Dark (Harry Styles Fan Fiction)
lunes, 29 de abril de 2019
Final
Como os avisé hace poco, la historia ha llegado a su fin. Espero que os haya gustado tanto como a mí, gracias por leerme a lo largo de estos años.
Capítulo 60
La lluvia no había sido obstáculo para nuestros planes de salir en la noche. Lucy había traído un paraguas en el cual nos habíamos metido tres de nosotras, Zoe dio la opción de salir corriendo hacia la puerta abierta. Planté un rápido beso en su mejilla como diciendo gracias, por sacrificar su cabello por el resto del grupo.
“Si, si. Entra.” Respondió juguetonamente.
El Black Dog estaba lleno, el bar es de los únicos lugares en la zona que tiene una mesa apropiada de pool (billar o como le digan) y un área específica para los jugadores de dardos. Me pareció mejor esta atmósfera que la de algún sucio club. No teníamos expectativas para bailar y la vieja rockola, en la pared más lejana, hacía sonar una de las nuevas canciones de los Arctic Monkeys.
Charlotte nos llevó a una mesa en la esquina y nos señalaba furiosamente antes de que alguna otra silla fuera llevada lejos.
“¡Uh, Uh, uh!” Zoé reprimió al hombre que se llevaba su silla. “Esa es mía, querido.”
Yo me reía mientras le deslizaba la silla para sentarse. Ella le agradeció con un rubor que casi emparejaba con el color de su cabello.
“Voy a buscar algunas bebidas.” Levanté la voz para ser escuchada sobre las constantes charlas.
“¿Quieres que vaya contigo?” Se ofreció Lucy, re justando la pinza de su cabello.
“No gracias, ¡apártame el lugar!”
Recibí unos pulgares arriba como confirmación antes de pasar entre los cuerpos apretados. Algunas personas fueron menos que ayuda en mi camino hacia el bar, bloquéandome hasta que los golpeaba en el hombro.
Una vez que tuve éxito de pasar, esperé en la barra de madera. La pobre mujer de las bebidas estaba tan apurada, continuamente topándose con el propietario y ella misma para alcanzar a otros clientes. En ese punto yo ya estaba en la lista de prioriedad.
“Creo que vas a necesitar unos tacones más altos.”
Giré a la derecha para encontrar una brillante sonrisa y un par de ojos marrones.
“¿Eh?” Pregunté.
Su frente estaba cubierta con sudor, los cabellos oscuros aferrados a la humedad.
“Para que te vean.” Él señaló a lo largo de la barra.
Tan pronto la gente recibía su bebida, eran reemplazados por más personas sedientas. Era un ciclo sin fin, hasta la campana de las últimas bebidas.
“Oh, no me importa esperar.” Sonreí.
Devolví mi atención al bar, inclinándome en la barra para llamar la atención de alguien.
“Tienes que ser más evidente.” Él dijo antes de llevar sus dedos a la boca y silbar.
El sonido casi se escuchó a través de los estruendos en el bar, pero hizo un buen trabajo paralizándome por nuestra proximidad. Salté, riéndome con él mientras el hombre de atrás del bar venía.
“¡Funcionó!” Aplaudí.
“Siempre.”
La respuesta fue acompañada de un guiño, sintiendo su presión contra mí mientras más personas se acercaban para llamar la atención. Él ordenó antes de mirarme.
“Estoy bien gracias, estoy con mis amigas.”
Asentí en dirección a la mesa que dejé hace un rato, espero que Lucy haya mantenido su palabra y cuide mi asiento.
“Oh, vamos” Animó con un tono juguetón.
“De verdad.”
Moví mi cabeza negando. Él entregó dinero por una cerveza, pero no fui lo suficientemente rápida antes de que el personal se moviera y yo estuviera al final de la fila otra vez. Suspiré, colocando mi bolso en la barra entre dos posavasos.
“Así que…” continuó el ojos marrones “¿estás saliendo con algún Dios griego?”
Me reí, frunciendo el ceño confundida por su pregunta.
“Ya sabes, alto, musculoso, ¿que podría romperme por la mitad con su dedo pequeño?”
Tomó su botella mirándome.
“¿Cómo sabes que no es una Diosa griego? Respondí.
“Ahora, eso sería caliente. ¿Me dejas ver?”
Solté una risa la cual aparentemente pensó que era entrañable. Mi codo fue tomado suavemente mientras ponía su botella abajo, subiendo su cabeza a mi oído. Sus dedos presionando mi piel desnuda, un acto al cual yo no estoy acostumbrada a sentir por parte del sexo opuesto. El único chico con el que alguna vez quise ese tipo de intimidad ya no era parte de mi vida, excepto por los pocos momentos en los que mi corazón se agitaba y podía jurar que lo sentía cerca. Escondido, mirándome.
“¿Cómo te llamas?”
El calor de su aliento hizo que se me pusiera la piel de gallina y me estaba dando repulsión su presión por respuestas.
“Bo.” Divulgué un poco inquieta.
“Soy Darren.”
“Regresaré con mis amigas.”
Volteé para escapar antes de que pusiera ser testigo de la mistificación de sus rasgos. Tal como él pensaba, estábamos llegando a las mil maravillas.
“Hey.”
Una mano agarró mi muñeca, me volteé para enfrentarlo. Mi brazo fue liberado cuando notó mi malestar, pero aun así seguía implacable la interrogante.
“¿Qué pasa? Aún no has conseguido tu bebida.”
“No creo que lo logre, está un poco lleno, vendré más tarde.” Me apresuré para perderme entre la multitud.
“Yo digo que la tendrás.”
Darren había perdido su puesto en el bar mientras persuadía la conversación. Con la excusa de mantenernos cerca debido a que el ruido crecía cada vez más.
“Y yo me niego.” Señalé firmemente.
El toque de sus dedos sobre mi hombro era indeseado. Abrió su boca para argumentar aún más, pero fue interrumpido antes de suplicar.
“Hey amigo, hay alguien afuera que quiere hablarte.”
Darren y yo miramos al hombre con el abrigo mojado. Había entrado obviamente después de haber pasado por la lluvia británica. Le hubiese agradecido por su maravillosa sincronización si Darren aún no estuviera persistente en la incertidumbre al lado de mí.
“¿Quién es?”
“No lo sé.” El hombre se encogió de hombros. “Sólo está afuera.”
Tome la bendita oportunidad para salir de la situación y regresar con mi grupo de amigas. Él llamó mi nombre dos veces después de que lo viera siguiendo a mi salvador a la puerta.
***
Logré regresar a la mesa relativamente ilesa, tomando mi asiento y explicando a las chicas sobre las bebidas. A ellas no les importó tanto, felices de hablar e intentar nuestras posibilidades en un juego de pool. Mantuve la mirada curiosa en la puerta, esperando a ver cuándo Darren haría su aparición.
Minutos después la puerta se abrió y alguien hizo un gran acto al entrar al bar. Mi cara se puso blanca cuando reconocí la figura pasando por los grupos que estaban parados. Me tambaleé, mis amigas me llamaron después cuando lo encontré a mitad del camino. Su cabello estaba despeinado, su ojo izquierdo hinchado y cerrado y la sangre salía de su nariz. Era un desastre.
“¡Dijiste que no salías con nadie!” Darren me gritó.
“Así es.”
Él ignoró mi desconcierto, quitándose la sangre antes de que entrara en su boca.
“Entonces, ¿quién demonios fue ése?”
Lo empuje, abriéndome paso, furiosa hasta la puerta. Mi lado izquierdo choco con la madera pesada, estallando en la húmeda calle de Londres. No tome mucho tiempo para encontrarlo, el ángel sobre mi hombro. El corrió su pulgar sobre los nudillos de su mano derecha, probando la flexibilidad de sus dedos antes de enrollarlos en un puño.
Me pare sola afuera de la cabina del bar, mirando a Harry desde el otro lado de la calle antes de que sus ojos estruendosos incendiarán mi cuerpo. Era oscuro y puro con lluvia, mi piel comenzó a ponerse de gallina con el frío. Pero no le pude dar importancia. Él estaba aquí.
Una capucha fue puesta sobre su cabello desordenado sostenido hacia atrás con una bandana, no tenía que desviarme. Después de meses de señales evasivas, y aparentemente especulaciones garantizadas, él estaba aquí. Mi corazón arrasaba contra mis costillas, y un pequeño, quizás una insignificante parte de mí, anhelaba la oscuridad en la que él se desvaneció.
Pronto dejé de sentir su presencia después de esa noche, ya no está allí para observar de manera protectora.
Tenía que pelear por mí misma.
Capítulo 59
¿Alguna vez te has sentido observado? ¿Observado con un sentimiento más familiar que de un depredador? ¿Alguna vez te has sentido observado por completo?
Punto de vista de Harry
Me coloque en el puesto de estacionamiento, puse el freno de mano y apagué el carro. Una vez que me había desabrochado el cinturón mi manos de sintieron pérdidas. Al final cuando estaba manejando ellas tenían un propósito, firmemente plantadas en el volante. Ellas se veían ocupadas por sí mismas cuando no tenía nada que hacer ni a nadie a quién sostener, constantemente inquietas, tocándome las uñas, pellizcándome en la piel para confirmar de que en verdad estaba allí. Otra vez.
Mis labios casi mordidos, moviéndome en los asientos. Me estruje los ojos con un puño cerrado, un débil intento para combatir las exhaustivas noches. Empujé un poco las mangas de mi suéter, chequeando mi reloj dos veces. Cuatro minutos.
Yo apenas podía soportar mirarme en el espejo. Mis ojos estaban bordeados con círculos negros, labios partidos y secos. No lucía cómo yo. Sabía que esto había sucedido por mi culpa, estaba deshecho. Y no encontraba como regresar otra vez a mí mismo.
Fue a las 5:14 que me había ido temprano de mi trabajo solo para estar seguro. Tom me había atrapado esta vez, diciéndome que estaba cociente de que no había hecho ningún progreso por mí mismo. Estaba perdiendo clientes para entrenar, disminuyendo mi trabajo de una semana a tres días. No tuve el corazón para decirle que había terminado con intentar.
Tres minutos.
Me puse el pasa montañas (beanie) y me la ajuste en el espejo antes de salir del carro. Mis manos estaban heladas, no sentía los dedos y las uñas mordidas. La búsqueda de mis llaves se hizo mucho más retador por la ansiedad en la cual había caído. Dos minutos. Mi pecho estaba pasando por un mal tiempo manteniendo paz con mi corazón. Parecía qué mis miedos me estaban llevando todo de una vez, forzándome a palmar mis ojos y recostar mi frente en el frío metal en el borde del carro.
"Oh mierda", respire en pánico.
No ahora, declare antes de absorber un respiro que fue atrapado en mi garganta. Mierda. Hice lo posible para mantenerme de pie sin soporte, agitando mis inseguridades para caminar la pequeña distancia a mi puesto.
Me pare en donde siempre lo hacía, revisando mi reloj de nuevo. 5:32. Mi espalda se recostó sobre la pared de ladrillo de una de esas viejas paradas de autobús. No iba a durar mucho hasta que el concejal demoliera los que quedaban para que se ajustara a los modernos, paradas de vidrio. Estaba agradecido por el trabajo de ladrillo, si fuera transparente, ella me hubiese visto.
Casi a tiempo, ella emergió de la tienda a través del parque. A pesar de mi distancia de donde estoy parado, había un distinguido rosado en sus mejillas y rojo en su nariz. Mire mientras ella se colocaba su bufanda en su chaqueta antes de subir el cierre. Bo se balanceó en sus puntas de los pies, tratando en vano mantenerse caliente mientras ella esperaba. Mi respiración era visible en el aire, saliendo de unos labios rotos mientras observaba desde mi escondida posición. Me pregunte si sus dedos estaban tan fríos como los míos, metiéndolos en los bolsillos de mi suéter.
Sólo verla me trajo paz, un tipo de serenidad en la cual no podía encontrarla por mí mismo. De alguna forma ella era parte de la causa por la cual me estaba cayendo, pero aparentemente ella también era la solución, aliviando el peso en mi pecho que parecía golpearme en los días en los cuales no podía mirarla.
Dan salió y todo el montón de felicidad que sentía inmediatamente se extinguió. El cerró la puerta mientras conversaban, mi estómago anudado por la facilidad de lo que sea que estuvieran hablando. Ellos no se tocaron pero era obvio que él deseaba estirar un brazo alrededor de sus hombros, mucho para que Bo se diera cuenta.
Si ella me estuviera esperando, me hubiese reído, acariciando su nariz y abrazándola en mi suéter abierto. Mis manos hubiesen sobado a propósito su espalda para regresas el calor perdido por el clima frío. Si fuera yo la hubiese besado.
Pero no es así.
Dan era el destinatario de su sonrisa juguetona y el gesto como siempre era recibido como dagas. Mi corazón se sacudió por el sentimiento de ausencia. Ella nunca me miraría así otra vez, y estaba deseando cruelmente que fuera al revés. Continúe sufriendo mientras ellos caminaban al carro de él. Mi distancia fue mordida hacia atrás cuando él le abrió la puerta del pasajero para ella y se subiera.
"Maldito idiota", murmure, volteándome lejos y procediendo alrededor de la esquina.
*****
Es un viejo sentimiento, algo reservado para los cuentos de hadas de ángeles guardianes.
*****
"Maldito hij..."
Él estaba aquí otra vez. Por las dos últimas tardes estaba aquí, mimando los pocos minutos que yo celebraba de verla después del trabajo. Presione la ropa sosteniéndola fuerte a mi cuerpo, construyendo el coraje que tenía en motivación.
Nada estaba realmente planeado, no había ninguna meta en la cual había buscado encontrar otra que la de del objetó que llevaba. Crucé el camino tranquilo por el borde del estacionamiento, saltando el bajó muro con una mano. El grito hacia atrás a la tienda, agregando una urgencia juguetona necesitada de que alguien se le uniera afuera. Eso fue hasta que el llevara los ojos hasta mí.
Quizás era la forma en la cual caminaba hacia él o por cómo apretaba mi mandíbula. Estaba muy seguro de que el predecía un golpe en la cara; bueno eso fue lo que yo asumí cuando el tomo un paso hacia atrás. Lo hubiese golpeado, uno limpio y justo para noquearlo, pero no estaba allí para causar alguna lesión.
Una vez que mi presencia se había calmado en su mente el miedo se disolvió. Desprecie la mirada que me dio, una de confusión y de victoria. Había una pequeña diferencia en nuestra estatura, pero más en nuestra necesidad de acertar la dominancia de la situación. No me moleste porque sabía cuán engreído era él.
"Dale esto a ella", yo instruí firmemente.
Mi mano estirada hacia su pecho, el material en el cual lo había hecho como una bola.
"¿Qué?"
Él había esperado una confrontación y al parecer estaba un poco molesto debido a la carencia de esta. Me sentía seguro que a él le hubiese gustado decirles a sus amigos sobre haber ganado una pelea, confirmando lo idiota que era.
"Sólo dáselo a ella"
Dan sabía exactamente a qué persona me refería. Él iba a hacer esto difícil, e incluso si fuera verdad, mi preferencia hubiese sido con el que enfrentarla a ella.
"Ella no quiere nada de ti. Ya no"
"¿Eres su representante ahora?"
El permaneció en silencio.
"Eres un imbécil engreído, ¿sabías eso verdad?" Le dije.
Dan ser rio de mi comentario, ni siquiera intentando negarlo. Él no tenía que hacerlo.
"Bueno, este imbécil engreído", el enfatizó a través de sus dientes, "es el que está pasando el tiempo con tu ex novia"
"Sabes vete a la mierda"
"Yo sé que tú la dejaste. Sé que ella quiere seguir adelante"
"¿Contigo?" Me burlé.
"Ella entiende que yo no la heriré"
"Sí bueno, yo no tengo los mismo principios contigo"
Me acerque, agarrando a Dan por el cuello de su camisa para mantenerlo en su lugar y mi posición. No tenía ninguna preocupación sobre decepcionar a Bo ahora, ya había terminado con eso. Ella probablemente odiaba mi existencia, un puño lanzado a la cara de Dan no iba a ser ninguna diferencia. Sus ojos azules lucían en shock, pero pronto me di cuenta que no era por el resultado de mi puño al aire.
"¿Harry?"
La voz era dudosamente tranquila. Mi mano se quedó por un momento antes de lanzarla hacia mi lado. El latido de mi corazón era audible en mis oídos, mi garganta estaba seca y no respiraba. La había visto en cubierta tantas veces, asegurando su seguridad para mantener mi mente frágil tranquila. Pero no estaba preparado para un encuentro cara a cara.
"Bo, no" Dan declaro.
Ella ignoró su instrucción, caminado al rededor atrás de mí y pararse a observar sobre el hombro de Dan. Ella estaba vestida con un abrigo pesado, una opción más útil que la chaqueta fina de deporte que había usado unos días atrás. Protegida por guantes, sus manos permanecieron a sus lados. Los ojos de Bo sostenían nada de sorpresa, sólo un pequeño sentido de temor.
"Él iba a golpearme" Dan señaló.
"¿Puedes decir honestamente que eres inocente de no provocarlo?" Ella preguntó retóricamente.
"Vete"
Mi estómago se desplomó cuando me di cuenta de que ella estaba protegiéndolo de mí. Dan salió de mi agarre, parándose entre Bo y yo antes de que ella tomará su brazo y lo atrajera detrás de él. Mi cabeza se hundió y estaba impactado por el sentimiento de pérdida. Nadie me quería aquí.
Mis dedos aún sostenían la ropa, inflexible desde que mis niveles de frustración ascendieron. No creo que mis pies fueran capaces de llevarme lejos de ella otra vez, así que permanecí plantado ahí escuchando mientras hablaban.
“¡Sólo ve y espera en el auto!”
Raramente había visto a Bo tan enojada, incluso con mi cabeza inclinada, su tono era sin precedentes.
“No te voy a dejar con él.” Objetó Dan.
“¡Entonces cállate!” No eres de ayuda.”
Me dio placer saber que él era el porqué de su frustración, eso ya nos hacía dos. Un quejumbroso “bien” fue murmurado antes de se diera la vuelta. El golpe de la puerta del carro cerrándose, confirmó que estábamos solos por primera vez desde que la dejé llorando en mis escaleras. Eso me dio algo de confianza.
“Yo…”
“Esto es tuyo.” Interrumpí por el pánico.
Mi voz era entrecortada y desgastada, y temí que ella no tomaría la ropa que me había confiado. Ella frunció el ceño al no reconocerlo hasta que estiré la camisa. Lucía lamentable. Mi plan era dejarlo fuera de la tienda, en la puerta, y luego irme, pero la idea había cambiado tan pronto como vi a Dan.
Bo lo tomo de mí y yo mire como su guante derecho era removido antes de meterlo en su bolsillo. Sus dedos desnudos fueron inmediatamente ubicados dentro de la fábrica de mi camisa. No quería juzgarlo mal pero el acto era como una reunión, ella lo extrañaba. Además era simplemente un agrado que Bo había tomado con la ropa, nada de un valor sentimental pero si la sensación estética. Yo desesperadamente espere que era porque la camisa me pertenecía.
"¿Harry habías estado aquí antes? ¿Has estado...?"
"No es para asustarte"
"No estoy asustada" ella sonrió suavemente, mirando hacia abajo a la camisa.
"Es sólo para-para estar seguro de que estés bien. Lo prometo..."
"Lo sé"
Mi visión se alargó de ella por un segundo, viendo a Dan quien estaba sentado masticando en la carro. Toda su expresión confirmaba el odio que sostenía hacia mí por estar hablando con Bo. Sabía que era bonita, juvenil, pero yo la había encontrado primero, yo era de ella antes de que ellos se conocieran.
"¿Estás comiendo bien?"
"¿Que?" Respondí.
"Tu cara luce diferente"
La mano de Bo fue alzada para sostener mi mejilla, sólo para que mi cuerpo se tensara y sus ojos de aguarán. Mi acción reflexiva me había distanciado a mí mismo, un irreparable daño podía causar ella con tocarme. Yo quería tener el control.
Lágrimas salían rodando por sus mejillas.
"Creo que soy culpable"
Ella tristemente sacudió su cabeza y mientras mi cuerpo no me permitió verla llorando otra vez. Luche con cualquier demonio que me estaba agarrando en mi mente y la sostuve en mis brazos. Su mano con el guante sostuvo la parte de atrás de mi cuello antes de sacarlo y agarrar mi nuca con sus desesperados dedos. Coloque mi cabeza dentro del espacio donde el cuello se encuentra con el hombro, mi sedienta boca en su piel caliente.
"Te veré" le suspire.
Bo se estremeció con más lágrimas y la abrace mientras ella me besaba la mandíbula y luego mi mejilla. La vida en que ella momentáneamente había respirado en mi había sido tomada lejos cuando la deje. Su mano apretó la mía, los dedos deslizándose hasta que nuestra conexión se rompió y yo miraba como se iba.
*****
No fue hasta que alcancé mi carro cuando la oscuridad se arrastró, infiltrando los espacios en mi pecho que había dejado para ella.
Me desplomé hacia abajo al lado de mi carro, doblando mis piernas arriba hasta mi pecho y enrollando mis brazos alrededor de mis rodillas. Nunca fue parte del plan. Debí haber permanecido oculto. Por lo menos solo hubiese arruinado uno de nosotros.
Capítulo 58
Cuando la luz rompió a través de la pequeños espacios a ambos lados de mis cortinas cerradas, mentalmente se disparó otra noche de sueño interrumpido. Mis manos se aferraron a los espacios vacíos que una vez habían sido ocupados por alguien cuya imagen ya era dolorosa evocar en mi mente. En cierto modo lo odiaba por eso.
Los días se habían fundido uno en otro, sin saber si se trataba de un día de trabajo. Un rápido vistazo a la pantalla de mi teléfono confirmó que era, de hecho, el sábado. Suspiré, volví a caer en el desorden de la ropa de cama con la que había luchado durante la noche. Esperaba que el sueño que estaba a punto de recuperar estuviera vacía de sueños, algún lugar donde pudiera escapar de él. Pero mi madre tenía otras ideas.
"Buenos días."
Gemí, tratando de vincularme a mí misma más en la cama. Un peso hundió el colchón, su mano descansaba en mi hombro cubierto de edredón.
"Dale, Bo. Me lo prometiste."
Su tono de voz era suave, pero el sentimiento era fuerte. Estaba cansada de que estuviera encerrada en mi habitación, y yo estaba cansada de estar allí. Por mi cuenta. Me comprometí a por lo menos un día estar limpia y completamente vestida.
"Te he traído un poco de té."
Me asomé desde mi escondite, descubriendo que había, de hecho, una taza humeante en mi mesita de noche desordenada. Necesitaba poner orden.
"Gracias."
Me senté, tomando las cubiertas arrugadas conmigo. Mi madre se quedó como un pisapapeles, frenando mi esfuerzo de tirar de la manta hacia arriba y por encima de mi cabeza. Sabía que mis intenciones se inclinaban hacia enterrarme a mí y a mis problemas juntos.
"Debes levantarte, está un poco frío, pero ya salió el sol."
"¿Y hacer qué?" Le espeté.
Su sonrisa se fracturó con mi respuesta. Sentí una punzada de culpa, tan pronto como las palabras crueles habían salido de mis labios. Pero ella era mi mamá, ella comprendía que a pesar de los avances logrados, aún algo pequeño podía poner el dedo en la llaga y estaríamos de vuelta como espiral a los días en que no quería salir de las cuatro paredes de mi dormitorio.
"Pensé que podríamos ir de compras, o a ese café en el parque que te gustaba cuando chiquita. O si no quieres hacer eso, podríamos tomas el auto e ir a caminar a algún lugar."
Ella estaba tratando, desesperadamente. Pero, ¿De que serviría una caminata? La fisura rompiéndome solo se haría más grande.
"No se que hacer."
La sonrisa de mi mama fue con esperanza.
"Bueno, no tienes que decidir ahora. Toma desayuno y luego podemos..."
"No." Moví cabeza, lagrimas se asomaron. "No se que hacer Mama."
El entendimiento la golpeo al mismo tiempo que me tomo en sus brazos. Fue el mismo tipo de abrazo que recibía cuando me raspaba las rodillas al caerme en el parque cuando tenía seis años. El mismo confort de cuando me acariciaba el cabello. En cambio, tenía el dolor en mi corazón en vez de en mis rodillas. Hubiera preferido que me noquearan en un ring antes de sentir el sentimiento de falta de esperanza en mi estómago.
“Oh, Bo.” Dijo tristemente.
“Lo extraño.”
“Y está bien. No tienes que olvidarte de Harry.”
Me apretó más aun cuando rompí en horribles sollozos. Probablemente estaba arruinando el hombro de su blusa; poniendo mi nariz en la cuenca de su cuello para zafar de mis responsabilidades, o el hecho de que el único amor correspondido que había tenido estaba siendo demolido. Podría haber parado si trataba, pero hubo factores fuera de mi control. Harry y yo estábamos al mismo tiempo e igualmente devastados con heridas espantosas.
“Vas a reponerte. Pero en todo caso no tienes por qué hacerlo tu sola; tus amigos y yo vamos a ayudarte a encontrar la forma. Este dolor no durara por siempre, Bo.”
Quería ser fría, sin sentimientos, de corazón duro; solo para no despertar en otro día de patético dolor.
“Yo aún pienso en tu padre todos los días.”
Sus palabras no fueron recibidas con tristeza, y me dieron cierta lejana esperanza de que podía superar esto. Mi madre lo había hecho.
“Dale, salgamos y comamos pasteles” sugirió con un apretón.
***
Mis amigas me visitaron esa noche, acampando en la sala de estar para jugar cartas y comer cosas dulces que probablemente superaban lo necesario calóricamente para dos días. También fue la primera noche que se sintió como que dormir no era una escapatoria, sino como un estado que me proveía de energía y real descanso. Me quede con mis amigas hasta el punto de conversaciones susurradas, un murmuro que me hacía sentir como que no estaba sola.
El lunes no fue muy bienvenido temprano; de vuelta a la tienda y de vuelta a la incómoda sensación de no querer simpatizar con otros.
Dan me dejo faltar por alrededor de una semana al trabajo. Sus intenciones eran puras pero las constantes preguntas de cómo me sentía se sentían ya como si hubiese roto un récord.
“Quieres que haga eso por ti?”
Decline la oferta gentilmente, arrastrando una silla desde la pieza de empleados hasta la sala de ventas. Dan se paró detrás mío mientras yo me subía a la silla, las suelas de mis zapatos en el asiento, mis dedos agarrando una casa desde lo alto de la repisa. Estaba ordenando, clasificando y desempolvando para tener todo más claro, por mi hipótesis de que tendríamos más clientela si todo estaba limpio y ordenado. Me di cuenta que la caja que quería mover era considerablemente más pesada de lo que había pensado. No hubo tiempo para defenderse del impacto. Mi hombro cogió el impacto, la punta de la mesa me pego y termine en el suelo. Mi trasero se encontró con el piso justo antes de que pusiera mi codo para prevenir a mi cabeza de un feo rebote contra la estantería.
“Estas bien?”
Dan rodeo la esquina para mirar y eventualmente ayudarme y levantarme del polvoriento suelo. Por suerte la caja parecía ser de cosas no frágiles, el contenido cayo derecho en el piso; sobrevivió sin mayores daños. No se podía decir lo mismo sobre mí. Sin sangre, pero probablemente moretones. La situación ni fue alimentada con llanto. Aunque el dolor era diferente al que sentí cuando Harry se fue, no pude expresar nada. La preocupación de ser una persona sin sentimientos ya no era tema, solo ya no podía ser molestada por nada.
"No pasa nada." Respondí al escrutinio analítico de Dan.
“Caíste bastante fuerte, Bo."
Y al instante puse el destino de la caja en mi mente; "basura", "conservar", "preguntar al manager" eran los posibles destinos.
“He caído peor.”
“Necesitas a alguien que permanentemente este alrededor para sostenerte." Bromeo ligeramente, apuntando con el dedo.
Me encogí ante su declaración, bastante inocente, pero las connotaciones románticas que convocaba me tenían el estómago revuelto con disgusto. Yo no era inútil.
"He caído sobre mi culo un millón de veces. No necesito que me nadie me salve."
Fue física y metafóricamente verdad.
"Lo sé. Eres fuerte, pero todos necesitan que le echen un vistazo de vez en cuando."
"Mi madre y mis amigas están cuidando de mí."
Continúe con lo mío, tomando un CD de Cher que parecía no haber visto la luz del sol por alrededor de 20 años. Lo pise en la pila de "basura" antes de que mi sentimiento de culpa pusiera presión en mí para ponerlo en "conservar".
"Entonces ya no soy tu amigo?"
Su expresión solemne me hizo abandonar mi trabajo y voltearme hacia él.
"Dan, claro que eres mi amigo." Trate de convencerlo. "No te ofendas, yo solo... Me siento un poco extraña cerca de hombres por el momento."
Era la verdad. Toda la especie masculina era ahora aún más misteriosa para mí. Dan se apoyó contra la pared, sus brazos cruzados fuertemente en su pecho.
"No todos somos como él." Dijo rápidamente.
Me quede quieta por un corto momento, tomando ventaja del momento complaciente para hundirme más profundamente en lo que estaba diciendo. No, otro chico nunca podría ser como Harry, o como yo lo veía. Y no, otro chico nunca podría herirme como el lo había hecho. No le daría la oportunidad.
No protegí a Harry con una respuesta cortante; lo fue el uso de una discusión sobre algo que había llegado a su final.
Mi mano encontró la de Dan, sacándola de su atrapada posición bajo su brazo.
"Ven y ayúdame."
Mi pequeña sonrisa desconcertó no solo a Dan, a mí también.
***
Me robé el sobre de la oficina, mi mente estaba en vacío y obligándome a sentir alguna emoción, mis manos comenzaron a moverse. Era todo dedos y pulgares, sellando la tira adhesiva y buscando un bolígrafo. Como sea, no había tenido la oportunidad de trazar el nombre del receptor en la parte delantera.
"¿Quieres que te lleve a casa?"
Fue un comentario al pasar, pero tuve la sensación de la pregunta había sobre rondado en la mente de Dan. Su voz me había sobresaltado, con ineptitud dejando caer lo que llevaba. Recogimos al mismo tiempo los artículos.
"Oh, eso es mío."
Me maldije por el temblor reconocible en mis palabras, tratando de alcanzar el sobre en la mano de Dan. Cuando llegó a salvo a mi poder lo metí en el bolso.
"¿Te parece que te lleve?", Sonrió.
Enderecé mi espalda para estar más alta, a su altura.
"No, estoy bien, gracias. Voy a pasar por otro lugar de antes. Hay algo que tengo que hacer".
Él asintió con la cabeza mientras recogía su abrigo antes de unirse a mí en la puerta. Sus dedos se cerraron alrededor de la manija, pero no hicieron el esfuerzo de girar. Seguí la línea de su brazo hasta el hombro, y luego al labio inferior que estaba siendo masticado entre los dientes.
"¿Quieres que te deje ahí? No es ningún problema".
"Honestamente, solo quiero ir sola o algo así."
"Muy bien", respondió en breve.
La puerta se mantuvo abierta para mí, al mismo tiempo que Dan se despedía por encima del hombro. Me reuní a regañadientes con el viento que azotó en la apertura de mi capa mientras luchaba para cerrar la cremallera.
"¿Estaría bien para mañana?"
La pregunta se me escapó de los labios en un frenesí de azotes de mi cabello. Una vez que había controlado la situación tirando de mi capucha, Dan estaba lleno en una sonrisa.
"Claro. Mañana".
***
La calle de Harry parecía poco acogedora ahora. El entusiasmo que una vez sentí por ver su rostro me hacía ir a todo dar casi todos los días. Pero ahora se trataba de un paso tranquilo, porque él no me quería ahí. Había pensado en ir hasta su puerta tantas veces, exigiendo que no sea tan tonto y que nos diéramos la oportunidad de amarnos el uno al otro.
Su padre era la raíz del problema, la plaga que había corrompido la mente de Harry, creyendo que sólo habría un mal resultado. Harry pensó en su genética como un veneno que se filtraba en quién era y que lo infectaba de rabia y de la incapacidad de retener. Eso me entristeció profundamente porque yo sabía la paciencia que poseía, una tolerancia que estábamos construyendo de manera constante. Tal vez lo había heredado de su madre.
Una risa me arrancó de los recuerdos que Harry había plantado. Me aplasté a una pared protegida que daba a una línea de autos estacionados fuera de los jardines traseros de la gente. Mis mejillas manchadas de lágrimas cuando Hayley y Tom salieron de donde supuse que habían estado con Harry.
Yo no era capaz de arrastrarme fuera de la burbuja egoísta que me estaba consumiendo. Hubiera dicho hola si no hubieran estado tomados de la mano. Les hubiera preguntado cómo estaban si Hayley no hubiera estado mirando a Tom como si fuera su mundo. Hubiera estado feliz por ellos si no me hubiesen recordado lo que había perdido.
Me preguntaba si Harry sintió los mismos celos desgarradores. Si se hubiera tratado de mí, yo no habría abierto la puerta para ellos, y ese pensamiento confirmaba cuán amarga me había convertido, miserable en la felicidad de otra persona. Que persona más horrible.
Con manos temblorosas me sequé la evidencia de cualquier sentimiento. Mis botas establecieron un fuerte paso, emergiendo del escondite lamentable para embarcarme en la ruta al departamento de Harry. Sentí como en momentos anteriores estuve en esos escalones llorando con estupor. Mi madre me había cogido y yo nunca la había visto en tal desconcierto, su hija apenas podía respirar de la opresión del llanto.
Pero ya estaba acomodada ahora en la aceptación de lo que había ocurrido allí. Mi mano se levantó para llamar con su propia voluntad, pero mi mente se lo pensó mejor . ¿Qué diablos iba yo a decir? Una mirada y estaría anonadada, todo progreso realizado sería derribado para la chica que apenas podía estar de pie. No.
Revolví mi bolso, recuperando lo que buscaba. El interior de mi mejilla estaba roído al por pensar en la opción de dejar la superficie del sobre completamente en blanco. Pero no lo hice. Apoyada en la puerta principal, garabateé el nombre de Harry en el sobre. La formación de letras fue un breve consuelo hasta que el juicio me dijo que muévete.
"Mierda."
Le di al sobre un último pensamiento angustioso antes de introducirlo al buzón. Se merecía mucha más atención de lo que le había dado. Tan pronto como me confirmó su llegada al otro lado de la puerta, me eché a correr escaleras abajo, demasiado cobarde para ver si Harry estaba en casa.
***
POV de Harry
Yo sin pensar Vi como los dígitos de la pantalla se posaron 12:59-01:00. Me dolía el cuerpo por cama, pero yo sabía que el sueño nunca renunciaria tan fácilmente a mí. Había tenido incontables noches agitadas en casa de mi mamá desde hace un par de semanas, así que no me iba a engañar a mí mismo pensando que sería diferente ahora que estaba en casa.
Cojines del Sofá cayeron sobre la alfombra cuando me retorcí en mi posición encajada en el asiento. Mis pies, así como mi entusiasmo por la vida en general, se arrastraron al televisor para apagar el programa repetido sobre ventas de casas. Lamí mis labios secos antes de dirigirme a la sala y casi romperme la cabeza contra la pared. Maldije los folletos que fueron esparcidos por todo el laminado de la puerta principal, agachándome para recogerlos antes de que pudiera caer por culpa de alguno de ellos de nuevo.
Mi codo le dio un codazo en el interruptor de la luz de la cocina, quemando mis retinas por el brillo incómodo. Junté los folletos de pizza en un montón más pequeño apoyando mi pie en el pedal de la papelera. Pero mi interés pronto se enriqueció con una anomalía escondida entre lo que supuse era una basura. Un sobre pequeño, blanco, y su textura muy diferente de los otros anuncios glosados. Mi nombre fue garabateado en tinta negra sobre la parte delantera, el escritor se apresuró, pero aún era un poco elegante. El remitente había estado en mi puerta.
Tiré todo lo demás lejos, poniendo mi preocupación en el pequeño artículo que se me había dirigido. Pasé un dedo bajo el sello, haciendo palanca para abrirlo. No había ningún mensaje dentro, nada para revelar la identidad del remitente críptico, y no había necesidad, lo había entendido. El contenido se enganchó en el papel rasgado antes de desembocar en mi palma abierta. Una cadena de plata con un colgante con forma de avión de papel.
Calor se agrupó en mi pecho y sentí como si me estuviera partiendo en dos. Mi palma se contrajo, las líneas afiladas del collar se hundieron en mi piel, imprimiéndola a ella, así no iba a olvidarla. Pero, ¿cómo podría? Ella no pudo soportar la idea de mantenerlo así que optó por devolvérmelo y autenticar el final de todo lo que teníamos.
Fue doloroso el momento en que aflojé mis dedos rígidos. La cadena fue lanzada hacia armario adyacente en la cocina adyacente. Golpeó el suelo mientras me acunaba la cabeza entre las manos. Lágrimas calientes apresuraron a salir mientras mi cuerpo se desplomó en el suelo.
"No."
Era una maldita pesadilla. Ella estaba cortando las pequeñas conexiones que celosamente yo había creado. Estaba siendo horriblemente egoísta, un rasgo que dejó un mal sabor en mi boca. Sabía que era cruel, despiadado desear que alguien siguiera amándote cuando lo que los separo fueron tus propios conflictos peligrosos.
Las contradicciones alrededor de mi cabeza estaban causando que la bilis subiera por mi garganta. No era culpa suya que yo estuviera jodido No tenía derecho a exigir su amor, ya no. Pero nunca la había necesitado tanto como lo hacía ahora.
Por el tiempo en que había llegado a mi dormitorio, una lámpara y tres vasos habían caído rotos, irremediablemente esparcidos por el suelo. La puerta de la sala no había sido tan afortunado. Otro trago de vodka echado hacia atrás, quemando un camino en mi garganta para calentar las frías profundidades.
Puse la botella en mi mesa de noche, listo para cuando quisiera olvidar de nuevo. Mi ropa agrupada en un montón destrozado en el suelo antes de que me metiera en la cama. La imaginé engranando sus dedos en mi pelo, hablándome en voz baja, animándome a encontrar algo de tranquilidad. Eso era todo lo que quería, sólo a ella.
martes, 23 de abril de 2019
Capítulo 57
Si la policía hubiera encontrado a Harry en la escena, lo hubieran sacado con esposas en las manos. A pesar de su increíble habilidad para evitar el tema de su anterior actividad criminal, sigo siendo consciente de su relación con las autoridades. Lo mirarían y lo creerían culpable.
Decidí que probablemente era mejor afrontar cara a cara las luces azules, entonces dejé al arrugado hombre en el suelo del garaje y fui hacia la patrulla con mi mejor mirada de angustia. No fue tan difícil. Mis lágrimas estaban frescas, pero no porque supuestamente me había tropezado con este hombre; las marcas en mis mejillas daban la prueba de un ser destrozado.
“¡Por ahí!” grité.
Me mantuvieron lejos de la conmoción, un paso al lado pero no olvidada. Una mujer oficial siguió preguntándome si estaba bien, si necesitaba sentarme. Asumió mi comunicación silenciosa como que aún estaba en shock. No tenían idea.
Poco tiempo después observé cómo el papá de Harry era subido a la parte trasera de una ambulancia que estaba esperando. Estaba aliviada con tan sólo escuchar el chirrido de las llantas contra el pavimento. Parte de mí se había inquietado frente al hombre formando una escena, llorando a los ángeles por la persona que había tenido la culpa, Agradecí las agujas con droga en mis brazos, la fuente de mi silencio.
La ambulancia estaba peculiarmente acompañada por dos oficiales en motocicletas. Me sobresalté por el arranque gutural y choqué con un oficial cargando cinturones de utilería para amarrar al hombre y forzarlo.
***
Jamás me había sentado en una patrulla. Me complací al pensar en los otros vehículos vigilantes con quienes compartíamos el camino, todos respetando el límite de velocidad, poniendo las direccionales correctamente, absteniéndose de cerrarse a otro en la glorieta. Estaba realmente segura de que después de que nos fuéramos todos volverían a manejar con esos malos hábitos que tendrían a todos pitando.
Mi nombre fue llamado de nuevo en el escritorio de la recepción de la estación de policía. Me sentí fuera de la realidad y sola. Buscaba confort en los fantasmas dedos de Harry deslizándose entre los míos; lo había hecho muchas veces con una sonrisa en su cara. Pero ahora no había nadie que tomara mi mano.
***
“¿Señorita?”
Mis ojos rodaron hacia el joven oficial sentado en frente de mí. Me había dado té servido en un vaso de papel, usé mis manos como una fuente de calor hasta que estuvo tibio y ya no se podía tomar. Habíamos estado sentados en el cuarto por un tiempo incierto; las paredes de un lavado de magnolia, un color para calmar los nervios. Me imaginé siendo arrastrada a una oscura interrogación, el haz de luz de la lámpara brillando en mis ojos mientras alguien me pedía decir “la verdad”. Pero no. Era una silla acolchada con brazos, había imágenes de veleros colgadas cerca de la puerta y una mesa de café con revistas.
Iba a tener una “charla informal”.
Mi rodilla temblaba hasta que me di cuenta del movimiento y puse mi mano encima para recordarlo. “No parezcas culpable”, repetí en la mente. Ayudó un poco.
“¿Estoy bajo arresto?”
Mi voz era delgada y nerviosa, agrietándose por la presión de la implacable mirada que tenía encima. No importaba cuán casual arreglaran el cuarto, mis ojos no hacían nada más que mirar hacia la cámara en la esquina superior derecha del espacio.
“No, señorita.” Me respondió con una pequeña sonrisa.
Él estaba sentado al borde de su asiento, opuesto al mío. Su cuerpo un poco inclinado, como si no quisiera perderse una sola palabra que saliera de mi boca; como si cada sílaba fuera una pista al crimen cometido.
“Entonces, ¿puedo irme cuando quiera?”
Se movió para tomar su segunda ronda de té, con el vaso idéntico al mío.
“Me gustaría hacerte algunas preguntas primero.” Replicó, gentilmente soplando al líquido haciendo salir vapor.
“¿Qué tipo de preguntas?”
El marco de piedra de sus ojos se concentró en los míos.
“Importantes.”
Débilmente me desvié de su mirada evaluadora. No era una intimidante, no obstante inconfortable. Habían tomado mi bolso, “protocolo estándar” aparentemente, pero no fue difícil verlos observarme curiosamente. Podía imaginar que estaban pensando, la situación en la que me encontraron. A pesar de los numerosos oficiales que me habían tranquilizado no era sospechosa, aún tenía incómodos sentimientos.
“Señorita, ¿usted vio algo? ¿Sabe quién lo hizo?”
La idea de yo causar heridas como esas había sido descartada desde temprano. Había sido excluida así la mayoría de mi vida, demasiado tranquila, demasiado penosa, la chica que se sienta en las filas de los lados. De alguna impertinente manera, quería unirme a eso, quería ser considerada en su ecuación; ella lo pudo haber hecho. Ella pudo haber roto su brazo y destrozado sus costillas. Su preocupada apariencia podría ser una fachada. Podría ser peligrosa.
“No.”
Tenía círculos oscuros debajo de sus ojos, y eso me hizo preguntarme qué lo hizo no dormir.
“¿Hay algo? ¿Cualquier cosa que pueda decirme?”
Un caso, un caso no resuelto. Estaba hablándole al aire.
“¿Qué hizo él?”
Mi tono ya no era inquieto. Tal vez era el turno del sudor. La precaución fue arrojada al huracán en el cual mi vida se había convertido. Parecía no importar más.
“¿Hmm?” arqueó sus cejas.
“El hombre que encontramos, ¿qué hizo?”
El joven oficial se mantuvo tranquilo, bebió otra vez de su vaso de papel. No estaba segura de si él quería divulgar esa información, pero valieron la pena esas preguntas.
“Sin duda, su derecho a un escolta policial significa que ha conocido a la autoridad. Pero apenas se movía cuando lo encontramos. ¿Qué lo hace tan codiciado?”
El pliegue en su frente se profundizó con mi observación y mi pregunta. Creía que mi impresión inicial me había marcado como la “doncella necesitada” pero nunca fui una de esas con vestidos color rosa con holanes. Detecté un destello de indecisión antes de una desconexión del profesionalismo. Era casi como si él fuera a confesarme un secreto fundamental para mí. Bajó su tono, ajustó su postura.
“Esto es extraoficial, señorita,” se inclinó más cerca. “es un hombre buscado.”
“¿Buscado? ¿Qué hizo?”
“Hospitalizó a una mujer y a su hijo de 13 años.” Respondió sin rodeos.
Se me secó la boca, puse el té en la mesa antes de que mis temblorosas manos lo derramaran. Esa declaración comprimió el aire en mis pulmones antes de que tomara un respiro.
“¿Los lastimó?” Me tragué el nudo en la garganta.
“¿Eso ha ocurrido antes?”
“Ha habido otros incidentes; un muchacho de su primer matrimonio fue llevado a A&E* por una herida que él hizo, ellos pensaron que pudo haber sido causado por un vidrio roto.”
Harry.
“Pienso que eso fue hace algunos años. Nos toma un poco de tiempo poner todo junto, pero finalmente podemos encerrarlo. Hemos estado buscándolo por un rato. En mi opinión no es ningún tipo de abominación, y no es de nuestro interés seguir una investigación en el estado en el que lo encontraste. Pero si tienes alguna información, como oficial, te voy a animar a que me lo digas”
“No lo haré.”
***
*A&E es Accidents & Emergency, Accidentes y Emergencias, un departamento médico en UK
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El viento atrapó mi cabello, haciéndolo volar y revolotear alrededor de mi cara. Luché por poder ver, tirando de mi capucha para asegurar los mechones sueltos. Iba a llover.
Mi corazón latía fuerte contra el pecho, golpeando sin descanso hasta que lo vi sentado en el último escalón. La cabeza de Harry estaba echada hacia abajo, sin molestarse por el frío ni que su chamarra estuviera abierta. Me acerqué sin precaución, pero la inquietud en sus ojos me hizo quedarme inmóvil.
“Lo siento, Bo.” Habló su torturada voz.
Corrí hacia él, con tanta fuerza que mi sudadera caía. Una vez que llegué a él mis manos tomaron su cara, sus dedos tomando mis muñecas.
“No necesitas decir eso.” Le dije desesperadamente.
“Lo siento tanto.” Repitió Harry, intentando enterrar su cara en mi hombro.
Mecí su cabeza gentilmente, consciente de las temblorosas respiraciones que se obligó a tomar. Acaricié su cabello caído, suave al toque hasta que los dos nos calmamos, satisfechos de estar en los brazos del otro. Estaba conteniendo las lágrimas mientras Harry regresaba a la realidad de nuestra exposición en el último escalón de su piso. Sólo entonces me di cuenta de la maleta a su derecha.
“¿Te vas?”
“Sólo por un tiempo.”
“¿Por tu cuenta?” Sin mí.
Su pequeño asentimiento fue suficiente para que las lágrimas rodaran por mis mejillas. Cuando su mano fue a descansar en mi rodilla, lo alejé, sólo para ver si tenía remordimiento. El punzante dolor en su rostro confirmó el punto de vista sentimental de Harry.
“Si esto es por tu padre, entonces no me importa. Sé que no eres para nada como él. Él no ha me ha hecho cambiar de opinión sobre lo que siento por ti.” Dije mirando a mis zapatos, incapaz de mirarlo. Temiendo lo peor.
“Verlo de nuevo… no puedo seguir con esto” Dijo Harry “No puedo arriesgarme, no contigo.”
Mi cuerpo se había acurrucado inconscientemente a su lado, en un intento de protegerme a mí misma de sus terribles palabras. Me acomodé hasta que su pulgar rozó su mejilla, haciéndome perder la guerra contra una avalancha de lágrimas.
“Deja de compararte con él. Pelea por mí y yo pelearé por ti.” Apreté los dientes por las palabras que me hacían llorar.
“Estoy cansado de pelear” Exhaló Harry.
“¿Entonces te estás dando por vencido?”
Se formó una débil sonrisa, plagada de tristeza mientras descansaba su frente contra la mía. Mis manos con las suyas.
“No,” negó ligeramente, “tengo que dejarte ir.”
Era como tener un cuchillo sobre tu cuerpo sostenido sólo con un hilo, esperando a que esa persona no rompiera el hilo. Harry se había pasado de la línea.
Todo lo que habíamos logrado juntos, toda la mierda por la que pasamos para nada. Por mi mente pasaron todas las veces que había visto a Harry sonreír, una buena sonrisa con sus hoyuelos y una risa contagiosa. Guardé esas memorias muy profundo, enterrándolas prudentemente para que Harry no las pudiera alejar de mí cuando se fuera.
“¿Puedo besarte?”
“No si es un adiós.” Repliqué tranquilamente
Los labios de Harry nunca conocieron los míos.
En vez de eso, me ayudó a sentarme en sus piernas, mis brazos alrededor de su cuello, sumergiéndome todo lo que podía. Me sostuvo tan cerca como si estuviéramos cosidos juntos, imposible de encontrar la costura que poco a poco se desgarraba. Mi boca tocó el punto del pulso en su cuello, convenciéndome de que él era real durante el tiempo que me quedaba con él.
“No estés asustada. Te dije que te mantendría a salvo. No voy a romper esa promesa.”
Los bruscos sollozos se fueron reduciendo en inhalaciones pasivas; acariciando mi cabello mientras nos sentábamos entrelazados. No me importaba nadie más. Había gente caminando por el pavimento, tratando de disfrazar su curiosidad con miradas astutas. Tenían un aspecto borroso; la única cosa clara para mí era el chico que me estaba sosteniendo como si su vida dependiera de ello. Pero se estaba resbalando por mis dedos.
“Voy a cuidarte, Bo,” Harry hizo una pausa. “Sólo puedo estas contigo.”
Fue un reflejo automático, juntarme a su chamarra mientras mis dedos curioseaban en su nuca. Un instinto humano, luchar por la sobrevivencia y la fuente de la que dependes, mechones de cabello se pegaron a la humedad de mis mejillas.
“No tienes idea de cuánto quiero mantenerte conmigo.”
A pesar del tono pacífico, la desesperación no pudo ser disfrazada. Incluso cuando me puse detrás de él de nuevo, su mano seguía buscando la mía.
“Entonces hazlo.” Le pedí.
“Desearía poder.”
Los diamantes verdes que alguna vez fueron muy brillantes, se habían deslustrado, sus ojos se cerraron antes de chocar su nariz con la mía. Quería decirle cuánto significaba él para mí, que no creía ser capaz de juntar los pedazos que él dejaría hechos en mí cuando se fuera; que había tomado mi vida, volteándola de cabeza y agitándola hasta que dejó su huella.
Harry no me iba a dejar con suficiente corazón para soportar.
Intercambiamos palabras de afecto y adoración antes de que Harry se pusiera de pie y tomara su maleta. Un último beso fue presionado contra mi mejilla.
“Adiós, hermosa.”
Capítulo 56
Discutimos la información que Liam divulgó en la fiesta.
Había sido difícil chismear sobre lo que hablaban en su encuentro con él. Harry aún no me diría sobre la persona que había tomado sus pensamientos cuando el tema fue abordado. Pero eso no importaba, al menos estaba hablando sobre esto; Tomé eso de una manera positiva tomando en cuenta su necesidad de embotellar las cosas.
Fue algunas semanas antes cuando decidimos visitar su viejo vecindario y las memorias bloqueadas en el paisaje. No he forzado o presionado la situación, no estaba en el lugar para hacerlo. Fue solo como estábamos volviendo de la visita a su hermana que un desvió había sido hecho y el había dejado el auto en la acera justo afuera del parque.
“Jess y yo solíamos venir aquí para jugar en los columpios. Mamá nos daba algo de dinero para helado, pero yo no quería el mío, Se lo di a Jess y ella compró dos bolas en vez de una “
Era inusualmente callado, Los buenos meses de verano transformados en los colores flamantes de otoño. Harry tomo mi mano, navegando en un aparente grupo familiar de hojas en el camino. Era lindo; Un parque clásico con bancas y arboles, Un olor a tierra que me llevo de vuelta a mí. El arco, Una puerta de metal fue abierta para mí, procedí a tomar ventaja sobre el gesto caballeroso que había tenido Harry, Entrando al vacío lugar de juegos con él siguiéndome. Sonreí al escuchar unos chillidos encantadores; el pequeño niño escondiéndose en el fuerte de madera mientras su papá lo buscaba. El suelo acolchado por cortezas bajo mis botas mientras camino junto a Harry a través de un conjunto de columpios. La chaqueta que él usaba fue cerrada hasta su cuello, peleando para suprimir la brisa ventosa. Empujaba mis manos en mis bolsillos, Ligeramente empujaba sus zapatos con los míos. Me indicó con gusto como era su posición.
“Nosotros hubiéramos comprado helado y hubiéramos venido aquí. Ella hubiera insistido en obtener rocío y que yo tuviera el copo de helado de chocolate,” Su expresión se suavizo con el recuerdo.
“Había un grupo de niños; Reconocí a algunos de donde vivíamos. Ellos golpearon su cono de su mano y se rieron de ella.” Me quede en el columpio junto a Harry, Tan Inmersa en sus palabras, que pude verlos jugar ante mis ojos. Una joven Jess y su pequeño hermano. Había visto fotos de ellos del tiempo en que eran más jóvenes, el cabello de Harry totalmente rizado y hoyuelos. Mis piernas estiradas, tomando suavemente las cadenas atadas a mi asiento en el columpio mientras me movía de atrás para adelante. “Lo empuje; Le dije que se fuera a la mierda. Uno de sus amigos me empujo hacia el puente” Los ojos de Harry magnetizados con el pequeño cruce de madera, unido con las barras de metal.
“Lo golpeé en la cara,” Rió suavemente.
“Fui tan golpeado ese día, pero todo en lo que podía pensar era Jess. Ella prácticamente me cargo hasta la casa, diciéndome cuan estúpido había sido por empezar la pelea. Recuerdo a mi mamá gritándonos, y haciendo que limpiáramos nuestra habitaciones e hiciéramos nuestras camas antes de que papá llegara.”
Harry no me miraba mientras hablaba, Probablemente para atrapar las imágenes ya fuera, Con sus pies aún haciendo contacto con el suelo, Estiró sus largas piernas Empujándose a sí mismo hacia atrás en el asiento para darse impulso.
“Creo que ese fue el día en que mi mamá entendió que yo no me iba a quedar callado nunca más. Estaba asustada”
***
“¿Esta es tu casa?”
Estaba semi separada, Puerta de entrada roja y un lindo jardín; Una casa que alguien más llama Hogar. El alrededor estaba tranquilo, Una mujer con su perro nos deseó “una buena tarde” mientras pasábamos por al lado de ella en el camino.
“Era.”
“Se ve bien, Harry.”
“Es una pena que la parte de afuera no se iguale a la vida que hay dentro.”
Forzó una pequeña sonrisa. Pero puedo decir como estaba de encantado por estará parado frente de su vieja casa, preguntándose cuantos esqueletos inhabitaban el.
“¿Podemos ir, sí quieres?” pregunté, Preocupada de que la visita estaba teniendo un efecto negativo. No quería que él se sintiera arrepentido de cualquier cosa que paso en esa casa. Imaginé que el viaje sería para hacer algo de limpieza, o algo de desintoxicación. Sin embargo, Estaba claro que tomaría mucho más que un simple viaje en auto para extinguir las emociones conectadas con el edificio. Nos detuvimos juntos, Harry tomando mis manos casi como si el necesitará aferrarse al presente y prevenirse el mismo de vagar en sus memorias. Su postura era rígida, no permitiendo bajar su guardia. La concentración de Harry previamente disminuyendo, había sido traída de vuelta para escuchar con atención un choque que venía de la casa junto al garaje.
No había pensado mucho realmente sobre eso hasta que fue que comencé a seguir al curioso muchacho. Fuerte, Se podían escuchar golpes incompetentes mientras nos acercábamos a la puerta lateral bien protegida por una reja bien.
No era el tipo de sonido que podría ser confundido con carpintería o una construcción. No había ningún sentido en los golpes.
El sonido más parecido a la lucha de un pájaro enjaulado, desesperado por un escape.
“¿Harry?”
“Solo iba a ver si ellos están bien.” Su mano se posó en la puerta, que de algún modo estaba entreabierta, empujándola para revelar una tambaleante figura.
Parecía que nuestra entrada no había sido notada por el hombre mientras él se tropezaba contra un pared con tarros de pintura dejados a un. Estaba borracho.
Mis reflejos me hicieron dar un paso atrás cuando se volvió para confrontarnos. Mi mente escaneó en busca de una evaluación rápida, cuarenta y tantos años, la mandíbula dura, rastrojo, altura media y ojos que te podrían reducir incluso siendo el más valiente, en un lío de sutilezas. Esos mismos ojos no se apartaban de Harry y su rostro era ilegible cuando me entrometí en el encuentro de miradas entre los dos hombres. Un guerrero valiente, listo para la batalla.
"¿Dónde está Kathy?"
El hombre conocía a la madre de Harry. Tuve la sensación de que no era coincidencia. Su pregunta áspera fue teñida con acusación.
"Ya no vivimos aquí." Harry respondió bruscamente, utilizando nuestras manos entrelazadas para empujarme ligeramente detrás de él. "Esta no es tu casa... No deberías estar aquí."
El tono que ocupó fue una indicación de que Harry no estaba sólo intentando identificar el momento exacto, se corrió a un nivel más profundo. El hombre no era bienvenido en el barrio antiguo de Harry, no tenía derecho a estar en el local en el que nos encontrábamos y, ciertamente, no era digno de estar en la presencia de Harry.
"Tu bicicleta está afuera por la puerta" dijo arrastrando las palabras.
No.
"Mi bicicleta era de color azul." Harry recordó. "Mamá la consiguió para mi séptimo cumpleaños. Tu pasaste sobre ella con el puto coche cuando estabas borracho y luego me culpaste por ello."
Me rompió el corazón que pudiera recordar con tanto detalle. Había estado llevando estos recuerdos traumáticos de la infancia con él durante años.
Fue esa pequeña pieza de información que hacia algunas cosas hacer clic en su lugar. Tiene mucho sentido ahora. El padre de Harry. Fue su padre que estaba de vuelta. Era el hombre del que Liam había hablado, los rumores que susurraban como si fuera algo de un terrible mito, famosa en la familia que había corrompido. Se había extendido como un virus de aire entre los amigos de Harry, que aún permanecían en la zona que donde creció.
"Tú me gritabas cuando lloraba." Harry habló duramente. "Tenía siete años."
Deseaba desesperadamente poder haber estado allí; acunar al niño de luto por la pérdida de su regalo preciado. Debería haber sido su padre quien lo consolara, pero no fue así.
"Mamá no podía permitirse el lujo de darme una nuevo. Ni siquiera me dijiste que lo sentías."
Harry no me había dicho su nombre, no valía la pena en aquel momento. La expresión de desconcertado desapareció, sus ojos se endurecieron. Volvió por una fracción de segundo y yo podía sentir la duda que Harry sentía. El alcohol hacia crecer la confusión combinada con la ira. La mezcla de emociones estaba teniendo un efecto negativo en la situación.
"Eras un pedazo de mierda" habló como con veneno. "Nunca hiciste lo que se te dijo."
No me podía imaginar Harry más que como un niño asustado. Con un padre así, hubiera sido tonto desobedecer.
"Y tú eras una excusa patética para un padre. ¿Sabes lo que yo deseaba en mi octavo cumpleaños?" se preguntó retóricamente. "Cuando apagué mis velas, me hubiera gustado que fueras golpeado por un autobús. "
"Sigo siendo tu padre. "
La pelusa de embriaguez parecía estar levantándose, y al mismo tiempo, un casi triste desconcierto fue arrasado en las palabras gruesas y erosionado en la confianza. Su verdadera naturaleza ya no podía esconderse detrás de la confusión borracha que tenía cuando recién lo habíamos encontrado. El monstruo estaba al acecho.
"¿Por qué mierda estás aquí?" Preguntó Harry.
"He venido a buscarte."
"Hemos avanzado, tenemos vidas de las que no eres parte. Mamá no quiere tener nada que ver contigo."
Un estremecimiento apenas visible marcada su cuerpo ante la mención de su ex esposa. Pero si fue molestado por las palabras de Harry, se negó a pensar en ello, desestimando la respuesta y continuando a la conversación.
"Parece que lo has hecho bien por ti mismo", observó con visión de piedra. "Estoy orgulloso de ti."
La postura de Harry se puso rígida con las últimas palabras, su mandíbula endureciéndose. Me di cuenta de que despreciaba el pensamiento de su padre sintiendo algo de orgullo o logro dentro de él. Los logros de Harry eran sólo suyos.
"Eso no significa nada para mí. "
Su padre sonrió, me ponía enferma que encontrara placer en provocar al niño de pie a mi derecha. Me sentí en retroceso cuando la devoción de su atención cayó sobre mí, el miedo y la repulsión.
"Es una chica bonita la que tienes, hijo." Su sonrisa torcida igualó su tono condescendiente. "¿Cómo te llamas, cariño?"
Me negué a hacer contacto visual, inquietamente encontré la mano de Harry tomando firmemente la mía. Sabía que era su manera de confirmar en silencio mi seguridad, pero todavía me sentía alarmada. Mi agarre se apretó, rogando a Harry que se moviera.
"Harry, vámonos, vámonos." mi voz un poco temblorosa, iris de color gris muy interesados en nuestra interacción.
"Yo no soy tu hijo y ella no es de tu incumbencia." Harry dijo con frialdad.
Me dio un codazo más atrás del escudo masculino, inhalando su aroma pesado me apoderé de la parte posterior de la chaqueta de Harry. Fue un recuerdo muy familiar jugando de nuevo. Me asomé por detrás de él.
"No tengas miedo", palabras supuestamente de consuelo de su padre, que tuvieron el efecto contrario.
Yo no quería que él se acercara a cualquiera de nosotros, pero Harry se negó a cambiar.
"No voy a hacerte daño ", respondió a nuestra falta de movimiento, ofendido por la falta de confianza.
"Al igual como no has hecho daño a mi mamá."
"Ella se lo buscó."
El regreso fue muy agudo, me temía que podría romper la fina capa de hielo que estaba patinando sobre el ambiente. Había mucha insistencia sobre la restricción que Harry podía tomar. Había visto demasiadas veces como su determinación se desmoronaba.
"Vete a la mierda!" Harry escupió.
Su cuerpo se sacudió hacia adelante con las palabras venenosas. Pero me di cuenta de que se relajaba un poco bajo mi tacto cuidadoso. Mi mano con dulzura frotó la espalda de Harry, palabras susurrantes que sólo tenían significado para él. Me sentí como una madre consolando a su hijo después de una pesadilla, en silencio acallando y asegurándole que todo estaría bien. Pero yo no podía garantizar nada. Sobre todo porque la pesadilla de Harry estaba de pie justo en frente de nosotros.
"¿Cuidarías de eso?" El hombre pronunció por la sorpresa, claramente desconcertado por la facilidad que me tomaba calmarlo. "He oído hablar de ti, has hecho una buena reputación de ti mismo, hijo." Su visión se dejó caer ligeramente para conectar conmigo. "Y también he oído que eres la única que puede calmarlo."
"Por favor", insté a la desesperada. "Harry, quiero ir a casa."
Mis dedos se envolvieron alrededor del dedo del medio e índice de Harry, suavemente tirando de su brazo hacia mí. Quería entrar en el coche y salir de este lío.
"Llévame a casa".
Mi súplica casi en silencio era algo inaudita.
"¿Estás enamorado de ella?"
Mi brazo izquierdo llegó a enganchar la cintura de Harry, mi mejilla apretada al plano de su espalda. Habría dado cualquier cosa por estar en casa, frente al televisor, sentada en el sofá con Harry dormitando en mi oído mientras yo jugaba con su pelo. Pero cuando abrí los ojos todavía estábamos ahí, mi corazón se desplomó.
Me moví alrededor para estar al lado de Harry, las manos casi fusionadas con la furiosa necesidad de confirmar la existencia del otro, saber que no estábamos solos.
"Oh, lo estás." dijo su padre, curiosamente escrutado.
"No tengo miedo", declaró Harry firmemente. Ya no más.
"¿Pero estará ella asustada de ti?, esa es la pregunta."
No había ninguna duda en mi respuesta.
"No."
"¿Está segura? ", Se preguntó con una inclinación de la cabeza.
La necesidad del hombre para menospreciar estaba empezando a ponerme de los nervios. Harry era una de las pocas personas que yo confiaría mi vida. Su padre nunca sería capaz de comprender la fe absoluta que he puesto en su hijo, porque esa clase de devoción era para la gente que amaba. Cualquier amor potencial que ocupó durante su esposa e hijos se había muerto al segundo que puso una mano sobre Kathy.
"Harry no me haría daño."
Era una respuesta que estaba esperando. El desprecio que mostró me sublevo, el placer que le daba degradar la relación que Harry y yo teníamos. Era como si no pudiera comprender el hecho de que su hijo pudiera encontrar a una persona que correspondiera el amor que sentía, optó por condescender entre risas. Esto estaba mucho más lejos de lo que él mismo había experimentado. Tal vez sólo había pensado en Harry con la idea de que sería condenado a una vida muy similar a la suya, siendo borracho, solitario y definitivamente no digno de ser amado.
"¿Te dijo de dónde saqué esto?"
Vi como el padre de Harry inclinó la cabeza hacia la derecha, una cicatriz considerable fue revelada, cortando desde justo debajo de la oreja. El tiempo había reparado la piel sucia, pero todavía se veía enojada y rojo, como si se hubiera negado a curar con gracia.
"Por favor. " rogó Harry en voz baja. "No lo hagas."
Me quedé perpleja por como su control una vez irrompible resbaló de la mía. Parecía lleno, ojos suplicando perdón cuando se concentró en mi enfoque. Pero no tenía ni idea de porque debía pedir clemencia. Su cabeza estaba temblando antes de que plantara las manos en mis hombros.
"Tu novio ataco mi cuello con un cuchillo de cocina", continuó el padre de Harry. “¿Te había dicho?" Estaba disfrutando ahora.
Mi cuerpo se había adormecido, incapaz de moverse, mi cara entre las manos temblorosas de mi amante.
"Supongo que no." Sonrió. "Haz sólo tenía catorce años, ¿verdad? Él trató de cortarme el cuello cuando yo estaba durmiendo en el sofá."
Harry estaba frío, como si la vida se hubiera escurrido de él. La alegría que emanaba sus ojos forestales se habían extinguido y todo lo que quedaba era el odio, por sí mismo, por su padre. Había un vacío. La persona en que se había convertido estaba vacía. Parpadeé y se había ido. La prensa física de las palmas de Harry todavía ahuecaba mi cara, lo suficiente como para saber que el joven que estaba delante de mí no era un producto de mi imaginación. La sangre goteaba de sus temblorosas manos que colgaban por los costados. Las lágrimas parecían pesar mucho mientras bajaban por sus mejillas.
"¿Se lo merecía?", le pregunté.
"Mi mamá, la había golpeado..."
Negué con la cabeza.
"¿Se lo merecía, Harry?"
"Sí".
Eso es todo lo que necesitaba oír. Tomé sus manos de mi cara, manteniéndolas entre nosotros. Imaginar los actos realizados para conducir un niño de 14 años a matar era inconcebible. Yo no quería ni saber.
"Lo hubiera matado mil veces si eso significaba que él no le haría daño a mi madre de nuevo. "
Un chico con problemas. Me gustaría ir a los confines de la tierra para él, y Harry sabía que nunca dejaría de buscarlo.
"Te amo."
Una suave sonrisa curvó sobre su boca. Él lo sabía.
"Tienes la mitad izquierda de mi corazón. Mantenlo a salvo."
"Siempre."
Sus dedos se deslizaron por los míos, una pequeña sonrisa fugaz y Harry estaba descendiendo en la oscuridad de la que había intentado evitar que lo consumiera. Se burlaba de su juicio, jugando con el fuego lamiendo las paredes de su contención. Todo lo que podía ver era su objetivo.
Había visto a Harry pelear antes, pero esto era diferente a cualquier otro partido. La furia detrás de sus golpes me hicieron hacerme atrás, observando desde la distancia como vencía a su padre, haciéndolo pedazos, teniendo su puño derecho fiel en su una nariz ensangrentada una y otra vez. La camisa del hombre mayor se rasgó en la costura del hombro, y fue arrancada cuando tiró de nuevo en su estómago un fuerte rodillazo.
Fue una lucha para él acabar con la situación, pero las palabras sin aliento golpearon a Harry.
"¿Cómo está tu mamá?" Dolorosamente tosió.
Harry permaneció en silencio, apretando los puños cuando exhaló con su pecho. Él sabía exactamente cómo hacer que su hijo se enfureciera. Era peligroso.
"Jess está bi..."
"No digas su nombre."
Su padre le dio una mirada curiosa, mirando de Harry y luego horrorosamente hacia mí. Él era un caos absoluto, vetas rojas manchaban su nariz, un ojo ennegrecido.
"¿Todavía no se su nombre?"
Mi mano se ahogó los sollozos que emitía mi boca mientras veía a Harry está obligado a arrodillarse. Cuando se dio vuelta para asegurarse que todavía estaba con él un brazo paso por alrededor de su cuello por detrás. Nuestros ojos lloraban pero por razones diferentes, los míos ahogados por las lágrimas, los de Harry con falta de oxígeno. Dedos desesperados estaban pidiendo que el antebrazo fuera quitado de la vía aérea comprimida, mordiendo con sus uñas la piel.
"¡Mira! Mírala!" Su papá ladró. "Tú no la mereces. No eres digno del amor que ella te puede dar".
Me sentí como si el contenido de mi estómago fuera a ser vaciado en el suelo del garaje, enferma de dolor y disgusto.
"Te odio". Escupí. "¿Cómo te atreves a decir lo que dijiste? Eres un hombre repugnante, abusivo. Tus hijos... te necesitaban y lo único que hiciste fue empujarlos a un lado para poder ahogarte en el fondo de una botella. Harry se hizo cargo de su madre y su hermana cuando tú no lo hiciste. No eres nada. Tus palabras no significan nada!"
Su brazo se aflojó ligeramente, proporcionando a Harry un alivio parcial.
"No me hables de eso, chica." Él agresivamente amenazo.
"¿Qué te pasa?" Cuestioné enojada. "¿Quién eres tú para decir lo que merece Harry , maldito cobarde."
Harry se atragantó con su aliento, finalmente capaz de ser parte del aire vital. Sus manos calmaron la piel enrojecida de su cuello. Pero el alivio duró poco ya el macho acechaba más cerca de mí. Fue entonces cuando me di cuenta qué tan mundano podía ser. Yo lo había imaginado como un hombre brutal, cruel, inhumano. Simplemente no era el caso, era un lavado de ordinario, alguien que no verías dos veces en la calle, y tal vez ese era el pensamiento más terrible de todos. La pesadilla de Harry ahora se estaba convirtiendo en la mía.
Dibujé su fuerza.
"Todavía no sé tu nombre. Pero no tienes que decirme. Harry probablemente gritará pronto suficiente", habló con aire de suficiencia.
Él tenía la ventaja, me apoye en la pared y fue el cierre de mis rutas de escape. Puede que yo no hubiera sido capaz de dominarlo, pero el hombre había subestimado la habilidad que su hijo tenía. Las numerosas horas que Harry había pasado enseñándome defensa habían sido de un espíritu jovial, pensando en él como nada más que un juego infantil de lucha. Pero dio la casualidad de que retuve la información.
Me agaché con agilidad, evitando el puño que estaba destinado a la cara. Mi cuerpo rodeó el de él, ya no había barrera entre Harry y yo. Corrí hacia él, el chico que tenía mi corazón. El me estaba esperando.
"Quédate detrás de mí. "
Harry estaba listo, ahora sobre sus pies y elevando la furia que alimentada al luchador que había visto antes. Yo no habría sido capaz de detenerlo si lo hubiera querido. El alcohol consumido previamente había embotado las habilidades motoras de su padre, sus reflejos y su capacidad para desviar un golpe. En un punto indeterminado cerré los ojos, incapaz de presenciar el ataque por más tiempo.
Yo nunca había oído las costillas de nadie agrietarse antes, pero como Harry lo pateaba, casi podía contar las fracturas insoportables. Una vez que mis ojos se abrieron, absorbí la escena. Un hombre roto yacía tendido en el suelo de cemento, se aferraba a la conciencia mientras Harry se cernía sobre él.
“También fuiste por nuestra reja de en frente cuando arruinaste mi moto. Mamá tuvo que llevarme a la escuela el lunes y decirle a la recepcionista por qué yo no tenía almuerzo para llevar y que no podíamos pagar la cena de la escuela. Ella había ahorrado para comprar mi bicicleta, trabajó horas extras y escondió el dinero para que no lo pudieras gastar en whisky. Pero fue todo para nada porque tenía que reemplazar la cerca. Tú fuiste la razón porque Jess y yo pasamos hambre".
Escuchado con el corazón encogido como Harry habló a su papá. Entregó la información con tal compostura, me esforcé para aceptar que era el mismo chico de hace unos minutos. Mi valor me permitió tomar posesión de su brazo, luchando para arrastrarlo a mí. Una vez que el contacto visual se había hecho añicos, el enfoque de Harry cayó sobre mí.
Sirenas policiales sonaron continuamente en las proximidades. Debió haber sido una llamada telefónica hecha a los servicios de emergencia por alguien cercano que había oído la conmoción, pero no se atrevió a interferir. Harry apenas había registrado la situación y los posibles resultados que podrían haberse manifestado si se quedaba. Mis manos agarraron su rostro.
"Deja que te salve de una vez."
"Ven conmigo", tiró de mi brazo.
Me resistí a sus intentos.
"Tienes que correr."
Su boca se aplastó a la mía en un frenesí de nuevas lágrimas y comprensión. Los moretones se habían formado, una extraña luz púrpura en su pómulo, azul enojado sobre su cuello. Hubo un corte justo por encima de su ceja izquierda y otro oculto en el nacimiento del pelo. Nuestros besos encontraron las palabras que no podíamos decir.
"Corre."
Fui abandonada voluntariamente con Harry aún fresco en mis labios; su presencia todavía me abarcaba incluso cuando físicamente no estaba.
"Él va a hacerte daño." una voz gorgoteó.
Encontré al padre de Harry estirando el cuello con el fin de dirigirse a mí. La visión de él hizo que mi estómago se revolviera. Yo nunca me había roto un hueso en mi vida, a pesar de mi naturaleza torpe. Mi falta de experiencia no me impidió la identificación de su brazo desarticulado.
"Harry no es como tú y nunca lo será. Eres un monstruo".
"Bueno, al menos sé que soy un monstruo. No pretendo ser otra cosa".
Capítulo 55
Narra Harry
"¡Pelea de chicas!"
Niall se animó considerablemente, inmediatamente mirando hacia todos lados para ver donde la pelea estaba tomando lugar. Al no tener éxito se centró de nuevo en su cerveza insatisfactoriamente. La calma en la conversación no duró mucho, el vibrante azul ganaba curiosidad.
"Hey, amigo, ¿Dónde está Bo?" Preguntó un poco perplejo.
La deje en la piscina con Louis, insistiéndole que tuviera un ojo en ella mientras yo me ausentaba. Había esperado el momento en que tuvieran una oportunidad para hablar. Sin embargo, el estado de intoxicación de Louis probablemente dictaría una discusión más inclinada a informar a la gente sobre el color de sus calcetines que algo de mayor profundidad. El es incluso un poco más amenazador cuando se le ofrece un vaso lleno.
Niall siguió observándome con impaciencia esperando mi respuesta. Sus cejas se levantaron en cuestión, una solicitud. Fue un empujón que olvidé hasta que un hombre sin aliento irrumpió en el ambiente informal. Su cabello era un desastre y la camisa que llevaba parecía estar abrochado en un orden bastante extraño con restos de bebida derramada en la parte delantera.
"¡Hey, vamos, hay unas chicas al fondo del jardín yendo por ello!"
El desconocido se retiró por donde había venido, derrapando al azar sobre el suelo laminado y las
puertas dobles en la noche.
Mierda.
Seguro que no, no Bo, ella la persona menos propensa a estar presente en una pelea. No podía ser ella. Pero esa intranquilidad no dejo de escarbar en mí hasta que me levantó del sofá e hice un guión en las puertas francesas en la parte trasera de la casa. Niall estaba justo detrás de mí, corriendo a través de la cubierta y escaleras abajo. La piscina estaba en la parte trasera del jardín, entre las pequeñas reuniones de los que asistieron a la fiesta. Hicimos el camino como si fuéramos una ambulancia cumpliendo sus servicios.
"Bo!"
Mi corazón se desplomó cuando la identifiqué difícilmente mientras ella estaba parada sólidamente al lado de Hayley en una posición protectora. Hubiera experimentado una estatura comparable antes, recordando el momento en que me había protegido contra una pared cuando apenas podía soportar. Un poco pequeña pero eficaz al momento de bloquearme, impidiendo que mi cuerpo recibiera un ataque continuo de violencia. Prácticamente me hubiera llevado de vuelta a su casa esa noche. La noche que le dije sobre mi padre.
A medida que nos acercábamos era más fácil ver la situación panorámica que se llevaba a cabo. Estaban atrayendo a un público cada vez mayor de espectadores sedientos, las tres chicas intercambiaban palabras acaloradas. No pude reconocer a la tercera, ella era más alta, pero no por mucho, su estatura se elevaba solo por los tacones en los que se tambaleaba. Y aún más cuando se lanzó hacia adelante.
"¡Vamos por ella!" Gritó Hayley.
Un puñado del pelo de Bo fue tomado, tirando de ella en un intento de dividir la alianza entre ella y Hayley. En el momento que llegue al anillo de audiencia que las rodeaba, las uñas ya habían dejado marcas en la piel. Había visto numerosas peleas de chicas las noches que salía, pero nunca llegaron a los golpes, a lo mucho se sumaba un hormigueo rosa en la cara por una bofetada. Y casi siempre fue por un chico mentiroso que creía que podía tener suerte con dos chicas a la vez.
Fue todo algo irreal, no estaba muy seguro de cómo podía tornarse tan furioso, especialmente con Bo en medio; su pelo estaba literalmente en el puño de la mujer agresiva. Luche a través de la pared de gente mientras gritos se escuchaban del interior del anillo de personas.
Una mano fue estrechada contra mi hombro pero la saque de inmediato, solo por la fuerza de aplicar momentos de autoridad posteriormente. Pronto descubrí al dueño de la restricción no deseada y lo empuje lejos.
"Déjalas pelear." Se quejó, su aliento apestaba a mezclas de alcohol.
Por supuesto que quería una pelea de chicas, no había nada más entretenido para una pandilla de chicos que tener hembras potencialmente rasgándose la ropa a las otras mientras gritan en competencia.
"Atrás." Escupí.
Su cuerpo fornido retrocedió cuando me identifico. Durante el último par de años se convirtió en una especie de regularidad que la gente se encogiera en mi presencia. Las historias vuelan rápido cuando dejas a otro tirado en el piso una noche.
Mi lucha por alcanzar a Bo continuó, codeando los cuerpos que eran un obstáculo en mi camino. Hayley había tenido problemas para soltar el agarre que la chica tenia sobre Bo, pero al parecer ella no necesitaba mi ayuda. Mi chica había planteado su antebrazo para desviar las garras maliciosas que pretendían dañar la piel de su cuello. Resultó como una distracción útil suficiente para que Bo atornillara su mano derecha en un puño e hiciera un impacto solido en el medio de la chica. Se dobló a su alrededor, agarrándose el vientre mientras soltaba las hebras de cabello oscuro de sus dedos debilitados.
Me enfermó como la reunión bulliciosa pareció reaccionar con fuerza, animándolas. Había tenido suficiente de esto.
"¡Fuera! ¡Muévanse!"
Los últimos rostros de ojos grandes se dispersaron, me bastaba con los testigos de la chica recibiendo una fuerte patada en la espinilla. Ella se adelantó para darle un golpe a Bo en la cara, pero Hayley se puso entre ellas desinteresadamente, recibiendo el golpe para luego tambalear.
Agarre a Hayley alrededor de su cintura acercándola a mí antes de asegurar mis dedos en el material del cárdigan de Bo. Ella trato de resistirse desesperadamente de que la atrajera hacia mí, luchando en la fuerza que ambos ejercíamos. Su carácter obstinado se estaba mostrando muy claramente, frustrado por haber sido obstaculizada en el progreso de la situación.
"Bo."
Cuando tuve un buen agarre en su ropa, tiré de ella más fuerte, golpeando el equilibrio de Bo obligándola a tambalearse hacia mí. Surgió la oportunidad y la agarre, a punto de perder a Hayley en el proceso de mantener a Bo pegada a mi lado derecho. Se mostro optimista con respecto a mí.
"¡Aléjate!" Gritó.
Los dedos con garras clavadas en mi piel, frenéticas por escapar. La había visto plagada de emoción antes, pero ese evento había sido mezclado con lágrimas y sollozos. Esto era diferente, estaba de verdad enojada.
"Bo, cálmate."
Cada brazo estaba enrollado alrededor de cada chica, se hizo más difícil controlar la situación ya que el par estaba determinado a sacudir mi agarre para lanzarse hacia la hembra contraria. No reconocí al tipo que había intervenido, pero supuse que era su novio por detenerla de forma similar.
Íbamos a terminar en el suelo si la guerra a tirones continuaba.
"¡Niall, no puedo sostener a las dos!"
Tenía los ojos abiertos, sin saber que hacer mientras parte del público siguió presionando. Nunca había sido un tipo de confrontaciones, siempre con una sonrisa en el rostro y una anécdota tonta para la población. Pero no esta noche.
Me alegré mucho cuando Tom se acercó rápidamente, teniendo a Hayley y disminuyendo mi carga. Pero había flaqueado mi atención con respecto a mi otro rehén renuente.
Bo's POV:
Perra. Seguía sonriéndome. Perra sin invitación.
Mis puños se cerraron una vez más, dispuestos a golpear la mirada satisfecha de su cara. Hayley se fue, pero sabía que ya estaba a salvo. No estaba completamente segura de quien nos había agarrado para romper la pelea, ya que la mayoría estaban más que contentos de ver. Sin embargo, a juzgar por la sensación del cuerpo pegado a mi espalda, era un hombre. Su brazo derecho fuerte, pero el sistema de seguridad estaba lejos de ejercer su pleno potencial.
Un deslizamiento de dedos fue todo lo que necesité. Un "omff" sin aliento hinchó detrás de mí, lo más probable es que el árbitro de nuestra pelea se hubiera situado de un golpe en el césped. Solo tomó segundos para llegar adelante y plantar mis manos en los hombros de mi competencia. La mirada de asombro brillo en sus ojos, sustituyendo lo que antes había en ellos, algo de tranquilidad arrogante. No le pegué, en vez opté por un camino que algunos podrían pensar que era infantil, pero realmente no me gustó su vestido. Fue extrañamente satisfactorio observar como mis esfuerzos peligrosos eran recompensados.
Tanto ella como su novio se sumergieron en la piscina. Surgieron del agua aturdidos y escupiendo agua por sus bocas. El maquillaje de ojos estaba derramado en sus mejillas con manchas negras y le sonreí desde el borde de la piscina.
Cuando me volteé todos aplaudieron e hicieron mucho ruido, la gente gritaba y me felicitaba por alguna extraña razón. Entretenimiento aparentemente. Mi felicidad no duro tanto como yo esperaba, mi atención desviada a una sola persona.
Harry estaba en el suelo, jadeando salvajemente y mirando mas desconcertado de lo que jamás lo había visto, rivalizando el momento en que le confesé mi amor por él y luego huyó.
Su gorra fue sacada de su cabeza, su cabeza fue empujado hacia atrás para luego volver a su posición inicial. Los cordones de sus zapatillas Nike gris se habían soltado de donde habían sido cómodamente mentidas. Sentado en su trasero, las rodillas flexionadas y las manos sosteniendo su peso detrás de él.
En mi acercamiento ofrecí mi mano, la que tomó casi de inmediato. Me sentí como un niño desobediente cuando Harry me miró con desaprobación. La mano sin ser liberada sirvió como guía para llevarme donde Harry pensó que era el lugar apropiado para tener una conversación. Se decidió por un área pavimentada algo cerrada, ideal para entrar en mí con palabras regañadoras.
"¿Qué mierda pasó?"
La primera acusación fue la que mas afectó, lo que implicaba que tenía una opción en la materia. Yo solo hice lo que cualquier otra persona hubiera hecho.
"Ella estaba siendo horrible con Hayley, no iba a cerrar su boca. Ella ni siquiera estaba invitada y cuando Hayley le dijo que se fuera, ella casi la empuja al suelo, Harry."
No estaba convencido, con el pulgar y el índice apretando el puente de su nariz mientras escuchaba mi recital. Yo era consciente de la semejanza que retrataba una disputa en un parque infantil; el dijo, ella dijo, una disputa sobre quién empezó el problema.
"¿Así que la golpeaste?"
"¡Ella empezó!" Casi grité con el riesgo de sonar como una niña mimada.
Su cabeza se sacudió en negación haciendo caso omiso a mi objeción.
"Deberías de haberme llamado si había un problema." Explico.
Unas arrugas se formaron entre sus cejas, pero no fueron síntoma de enojo, sino de inquietud. Sus ojos se suavizaron, bajando la cabeza para tenerme en una manera más intima que antes.
"No vas a estar ahí todo el tiempo, tengo que hacer algunas cosas por mi cuenta." Le expliqué.
Tomó mi mano delicadamente, frotando su pulgar contra mí con dulzura.
"Entiendo eso, pero no te quiero peleando, con nadie."
"Eso es un poco hipócrita, ¿No te parece?"
Estaba dispuesta a tirar mi mano de la suya. Harry mantuvo la voz firme, preparado para elevarlo. Me sorprendió lo bien que estaba reinando las emociones que podrían haber conseguido lo mejor de las circunstancias.
"Estoy entrenado para dar y recibir golpes. Es parte de mi trabajo, no del tuyo."
"Tú fuiste el que me enseñó a hacer eso," Hice un gesto a la zona en la que el escándalo había tenido lugar "para defenderme."
Al parecer, el estado no civilizado de las cosas se había calmado, las personas volvían a beber y las conversaciones era de un carácter más informal.
"Bo, le diste un puñetazo en el estómago." Harry casi suspiró.
Mierda. Realmente no podía proclamar que fue en defensa propia, un hecho que había estado tratando de sostener en marcha a mi caso. Le había dado una patada en la espinilla, esperaba que se le hiciera un moretón.
"no sabía que habías visto eso." Moví incomoda los dedos de mis pies. "Pero bueno, me acordé de mantener el pulgar fuera de mi puño, como tú me enseñaste."
Mordí el interior de mi mejilla mientras miraba tímidamente a Harry. Estaba luchando contra una sonrisa, y cuando estalló, mi estomago se volteó. Me sorprendió oír su risa áspera, la captura de su garganta mientras me daba vueltas en un abrazo aplastado.
"buena chica." Elogió, besando la parte superior de mi cabeza. "Eres algo más, Bo."
Aplasté mi mejilla derecha contra su pecho, dándole la bienvenida al sonido de su vibrante y grave voz y los golpes de un órgano vital. Me había dicho incontables veces la influencia que tenía yo sobre las acciones de su corazón, y me lo había dado. El lado izquierdo era mío; dijo que podría sobrevivir con solo el lado más pequeño, el derecho, mientras yo lo mantuviera a salvo.
No creo que él se daba cuenta de lo poco que estaba viviendo. Un pequeño pedazo de mi corazón era para mí, el resto para él, bajo su guardia. Yo confiaba en el.
"Sabes que podría recibir los golpes por ti, me pararía al frente y tomaría lo que fuera que venga." Indicó.
Quería decirle que no tenía por qué; no quería estar encerrada como una pequeña princesa en una torre, protegida por una armada de un hombre. Yo me pararía con él, tomaría su mano y podríamos combatir los dragones juntos.
"No sentirías nada." Harry admitió en un aliento, prometiendo en un susurro.
Sentí un confort prodigioso como ningún otro después de esas palabras. No conocería a nadie que me mantuviera a salvo y me contendría incluso antes que al mismo, aparte de mis padres. Y Harry continuaba yendo más allá de cualquier expectativa que tenía.
Un movimiento en los arbustos hizo que levantara mi cabeza del pecho de Harry. La mano que de repente tocó mi hombro me tomó por sorpresa, y mantuvo a Harry atento antes de empujar el borracho contacto.
"Acabas de elevar súbitamente mis expectativas." Louis admitió enérgicamente. "¡Joder, eso fue increíble!"
Una vez que lo había visto, el sonrió tan exageradamente que pensé que iba a romperse su cara en dos. Había un espíritu feliz innegable en él, algo que te haría sonreír en cualquier momento. Bueno, a lo mejor no en el caso de Harry.
"Louis" Harry apretó sus dientes. "Se suponían que tenias que tener un ojo en ella."
"Lo hice," hizo un gesto con su cerveza. "La estaba animando y lo estaba haciendo estupendamente,¿ viste como Bo la destripo solo de una vez?"
El líquido que se escapo de la botella de Louis estuvo a punto de dar con Harry pero dio un paso lateral hacia mí. El instinto me llevo a cogerle un brazo para darle equilibrio.
"Maldita sea Lou, ¿cuando has bebido?"
"Me dijo que prendiste fuego a un auto." Intervine.
"Jesús" Harry dijo dolido, ojos cerrándose fuertemente y continúo a maldecir en voz baja.
"y que te encubrió." Señalé.
Louis rió tímidamente, su conocimiento de la situación hizo que Harry entrara un poco más en cero, pero el chico no podía mantener la boca cerrada.
"no te preocupes amigo, no le dije de las quad-bikes (un tipo de moto) que testeamos en el campo de golf."
Harry casi se cae sobre si mismo mientras se transportaba hacia adelante para plantar una mano firmemente sobre la boca de Louis.
"¿Por qué no vienes con un botón de apagado?" Se quejó.
Su palma se escabullo mientras Louis decía un "Lo siento" algo sofocado.
"Tuviste una quad-bike?"Le pregunté en agradecida sorpresa.
"Uhm" Harry golpeaba ligeramente su pie en la grava mientras Louis hacia su descoordinado escape, saltando la cobertura y corriendo lejos. "Ellas em, ellas no eran exactamente de nosotros."
"Las robaste'"
Era cada vez más y más consciente de que Harry no solo participaba en agresivas confrontaciones adolescentes. Sonaba mas como comportamiento delincuente. Vandalismo, robo, peleas, lo que sea, al parecer Harry había estado ahí y lo había hecho.
"No, yo diría prestado... sin permiso. Pero Louis un tipo chocó la suya, así que no pudimos devolverlas."
Me miró buscando una reacción. Apretando la parte de atrás de su cuello para liberar la tensión que se estaba creando a consecuencia de la conversación. Había leído en alguna parte que significaba que el género masculino se sentía incomodo.
"Wow." Proclamé con voz entrecortada. "No hay mucho que no hayas incinerado o destruido. Dime, ¿porqué quemaste el auto?"
"Eso no es realmente importante ahora, fue hace tiempo." Hábilmente evitándome."Deberíamos enfocarnos en lo caliente que fue."
El cambio en su lenguaje corporal me hice querer ponerme al día desesperadamente. Su mano se anclo en la parte baja de mi espalda anclándome a él, presionando la superficie plana de su estomago en mi torso. Sin nada que me pudiera alejar, me preocupe por un segundo de caernos en el seto, un fuerte que parecía tener una colección de cuerpos borrachos (de los cuales cada vez se unían mas a la colección).
"¿Que fue?"
Por experiencia precia, había observado aparentemente insignificantes hábitos que Harry mostraba en estado de excitación. La forma en que su mandíbula se ondulaba con el parpadeo de sus músculos, lo que indicaba ya sea ira o vivificación de un hambre oscura. Y a propósito la forma en que las yemas de sus dedos se apretaban para mantenerse junto a lo que tuviera con él, aparentemente fue lo último que hice.
"Tu encima de esa chica." Harry respondió despacio.
"¿Te gustó eso?" Eché la cabeza hacia arriba.
Mis manos se deslizaron por su espalda vestida, antes de ponerlas en los bolsillos de sus jeans. Realmente nunca me imagine estando así de fascinada con las partes traseras, eran solo algo en lo que te sentabas. Pero aparentemente sentía algo hacia Harry. Se rió rudamente cuando decidí apretárselo.
"Maldición, si." El lenguaje obsceno hizo el sonido en respuesta aun más sucio, sobre todo por el tono que implicaba. "¿Tal vez podríamos intentarlo?"
Su sugerencia dreno el deseo de ordenar mis emociones nublosas. ¿Qué pensaba que íbamos a hacer?
"Harry, no te voy a pegar."
Tragué saliva espesa mientras se mantuvo haciendo contacto conmigo, buscando mis ojos.
"No, yo no quise decir eso. Pensé tal vez en el dormitorio, podríamos... ya sabes."
Dejo al frase colgando en el aire entre nosotros y parecía que yo tenía que llenar los espacios en blanco del misterio. Estas situaciones nunca me hacían responder de la manera más inteligible, así que solo me calle, no quería dejar escapar algo que podría causar vergüenza.
"Quiero que me domines." Habló finalmente, ahorrándome la tarea de adivinar.
Me sorprendió que admitiera eso, lo entendí todo mucho mejor. Mis dedos se aferraron a sus hombros mientras me sonreía maliciosamente. Estaba teniendo problemas para procesar la información mientras seguía jugando en la fantasía, presa en mi compostura.
"No me dejes escapar." Suspiró. "Amárrame, tírame el pelo, dime que tan bueno estoy siendo para ti."
El espacio entre nosotros era casi inexistente, Harry consumido en las escenas que se imaginaba deseando tener cada parte de mi cuerpo presionado al suyo. Nunca pensé que quisiera algo como eso y mucho menos poder llevarlo a cabo, el era tan dominante. Yo ni siquiera era capaz de encontrar mi voz.
"Y después, cuando te este rogando, desesperado por ti, me dejes sentir el sabor en tus dedos."
Mis rodillas casi cedieron con la propuesta. La imagen de Harry destrozado por la excitación y el deseo estaba jugando peligrosamente con un deseo profundo que fue arañando su camino en importancia.
"Haría cualquier cosa que mi digas." Dijo sumisamente.
Mi mente se volvió loca, consumida por pensamientos eróticos inimaginables. Me aferre a él, su marco de protección incorporando todo lo que uno espera de una pareja masculina. Su forma atlética resulto ser la encarnación de un dios idolatrado, fuerte, musculoso, y determinado a rendirse completamente ante mí. Maldita sea, si él quería que lo atara, estaba prácticamente negada a no cumplir sus deseos.
La tela de mi chaqueta quedo atrapada en los puños que no tenían la intención de dejarme libre. Y yo tampoco tenía ganas de esas libertades, si eso significaba que Harry permaneciera sosteniéndome como si su vida dependiera de ello. Cuando las palabras "hacértelo con mi lengua" saliendo de su bonita boca, me había convertido en dependiente de su estatura.
"Oh mi..."
"Hábleme sucio." Me animo.
"Nunca he hecho eso antes." Admití con color.
Su sonrisa era fácil, nublada con sed y solo para mí.
"Solo dime lo que me quieres hacer, o yo a ti." Harry explicó. "¿Que te gusta?"
Antes de que mi mente fuera capturada, mi boca formo palabras en su propia voluntad.
"Morder." Espeté.
Se rió suavemente, apretando mi cintura y girándonos levemente por lo que su cuerpo bloqueo mi punto de vista de personas irrelevantes, al igual que un edificio ocultando el sol (solo esta oscuridad era así de envidiable.)
"¿Donde?"
"Tus caderas."
"¿Las mías?" Declaró con suficiencia. "¿Por qué?"
"Te quiero marcar."
Sus caderas eras algo para asombrarse, apretadas, con un conjunto de líneas en V hundidas en su carne fuerte y firme. Quería dejar las puntuaciones en forma de media luna en su piel con mis uñas antes que con mis dientes para crear marcas de un color suave.
"Quiero follarte tan mal." Admitió sin aliento. "Ven conmigo." Fueron las palabras que dijo antes de tomar mi mano y llevarme por el jardín.
La intoxicación de la multitud por la que fui arrastrada era alta, la mano de Harry me sostenía fuertemente con cierta autoridad. Mis ojos fueron absorbiendo todo lo que pudieron antes de que fuéramos por las escaleras y continuáramos nuestro camino por el área menos explorada de la casa.
"Muévanse."
Una pareja conversando en uno de los escalones alfombrados fueron apartados a un lado, al parecer no con suficiente rapidez para Harry. Les di un rápido "lo siento". Pero el gesto fue más un chillido, mis pies dejaron el suelo mientras fui levantada rápidamente por el chico "bueno para la pesca" al final de las escaleras.
"Toma un poco de agua." Me sugirió con humor, recibiendo un tembloroso pulgar arriba unos segundos después.
Harry había chequeado algunas de las puertas del corredor, la mayoría ocupadas por gente haciendo un trabajo bastante descuidado de besos, con todos los dientes y labios húmedos. Nuestra conexión se rompió, la puerta se cerró y Harry se aventuro a las profundidades de la oscuridad.
"Harry?"
"Sigo aquí, solo necesito..."
Una pequeña lámpara parpadeó, proporcionando un confort cálido al lugar. Era de un buen tamaño, un dormitorio moderno con una gran ventana y un cuarto de baño contiguo. La cama era decorada con almohadones de felpa, con un esquema de colores crema y ciruela. Las largas zancadas de Harry hicieron que nuestro espacio personal desapareciera casi al instante. Me sostuvo cerca, sus labios recorriendo de mi cuello a mi hombro. Sus manos estaban en todas partes, inimaginable, apretando y negociando su camino bajo los límites de la ropa que teníamos puesta, solo reflejaba entusiasmo.
El fuerte golpe del bajo se podía oír y sentir a través del piso, rítmicos tambores que guiaban los empujes de cadera. Especialmente para la primera pareja con la que nos encontramos; ni siquiera alcanzaron a llegar a la cama.
"Espera."
La boca de Harry se detuvo con mi objeción, preocupados ojos encontrando los míos. Mis huellas digitales fueron a parar al pelo de su nuca, proporcionándome control si deseaba tomar el pelo y tirarlo, un aspecto juguetón que me había llamado la atención de Harry.
"¿Que está mal?" Jadeo.
"Realmente amo esta canción."
Los labios apretados irrumpieron en una sonrisa antes de volver al ataque. Un gemido agudo fue liberado, mis dedos tiraron suavemente en respuesta a los dientes de Harry en mi piel.
"Bien." Casi articulo. "porque te voy a follar hasta la mierda."
"No quiero hacerlo en las sabanas de alguien más, Harry."
No era mi intención sonar quejumbrosa o desconsiderada con la situación, pero me inquietó la forma en que salió mi declaración. Sin embargo, Harry ni siquiera dio una señal de estar preocupado, con sus manos saco mi camiseta y su gorra, tratando terriblemente de que su cabello se mantuviera donde estaba.
"Buen trabajo, pero no estaba pensando en usar el colchón." Dijo en una amenaza juguetona. "Te lo voy a hacer contra la pared."
Parecía que la discusión de mi dominio anteriormente no se iba a celebrar esa noche. Pero me reserve el derecho de romper su camiseta y sacarle el cinturón para nada gentilmente; algo que él estaría más de feliz de hacer.
Sus pantalones fueron tirados sin ceremonia, trabajó en mis shorts y mi bikini mientras yo me ocupaba del condón en su cartera. Estaba apretada entre el cuerpo fuerte de Harry y la pared, mi respiración era liberada en jadeos trabajados.
"No" espete, "quédate con el sombrero puesto."
Se rió con mi sugerencia, su mano derecha enderezo el gorro hacia el frente, previamente levantado para quedar en su cabeza. Harry acaricio mi hombro antes de dar el primer fuerte golpe con sus caderas, un impacto que fue acogido con alivio.
Louis' POV.
"Harry!"
Había estado llamando desde que la pareja voladora se escabullera por las escaleras, al parecer completamente ajenos de que necesitaba a Harry para mi equipo para un partido de futbol que se estaba organizando para después. Lo necesitaba para equiparar la embriagadez de nuestro lado, la probabilidad de que mi cara quedara pegada en el suelo era bastante alta si no me ponía sobrio a tiempo. Si no hubiera sido por la gran apuesta, me hubiera hecho a un lado, pero la posibilidad de ganar una ronda de tragos en el bar era demasiado buena como para desaprovecharla.
Después de interrumpir a una pareja que estaban haciéndolo como conejos, camine hasta el final del pasillo, ileso pero probablemente traumatizado hasta el final de mis días. Una vez que concluí que Harry y Bo no estaban ni escondidos detrás de la gigante planta, me decidí por buscar en otros lugares.
Pero no llegué muy lejos, justo a la puerta cerrada de al lado. Presioné mi oreja a la puerta de madera hasta que pude escuchar gemidos, el nombre que escuchaba sonaba demasiado familiar.
"Haz." Hablé con la barrera inanimada. Sonreí cuando el movimiento detrás cesó. "Amigo, se que estas ahí dentro. Estoy bastante seguro que Bo está contigo también.
Silencio.
Mi mano iba a girar la perilla, todavía poseyendo ese torpe y ebrio comportamiento y una confianza liquida que no podría ser de otra forma.
"Vete a la mierda. Louis! Saldremos en un minuto" se hizo eco a través de la puerta.
Definitivamente fue Harry.
"Un minuto?" me reí. "Dale más de un minuto amigo!"
"Vete a la mierda!"
No podía controlar el hipo divertido, chocando fuerte con el vacio del segundo piso deshabitado.
"Los veo cuando los dos terminen."
Bo's POv.
"Maldita sea." Suspiré con satisfacción.
El había eliminado el condón, subiéndose la ropa interior y luego los pantalones. Me quedé apoyada contra la pared, gastando una sonrisa perezosa en mi cara. Harry correspondió mi expresión complacida, con aires de suficiencia, consciente de lo cansada que estaba por nuestras actividades.
"Wow."
Su nariz frotó la mía suavemente, uniendo nuestras manos. Vi como se quitaba la gorra y la ponía en mi cabeza antes de barrer sus rizos sudorosos.
"Vamos, te llevaré."
No alegué en contra, secretamente aliviada por recibir ayuda, insegura de su podría realmente bajar las escaleras con mis piernas temblorosas. Harry ni se inmutó cuando enrolle mis brazos en su cuello, trepando sobre su espalda. Si hubiera estado mas alerta, habría sido inquisitiva sobre su falta de esfuerzo físico. Tal vez fue la adrenalina de evitar la exposición de nuestro jugueteo, a pesar de nuestra interrupción.
Me pregunté si Louis era así de hincha pelotas cuando estaba sobrio.
Una vez en el primer piso, Harry se dirigió la piscina. Mi cabeza descansó en su hombro, hombro que había mordido alrededor de 10 minutos antes para disminuir la ansiedad de gritar en éxtasis. Había algunas personas dando vueltas en el agua. Louis estaba sentado en el costado con los pies dentro del agua y salpicando a cualquiera que se acercara. Parecía con los ojos un poco menos vidriosos pero las risas lo delataban, podía decir que seguía borracho.
Me deslicé de la espalda de Harry al césped, tomando su mano y guiándolo a la piscina inestablemente.
"Nunca te imagine como uno de los chicos tipo "di mi nombre, di mi nombre" Haz." Fue lo primero que salió de la boca de Louis.
Harry lo mando a la mierda, segundos después de comenzar a sacarse la ropa. Eso no era ni siquiera cercano a lo caliente de lo que había ocurrido antes, pero todavía tenía esa chispa sensual, algo que hacía que tu corazón se acelerara. Para ese momento el ya estaba en su traje de baño y yo prácticamente babeando. Tenía la esperanza de que las mordidas y las marcas rosa no se notaran.
"Te vas a meter?"
Asentí, arrastrando afuera mi chaqueta y tirándola al lado de la ropa de Harry. El botón de mis shorts fue desabrochado, quitándolos lento un poco conscientemente. Se encontraron con mis pies mientras los dedos de Harry cogían el dobladillo de mi camiseta.
"Mierda." Susurro en aprecio.
Un rubor caliente lleno mis mejillas mientras nerviosamente era quemada por la mirada enamorada de Harry. El bikini era tanto para Harry como para mí misma. Y juzgando por la expresión de su cara, logre impresionarlo.
"Te vez fenomenal, pero si cualquier tipo de mira mucho, voy a partirle la cara."
Típico Harry.
***
"No sabía que Tom iba a venir." Dije con una sonrisa y algo así como preguntando.
Hayley y yo flotamos a la parte menos profunda, mi cabello estaba mojado y pegado a mi espalda.
"Oh, yo lo invité."
Ella miro tímidamente al lugar donde los chicos jugaban, en el lugar más profundo. Tom esbozo una sonrisa y ella se acercó liquidando el azul que los rodeaba.
"Aww." Bromeé.
"Cállate." Me respondió.
Estaba a punto de atormentarlos un poco más, hasta que grité en respuesta a la cara de Harry que apareció de la nada en frente de nosotras. Parecía satisfecho con la reacción, con una radiante sonrisa.
"Damas." Asintió con la cabeza hacia las dos. "¿Quieres que te sostenga?"
Hayley nadó a lo largo por el lado de nosotros, hablando con Harry mientras le daba la espalda. Mis manos se perdieron libremente en su cuello, casi flotando cuando el agua nos empujo hacia atrás. Vi las ondas de agua pasando, mi mejilla húmeda en el hombro de Harry.
"Liam está aquí." Louis hablo desde su posición en la orilla de la piscina.
"¿En serio?"
"Sé, llego cuando ustedes estaban follando el cerebro del otro."
Hayley se echó a reír mientras yo pedía que el agua me tragara. ¿Porque nos tenía que avergonzar? Bromas sobre nuestra abrupta desaparecida flotaron por el grupo que estaba en la piscina, la diversión a costa mía y de Harry. Gracias a dios, la gente empezó a esparcirse para jugar con una pelota de playa.
El tono no se quedo encendido por mucho tiempo, una atmosfera tensa pasaba por la piel de Harry y en consecuencia por la mía. Me quedé descansado sobre él.
"Deberías hablar con Liam. Ha escuchado algunas cosas, Haz."
Louis ya no estaba optimista, el ceño fruncido requisó sus habituales facciones. No le quedaba.
"Sobre qué?"
"Sobre el antiguo vecindario. Es decir, podrían ser solo rumores, pero sonaba muy convencido de que era..."
Louis me miró y de repente me sentí que no era parte de la conversación, o que incluso no debería haber estado presente. Mis manos se deslizaron de la posición alrededor de Harry, pero él se negó a dejarme salir, garantizando su seguridad.
"Está seguro?"
"No sé, es difícil de decir. Pero deberían ir y hablar con el."
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