a pensar que yo permitiría que eso sucediera? Yo nunca había estado en una relación antes, pero yo no ignoraba el hecho de no ir correteando hacia otro muchacho mientras tenías un novio. ¿Y por qué diablos iba yo a querer hacer eso de todos modos? Tenía a Harry. Él era todo lo que quería.

"¿No confías en mí?"

Mi voz sosteniendo un poco más dolor de lo que había previsto que lo haga.

"Por supuesto que sí. Es en él y en todos los demás que en los que no confío. "

Mi boca comenzó a secarse mientras miraba a Harry. Sus rizos oscuros estaban revueltos en su cabeza debido a mis dedos tirando de ellos antes. Intentos sin éxito de obligarlo a soltar su agarre sobre mí. Sus ojos habían vuelto a un tono más brillante de verde, un marcado contraste con lo profundamente oscuros que eran un poco antes. Sus dedos aún entrelazados con los míos, apretando ligeramente, consciente de que estaba siendo cautelosa al tacto.

"Bo, igual vas a venir, ¿no?" Su voz un poco desesperado.

Miré a Harry, sus bonitos ojos llenos de preocupación. No importaba lo mucho que intentara desechar la idea, sabía que había ido poco a poco enamorando de él. El muchacho alto, de pelo rizado con una oscuridad impredecible. Seguramente no podría suceder tan rápido. Me encontraba a mí misma contando las horas antes de que llegara a verlo, esperando a que llame o me mande un texto durante el tiempo en que no estábamos juntos. Mi anhelo constante hacia él estaba empezando a asustarme. Y también lo era la profundidad con la que estaba dispuesto a protegerme.
Apoyé la frente en su pecho, mis brazos envolviéndose alrededor de su cintura. Mi cabeza ligeramente asintió antes de que él tomara mi barbilla, inclinándola. Su toque se retiró.

"¿Puedo darte un beso?" Harry dijo casi en un susurro.

Sus palabras hundiéndose en mi corazón. La mirada de miedo esparciéndose en su rostro, alarmado de que había ido demasiado lejos esta vez. Pero no pensaba negárselo. Todo lo que quería era que Harry me abrace, que me asegure que todo iba a estar bien, olvidarme de la maldita pelea. La idea me hizo estremecer.

"Sí." suspiré.

Apenas registré el roce de sus labios carnosos con los míos, el gesto íntimo tan delicado y suave. ¿Cómo podía ser tan abrumadoramente posesivo un minuto y el completamente romántico el siguiente? Mis ojos permanecieron cerrados mientras nuestras narices se rozaron. Nuestros labios rozando continuamente mientras compartíamos el aliento cálido del otro. Los fuertes brazos de Harry envueltos en mi cintura, sosteniéndome cerca en el abrazo.
Un beso pequeño se dejó en la esquina de mi boca antes de que sus labios cuidadosamente bajaran por mi cuello. Me tensé cuando la cabeza de Harry empujó suavemente la mía a un lado, aumentando su acceso. Su toque calmante sobre el chupetón que él había creado fervientemente. Pero nuestro abrazo no duró mucho más, Harry alejándose. La ausencia de su calor hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo tembloroso.

"Bo".

Su mano se extendió para que yo la tome. El simple gesto que parecía poseer mucho más significado. Mis ojos viajaron desde su rostro ansioso hasta la extremidad extendida. Me recordó la noche en que me había rescatado. Yo había puesto toda mi confianza en él. Vi a Harry tragar el miedo, el temor de mí no queriéndolo, al igual que él pensaba que su familia no lo había querido.
Tomé su mano, una pequeña sonrisa difundiéndose en su rostro. Pero a medida que me guió hacia su coche pronto me di cuenta de lo que se llevaría a cabo en cuestión de horas. El evento al que había estado temiendo. La pelea.

viernes, 28 de junio de 2013

Capítulo 33



FLASHBACK CONTINUA

"Más vale que sea el número correcto esta vez, Lou." Yo hablé con aspereza.

"Haz, compañero, relájate. No hemos intentado tantos. ", Razonó.

"Doce". Respondió bruscamente. "Pensé que se suponía que eras bueno en este tipo de cosas. Te tomó solo tres minutos para ver el número y la dirección de una chica. "

Yo no podía dejar de reír. Louis se quedó callado.

"Ya sabes, la que tenía grandes...”

"Lo sé, lo sé." Me interrumpió cortante. "Y pensé que acordamos nunca hablar del incidente de nuevo."

El teléfono sostenido todavía en mi oído mientras entraba en mi habitación de nuevo, una taza de té en mi mano. Tomé pequeños sorbos del líquido humeante, mi mirada fija en la belleza todavía dormida en mi cama. Su cuerpo ahora enredado en las sábanas.

"Ya lo tengo". Louis habló.

Recitó un número que me apresuré a escribirlo abajo.

"¿Estás seguro?"

Yo realmente no quería pasar por otra llamada sin éxito.

"Si, dice " Styles " en la base de datos." Hubo una pausa. "Haz, me debes una. Si me pillan hackeando… ".

"Amigo, relájate." Hablé con el mismo tono que tenía antes. "Los dos sabemos que lo has hecho antes y probablemente lo harás de nuevo."

"Ese no es el punto.", Respondió, pero detecté un toque de humor en su voz.

Puse mi taza en la mesita de noche, mirando a Bo para asegurarme de que estaba bien antes de caminar desde el dormitorio hasta la cocina. Mi nerviosismo era evidente mientras yo tragaba saliva. Sabía que Louis se había dado cuenta.

"Harry, buena suerte". Habló en voz baja, la diversión drenándose de su voz.

"Gracias, Lou."

Colgué el teléfono, mirando los números garabateados en todo el trozo de papel. Mis dedos pasaron a través de mis rizos desordenados, frotándome la cara con mi mano. Todos mis temores bombardeando mi mente. Rechazo, no mi familia queriéndome. Eso es lo que más temía. Supongo que lo había puesto a un lado todo este tiempo debido a una pequeña parte de mí esperaba que me quisieran de vuelta. Pero yo sabía que no era el caso.
Mi corazón se hundió en la realización de que esta podría ser la última vez que les hablaba. Pero me deshice de la idea, inhalando una respiración profunda y marcando los números en el teléfono.

***

***Narra Gemma

Esperé a mamá para que volviera de la tienda, dijo algo sobre comprar más bolsas de té. Mis pies sin rumbo paseaban por la sala de estar. Ella siempre tenía la casa ordenada, recordando cómo ella constantemente regañaba a Harry para que recogiera sus calcetines sucios de la alfombra y la forma en que él gruñía quejándose. Sonreí débilmente mientras mis ojos se posaron en la imagen que siempre estaba en la mesita del rincón. Éramos Harry y yo, sus rizos despeinados mientras él acababa de arruinar mi pose juguetona. Sonreímos a la cámara, mi mamá tomó la foto.
A menudo me preguntaba dónde estaba, qué estaba haciendo, si nos extrañaba. Habían pasado cuatro años desde que lo había visto, cuatro años desde que se fue. Mi hermanito, sólo dieciséis años cuando él arremetió contra mi novio en ese entonces. Negué con la cabeza, tratando desesperadamente de eludir los recuerdos horribles. Nos quedamos impactadas. Tuvo que crecer más rápido que los de su edad, asumiendo la responsabilidad del único hombre en la casa. Me había costado ser testigo de Harry golpeándolo casi hasta la muerte, para darme cuenta de lo cruel y repugnante que era el hombre con el que estaba saliendo. Pero ya era demasiado tarde. Harry se fue esa noche.
Habíamos intentado buscarlo desesperadamente. Pero fue como si hubiera desaparecido de la faz de la Tierra. Salté cuando sonó el teléfono, rápidamente secándome las lágrimas pequeñas que no había notado que caer de mis ojos. Me aclaré la garganta antes de pulsar el botón verde.

"Hola".

"Oh, hola, se… umm, está Anne Styles?" tartamudeaba voz ronca.

Fruncí el ceño un poco antes de responder.

"No, ella acaba de salir. Habla su hija, ¿puedo tomarle el mensaje? "

Mis manos moviéndose para agarrar un bloc de notas y un bolígrafo de un cajón. Me aclaré la garganta, tratando de obtener alguna respuesta del misterioso llamado. La línea quedó en silencio en el otro extremo.

"Le digo que le devuelva la llamada?" Sugerí.

Estaba a punto de colgar el teléfono, pensando que la llamada había muerto antes de que la voz masculina hablara de nuevo.

"Gemma?", Susurró.



Me tragué el nudo en la garganta, con el corazón golpeando contra mi pecho. No puede ser. La única persona que me decía así era .... De repente empecé a sentirme débil.

"Oh mi dios".

El teléfono cayó de mi mano, ruidosamente al suelo. Mis ojos fuertemente cerrados, la realidad apartándose por poco tiempo mientras me perdía en mis pensamientos. Después de un segundo mi mente se encontró con mi cuerpo y caí de rodillas. Mis manos agarrando con urgencia el teléfono.

"H-Harry?" Desesperadamente hablé.

"¿Estás bien?", Se preguntó.

Podía oír la leve diversión en su voz. Siempre era el pícaro.

"Mi hermanito." Murmuré, con lágrimas en mis ojos. "¿Dónde estás?"

"Estoy en mi apartamento." Su tono me dijo que estaba rodando los ojos.

"Oh, Dios mío, tienes un apartamento." Dije casi confirmando. "Y tu voz se ha vuelto tan profunda".

Para mí, él todavía era un muchacho de dieciséis años. El adolescente torpe y loco de pelo rizado.

"Gemma, tengo veinte años.", Dijo con la mayor naturalidad.

Las lágrimas habían empezado de nuevo, rodando por mis mejillas. Nos habíamos perdido cuatro años de su vida. Mi corazón revolviéndose ante la idea de él estando por su cuenta. Se había ido cuando todavía era un niño. No podía soportar la idea de lo que había pasado por su mente hace cuatro años. Nuestras reacciones al evento en el jardín trasero que le obligaron a creer que la gente que amaba estaba aterrorizada de él.

"Te hemos echado de menos, Harry." Susurré. "Dios mío, te hemos echado mucho de menos."

Mi llanto se convirtió en un poco errático mientras intentaba controlar las emociones. Poco a poco me deslicé hasta el suelo, agarrando con fuerza el teléfono a la oreja, desesperada por oír su voz. Desesperada por no perderlo de nuevo.

"Por favor, Gemma, no llores." Murmuró Harry.

"Quiero verte". Le dije.

***

***Narra Harry

No podía borrar la sonrisa de mi cara mientras paseaba de vuelta a la habitación. Nos íbamos a ver. Después de cuatro años, iba a ver a mi madre y mi hermana. Mis ojos se iluminaron cuando vi Bo. Ella era la razón, la hermosa, terca muchacha en frente de mí. Si no fuera por ella, no habría ni intentado. Me hubiera llevado el resto de mi vida, sin dejar de pensar que mi familia no quería absolutamente nada que ver conmigo. Una sensación de estar perdido, sin amor, un constante dolor en el pecho.
Ella estaba despierta, sentada, con las rodillas dobladas mientras se recostaba contra la cabecera. Su mano recorriendo hasta el pelo, tratando de domar los cabellos ondulados.

"Hola, Hermosa."

Ella sonrió tímidamente, hablando tranquila "buenos días".

Me arrastré hacia el borde de la cama, Bo tomando su labio inferior entre los dientes.

"¿Esa es mi taza de té?" Le pregunté divertido, levantando las cejas.

"Ahora es mía."

Me encantaba cuando era juguetona conmigo. Una sonrisa se formó en mi cara, tomando la taza de su mano, colocándola a la mesita de noche una vez más. Su inocencia brillando mientras miraba sus ojos abrirse más. Mis manos agarraron sus tobillos y en un rápido movimiento le di un tirón hacia abajo dejándola acostada debajo de mí. Me sonrió, mi tacto corriendo por su cuerpo a través de una de mis camisetas que ella llevaba.

"Bueno, eres mía." Susurré.

***

***Narra Gemma

"¿Crees que va a venir?", Le pregunté con ansiedad a mi madre.

"Claro que lo hará." Mi madre sonrió tranquila, pero me di cuenta de que estaba tan nerviosa como yo. "Puede que se atrase, sin embargo."

Nos reímos, Harry nunca había sido realmente puntual. Yo jugueteaba con mi pajilla, mirando las burbujas ascender a la parte superior mientras conversábamos. Mi madre y yo habíamos nos habíamos unido más después de la partida devastadora de mi hermano pequeño. La idea de perder a otro miembro de la familia era totalmente indescriptible. De estar solo por tu cuenta ... mí hermano pequeño solo por su cuenta.

"¿Crees que lo vamos a reconocer?", Le pregunté.

Yo esperaba que su cabello no haya cambiado, sus rizos y hoyuelos eran como su marca personal, junto con su sonrisa pícara. Cuando mi madre no respondió Miré hacia ella. Pero su atención estaba centrada ahora en la puerta, con la boca ligeramente abierta antes de que ella la cubriera con su mano. Me volqué en el taburete para ver un alto muchacho, sus rizos oscuros dejándose caer sobre su frente antes de que él los empujara hacia atrás. Sus ojos verdes escaneando la zona, en su boca formándose una sonrisa pícara cuando nos vio. No me podía mover de mi posición y tampoco podía mi madre. Yo podría haberme caído al suelo si intentaba ponerme de pie.
Se dirigió a nosotros, con una camisa denim abotonada hasta arriba, Converse blancas. Nuestras cabezas inclinándose hacia arriba cuando llegó a estar delante de los taburetes en los que nos sentamos. Parecía mucho más mayor, más alto. Mis ojos absorbiendo su rostro. Su mandíbula era más definida, la piel suave mostrando un poco de barba. El cabello de Harry estaba más largo, todavía con rizos, pero no los rizos apretados que mostraba en sus años más jóvenes. Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención. Una sombra más profunda de verde .. Más oscuros.



Mi madre se paró primero, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, enterrando la cara en su costado. Él la abrazó estrechamente a su cuerpo. Harry sonrió, mirándome en cuanto él levantó su otro brazo, ofreciéndome un abrazo. Salté, rápidamente aceptando su oferta. Apoyé la cabeza en su pecho, las lágrimas rodando por mis mejillas.

"Harry". Exclamé en voz baja.

Mi madre seguía aferrada a él mientras yo me movía hacia atrás, mirándolo a la cara. Yo no podía creer que era realmente él. Después de todo este tiempo, nunca pensé que volvería a verlo.

"Eres tan alto." Comenté.

"Eso o ustedes dos se encogieron." Harry respondió alegremente.

"Tu voz está más profunda".

"Me dijiste eso en el teléfono." Él se echó a reír.

No pude evitar sonreír al escuchar su risa otra vez. Mi mirada pasando sobre él, mis manos estirándose hacia su brazo libre. Sentí que mi boca cayó ligeramente abierta en cuanto le apreté uno de sus bíceps.

"Mierda, tus músculos son enormes." Dije con incredulidad.

Todavía no podía dejar de pensar de él como un torpe adolescente de dieciséis años de edad. Su cuerpo había perdido toda la grasa de bebé que una vez había transportado. Sus músculos creciendo y definiéndose.

"Puede que no que ahora ya no logres hacerme una llave de luchas." Bromeó.

"No puedo creer que seas tú." Susurré.

Pero al pensar en el tiempo que habíamos pasado separados, no podía dejar los recuerdos horribles de oír a mi madre llorar hasta quedarse dormida durante noches enteras. Deseando que ella hubiera hecho algo para detener a Harry de irse. Ambas estábamos angustiadas por su desaparición. El dolor volviendo con toda su fuerza. Era casi como si hubiera muerto. Las sensaciones que tanto mi madre y yo habíamos sentido, eran idénticas a la experiencia de que un ser querido se quede sin vida.
Solté su brazo, la cara de Harry sosteniendo confusión. Mi puño lo golpeó duro en el pecho.

"Auch." Harry frotó sobre el lugar adolorido.

"Nos dejaste." Sollocé. "Cuando más te necesitábamos, nos dejaste".

La burla en sus ojos desapareció. Mi mamá alejándose de él, mientras ambas mirábamos hacia arriba al muchacho que se nos había acercado. Nos paramos más cerca, mis dedos suavemente agarrándole la mano. Mi madre había estado callada durante esta reunión. Era mucho por absorber para ella, especialmente porque ella no había tenido la oportunidad de hablar con él por teléfono.

"N-no pensé que me querían." Hablaba en voz baja. "No después de lo que pasó."

Las palabras de Harry quedándose en mi corazón. Parecía un niño perdido, su apariencia física más fuerte no pudiendo ocultar la vulnerabilidad evidente que aún sostenía.

"Eres un maldito idiota, Harry. Por supuesto que te queríamos. E-eres mi hermano, yo siempre te amaré. "

Se mordió el labio mientras su cabeza bajó. Rizos cayendo sobre su rostro cuando sostuvo ambas de nuestras manos, casi demasiado asustado para dejarnos ir.

"Lo siento.", Susurró.

Desesperadamente traté de contener las lágrimas. Yo sabía que Harry había arreglado este encuentro en un lugar público para tratar de evitar una escena.

"Oh, Dios". Murmuró mi madre.

Su mano libre agarró la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia abajo. Su cabeza descansaba sobre su hombro mientras acariciaba sus rizos. Le oí sollozar a la ligera, su gran mano sosteniendo la mía con fuerza.

"Lo siento." Su voz se quebró mientras repetía las palabras.

"Está bien, bebé." Mi madre consolándolo.

***

Nos habíamos movido de la barra a una de las muchas mesas en el restaurante. La impresión de ver a Harry de nuevo, poco a poco empezando a ser asimilada

"¿Dónde está tu cadena?", Le pregunté.

El collar había sido dado a Harry por su decimosexto cumpleaños. Ese regalo nunca se lo sacaba.

"Alguien más lo usa ahora".

Fruncí el ceño, sin entender por qué lo habría regalado. Significaba mucho para él. Pero mi mente de repente se había percatado de sus palabras de amor. Un jadeo cayó de mis labios, una sonrisa en mi cara mientras él sonrió tímidamente.

"¿Cómo se llama ella? ... ¿E-él?" Dije de prisa.

Él negó con la cabeza riendo.

"Gemma, me gustan las chicas". Él aclaró.

Estaba a punto de hablar de nuevo antes de que una camarera pechugona se acercara con las bebidas. Ella sólo miró de reojo a mi madre y a mí, su atención por completo en Harry, quien parecía imperturbable hacia sus intentos de búsqueda de atención de él.

"¿Hay algo más que les pueda traer?"

Su blusa hacia abajo, el escote mostrándose por completo mientras ella lo miraba a través de sus pestañas postizas.

"No, creo que estamos bien gracias." Harry nos miró a las dos.

Mi estómago se había estado revuelto durante todo el día ante la idea de ver a mi hermano otra vez, no había comido casi nada. No tenía apetito. Asentimos con la cabeza y la camarera resopló silenciosamente antes de partir. Miré a Harry que no parecía darse cuenta de los avances no tan sutiles que la rubia le estaba dando.

"Y al parecer a las chicas les gustas también."



Él sacudió sus rizos, sonriendo. Mire alrededor de las otras mesas. Era cierto, una serie de ojos femeninos estaban dando miradas curiosas de Harry. Miradas lujuriosas viajando arriba y abajo de su cuerpo. De repente me sentí protectora, era a mi hermano pequeño al que se comían con los ojos. Le di a una mujer en particular una mirada dura. Parecía un poco nerviosa antes de regresar de nuevo a su conversación con quien supuse era su novio.

"Cuéntanos acerca de ella." Mi madre sonrió.

Mi enfoque se precipitó de nuevo a nuestra mesa. De pronto se convirtió en una gran curiosidad acerca de quién Harry estaba claramente enamorado.

"¿Cómo se llama, qué edad tiene, dónde se conocieron? ... ¿Podemos conocerla?"

"Gemma, para.", Se rió Harry.

Su labio inferior se tomó nerviosamente entre sus dientes, sus ojos mirando a mi madre y a mí. Sonreí mientras él se acomodó en el asiento. El nerviosismo de Harry haciéndolo lucir más joven, el muchacho que recordaba.

"Su nombre es Bo." Inclinó la cabeza hacia abajo, tratando de ocultar el enrojecimiento en sus mejillas. "Es hermosa." Murmuró en voz baja.

"Awww, Hazzzz." Dije un poco fuerte, a lo que se me dijo rápidamente, más que todo rudamente, que me callara.

***

Fin del Flashback

***Narra Bo.

Su boca estaba ligeramente abierta, ronquidos suaves cayendo de sus labios carnosos. Sonreí al cabello de Harry, desordenados rizos adornando la almohada. Mi mente vagó de nuevo a lo que me había dicho la noche anterior. Yo estaba encantada de oír que él se comunicó con su familia. Y por la expresión de su cara cuando él me había dicho, tenía la sensación de que todo había ido bien. Entendí que las constantes llamadas telefónicas eran, obviamente, su madre o hermana que querían asegurarse de que estaba bien.
Harry gimió suavemente mientras cuidadosamente me moví, moviendo la cama. Las cubiertas fueron conmigo, dejando al descubierto su pecho tonificado subiendo arriba y abajo, pero a él no parecía importarle la pérdida de edredón, todavía estaba dormido. Se veía adorable.
Mis labios rozaron sobre la suave piel de su estómago antes de pasar más abajo. Pequeñas ráfagas de besos fueron salpicados por encima de su cadera izquierda. Harry se movió ligeramente con el afecto. Miré hacia arriba, sus pestañas largas todavía desplegadas en la parte superior de sus mejillas teñidas de color rosa. Sonriendo, mis dedos suavemente enganchándose en el elástico de su cintura, tirando de él lentamente hacia abajo para obtener más acceso. Seguí con mis pequeños besos. Luego moviéndome a besar por la línea de vellos.
Tuve que morderme el labio para evitar reírme, mis dedos suavemente facilitando el bajado del elástico por debajo de su ombligo. Yo no había logrado mi objetivo. Las grandes manos de Harry agarrando mis muñecas y tirando de mí hacia arriba de la cama. Sus ojos aún estaban cerrados mientras estaba encima de él. Mi risa lo hizo gemir.

"¿Qué estás haciendo conmigo, mujer?", Preguntó con su voz ronca.

Rocé mis dedos por su mejilla, suavemente alentándolo a que me permita ver sus brillantes ojos verdes que amaba.

"Buenos días, guapo." Sonreí.

El sonrió, su enfoque fijado en mi cara. Fueron unos minutos antes de que hablara, su frente arrugándose en la confusión.

"Me ibas a despertar con una mamada?"

Mis mejillas se sonrojaron mientras me sumergí en su cuello, la vergüenza tomando el control. No había sido mi plan despertarlo de una manera tan íntima. Pero no lo negué, le dejé creer que esa era mi intención, simplemente porque era más divertido. Tal vez lo despertaría así en otro momento. Mi rostro enrojeciéndose ante la idea.

"Porque siempre puedo volver a dormir y tú puedes volver a intentarlo." El sugerido pícaramente.

Di un suspiro a su propuesta, ligeramente golpeándolo en el pecho mientras se reía.



Poco después del cosquilleo que Harry había iniciado, yo me había metido en la ducha, rápidamente preparándome para el trabajo. Mi pelo mojado estaba trenzado en mi espalda, mis dedos sosteniendo el extremo mientras yo lo terminaba con la liga de cabello que Harry dejó para mí. Estaba a punto de ir a buscarlo en la cocina cuando un fuerte golpe se escuchó desde la puerta principal.

"Bo, puedes abrir?" Harry habló.

"Por supuesto".

Jalé el frente de mi blusa escotada antes de caminar por el pasillo. Mis dedos se apoderaron de la manija fría antes de abrir la puerta. Yo no pude evitar dar un paso atrás. El hombre de la puerta era enorme, su altura cerniéndose sobre mí, al igual que la de Harry. Mi boca parecía secarse mientras miraba hacia él, sus labios sosteniendo una sonrisa.

"Hmm, yo estaba esperando a alguien un poco más alto.", Él bromeó. "y Harry?"

Tatuajes por alrededor de uno de sus brazos fuertes, una manga de color oscuro impresa en su piel. La tinta se detenía en la tela del brazo de su camiseta. Me tragué mi miedo antes de girar mi cabeza de vuelta al apartamento.

"Harry." Le dije.

Mi enfoque rompiéndose de nuevo cuando sentí una mano grande y sudorosa en mi hombro. Me quedé congelada, su toque corriendo por mi cuello para acariciar mi barbilla. Su sonrisa estaba lejos de ser amigable, sus ojos fríos arrastrándose hasta mi pecho.***

"Eres la chica de Harry?"

Volví a pensar en la última vez que alguien me hubiera preguntado eso. Jake. Mi respuesta fue un no contundente. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces. El chico con la oscuridad oculta inconfundible en sus impresionantes ojos verdes me movía del piso, literalmente, en algunos casos.

"Sí.", le contesté con cierta brusquedad antes jalar su muñeca lejos de mí. "Harry", gritó mi voz, con bastante urgencia detrás de mí.

El muchacho de pelo rizado apresuradamente apareciendo momentos después. Su buzo colgando bajo de sus caderas y poniendo su camiseta sobre su cabeza antes de caminar rápidamente hacia nosotros. Parecía menos que feliz por la situación actual en frente de él. Mi brazo fue tomado en su mano grande y me jaló suavemente detrás de él. Él se paro firme y protectoramente antes de girar hacia mí.

"Ve y espera en la sala de estar." Hablaba en voz baja.

Apreté suavemente su mano antes de obedecer, mis pies moviéndose rápidamente hacia el salón. El enfoque de Harry estaba ahora en, lo que parecía ser, un huésped no invitado. Mis dedos se colgándose en el marco de la puerta, asomándome para ver la interacción.

"¿Qué demonios es lo que quieres?", Preguntó Harry con los dientes apretados.

"Fui enviado para asegurarme de que no arrugues en lo de esta noche." Él casi se rió.

"Voy a estar allí." La voz de Harry dura.

Miré con ansiedad el intercambio entre los dos hombres imponentes. Mi corazón latía cuando me di cuenta de los largos dedos de Harry lentamente enroscándose en un puño a su lado. Pero mi visión se desvío hacia el otro hombre que me miró alrededor de Harry. La sonrisa en su rostro me puso nerviosa, a pesar de que sabía que Harry nunca le dejaría llegar a mí. La naturaleza excesivamente protectora de Harry tendría al gran hombre clavado en el suelo en cuestión de segundos.

"Me gustaría verla a ella ahí también.", Sonrió el hombre.

Mi cuerpo se puso rígido. Los ojos verdes de Harry se encontraron con los míos. Su suavidad endureciéndose antes de que él giró y empujó al hombre en el pecho. El hombre se tambaleó hacia atrás ligeramente.

"Vete a la mierda." Harry dijo rudamente.

"Nah amigo, prefiero ir a follarme a ella". Él se echó a reír.

La puerta fue rápidamente cerrada en su rostro. La respiración de Harry era errática cuando su espalda estaba pegada a la madera. Me di cuenta de que estaba tratando desesperadamente de aferrarse a cualquier tipo de calma que poseía. Vacilantemente me dirigí hacia él, consciente de que todavía estaba enojado.

"Harry?"

Mi voz era tranquila. Su cabeza permanecía inclinada, no encontrándose con mi mirada mientras se concentraba en encontrar equilibrio. Mi mano se levantó lentamente a su cabeza, mis dedos acariciando los suaves rizos, yo sabía que eso lo calmaba por experiencias anteriores. Su profundo suspiro me dijo que mis intentos estaban teniendo éxito. Mi cara bajó ligeramente, encontrando el calor de su mejilla antes de colocar un pequeño beso en la piel.
Su cabeza se levantó para encontrarse con mi mirada cautelosa. Di un suspiro cuando él agarró mis manos, apretándolas mientras con los pulgares frotaba sobre la parte posterior.

"¿Te lastimó?" Preguntó ansiosamente esperando mi respuesta.

"No", le contesté, porque no quería provocar una reacción innecesaria.

Mirando nuestras manos, las suyas mucho más grandes que las mías. El simple gesto me hizo sentir segura en su presencia.

"Cuando te escuché gritar mi nombre .." Su voz se quebró.

"É-él sólo me daba miedo." Le interrumpí.

La postura de Harry pareció relajarse un poco, con los labios dejando un beso suave en mi boca. Nuestras frentes presionadas juntas, inhalando el aliento del otro. Sus pestañas largas cosquilleando mi piel.

"¿Es el hombre con él que peleas esta noche?", Le pregunté en voz baja.

"No, es el gilipollas de su hermano." El tono de Harry sosteniendo disgusto.

Mis dedos se cerraron alrededor de los suyos, formándose un nudo en mi garganta.

"No quiero que peleés." Susurré, con lágrimas en mis ojos.

Los fuertes brazos de Harry trayéndome en un abrazo protector, mi cuerpo envuelto por el suyo.

"Lo sé, bebé."