martes, 9 de abril de 2019

Capítulo 48





Me aferré a Harry, mis tobillos se cerraron alrededor de su cintura mientras el fuertemente me cargaba por las escaleras hasta su piso. Su pelo estaba enredado entre mis dedos, mis labios besaban su mandíbula mientras Harry jugueteaba con las llaves en la cerradura. La puerta se cerró de golpe con su pie, presionándome contra la madera mientras torpemente sus dedos pasaban la cadena de la puerta. Metí la cara en el hueco de su cuello, las manos cosquilleaban bajo la chaqueta que Harry llevaba. Me sentí segura mientras me abrazaba aún más en su reconfortante calor, absorbiendo el calor y a la vez inhalando su olor que parecía nublar mis sentidos. Pero la comodidad pronto se transformó en deseo, desde suaves besos a marcas de pasión blandiendo en su piel mientras mis labios sin conseciones succionaban en la base de su cuello. Un gruñido áspero seguido de un aliento bruscamente inhalado mientras Harry respondía apretando con dureza mi trasero.



"Quiero tenerte"



"Déjame bajar" Reí.



Mis pies tocaban el suelo, alejándome mientras Harry acechaba. El pasillo estaba débilmente iluminado, pero no fue difícil detectar la sonrisa seductora plasmada en su rostro. Había apenas un par de centímetros que separaban nuestros cuerpos necesitados. El calor latente de los ojos de Harry se mantuvieron sobre mi mientras se desvestía, tomándose su tiempo para quitar la chaqueta oscura que llevaba. El material cayendo al suelo.



"Quiero ser sucio contigo"



La frente de Harry clavada en la mía, arrugando mi vestido mientras una mano rozaba tranquilamente la parte inferior de mi muslo. Los hoyuelos fueron identificados mientras efectivamente cesaron sus esfuerzos, apretando mis piernas juntas.



"Paciencia"



Agarrando el material de la camisa de Harry, lo tomo por sorpresa empujándolo contra la pared con la mayor fuerza que pude. Sus labios hinchados estaban entreabiertos de placer, con los ojos cerrados. Disminuí la distancia entre nosotros, a toda prisa tratando de desabotonar la camisa de Harry. Su movimiento repentino me dejó en las nubes, tirando de ambos lados de su camisa para con fuerza abrirla. Escuché el sonido de los botones tocando el piso. Nunca había visto algo tan desesperantemente caliente, mis manos palmadas en su expuesto estómago y pecho. Parecía casi un dios, todo bronceado y musculoso... y mio.



"Me gusta cuando eres ruda conmigo" Admitió Harry.



Las últimas palabras apenas habían salido de su boca antes de que le rasjuñara a lo largo de su torso, asegurándome de dejar unas lineas en evidencia de mi gesto severo.



Maldijo entre dientes.



"Te voy a llevar a mi cama"



Mi corazón bombeaba con su promesa, presionando un beso fuerte donde el aire caliente había sido expulsado. Lamentablemente me aparte de la tentación de sus labios, girando y caminando por el pasillo. Mis zapatos fueron pateados pero me detuve en la puerta de la habitación cuando me esforcé por oír sus pasos finales. Miré detrás de mí para descubrir que había estado observando cada uno de mis movimientos. Su mirada caliente ardia en mi piel, yo sabía que él deseaba descubrirme . Nos pusimos de pie frente a frente, a una buena distancia entre nosotros mientras el descuidadamente rozó su ropa por sus anchos hombros. Yo había aprendido con rapidez que el cuerpo de Harry era lo más cercano a la perfección, en mis ojos por lo menos. Incluso la variedad de cicatrices que había sufrido durante las peleas creó una belleza fascinante y algo cautivadora. Me preguntaba si alguna vez se volvería a abrir completamente y decirme el origen de todos esos recordatorios permanentes.



Mi mano se levantó delante de mí, burlandome de Harry con un gesto de mi índice para que viniera hacia mí.



"Ven aqui"



Su sonrisa fue tirada hacía arriba sobre su mejilla derecha más que en la izquierda, quitándose los zapatos mientras caminaba hacía delante. Pronto estuvimos en la comodidad de la habitación de Harry. Una vez que la pequeña lámpara se encendió mi atención se derivó hacía el, ahora estaba descalzo en sus pantalones negros. Los ojos de Harry brillaban con picardía cuando levanté mi mano para evitar que se aproximara. Su paciente cumplimiento se pudo observar mientras me incliné hacía adelante, mis dedos viajaron hasta la falda de mi vestido, enganchándolos en mi ropa interior y tirando hacía abajo por mis piernas. Salí de ellos, dejando caer el material al suelo antes de estar de pie con la espalda recta, una vez más. La mirada que me dió fue una de lujuria, con la que me sonrojé mientras el practicamente me desnudaba con la mirada.




Un zumbido reflejaba el movimiento de Harry hacía adelante, mientras yo hacía uno atras. Parecía disfrutar del juego, la intención de la victoria con la distancia entre nosotros reduciendose rápidamente. Subí a la cama, con tanta gracia como pude. Harry pronto se unió a mí.



"¿A donde vas bebé?"



La profundidad de su tono me dejó con piel de gallina, mi corazón latiendo. Se me instruyó que me acostara mientras los dedos de Harry exploraban la suave piel de mis muslos. Mis mejillas ardían mientras enchanchaba mi mano en la parte posterior de su cuello, presionando mis dedos en su nuca.





"Quiero probar algo diferente"



Apresuradamente me senté, trantado de cubrir mi area expuesta con mi vestido. Harry se rió entre dientes. Creo que él reconoció mi aprensión.



"Nada mayormente diferente" aseguró el "Solo una nueva posición"



"Harry, no creo que yo"



"Vamos bebé" Harry arrastró las palabras con voz ronca, una sonrisa lenta adornando su rostro.



Su gran cuerpo tendido sobre el edredón, la cabeza en una de las esquinas de la cama. Cuando me quedé inmovil su lengua burlonamente se deslizó de sus labios carnosos y rosados. Los músculos de mi estómago estaban sin control, yo sabía exactamente lo que estaba haciendo.



Miré su boca convirtiendose en un beso burlón ante el rubor provocado en mi por sus labios seductoramente humedecidos por su lengua.



"A mis labios les gustaría llegar a conocerse con los tuyos" Él se echó a reir.



Yo podría manejar besos. Mi cuerpo se arrastró a Harry. Nuestro abrazo era caliente y pesado, no pude mantener nuestras manos lejos uno del otro. Lamentablemente me eché hacía atrás en busca de aire, mi cabello cayendo como una cortina rodeándonos.



"Eso está bien" Harry susurraba en apreciación "Pero me refería a tus otros labios"



Todo mi cuerpo se inundó de calor, el reconocimiento de lo que estaba pidiendo, el material de mi vestido deslizandose mas arriba de mi muslo. Harry me había desplazado hacía adelante en cuestión de segundos para sentarme a horcajadas sobre su pecho, justo por encima de sus costillas. Sus brazos definidos enganchados debajo de mis muslos y yo aferrada a sus hombros cuando intentaba animarme más cerca.



"Esta bien" El silenciosamente consoló.



La sonrisa que mostró era preciosa, con los ojos brillando hacía mi. Ásperas manos se deslizaron hasta mis muslos, arrugando el vestido antes de echar un vistazo a mi trasero. A pesar de que yo tenía la posición dominante sentía que Harry mantenía el control. No me había dado cuenta de cómo mi cuerpo había reaccionado hasta que un grito de protesta burlona se escuchó. Mis dedos se habían enrollado firmemente en su cabello, asegurando su cabeza a la cama cuando Harry intentó animarme más cerca de su boca.



"Espera, espera" Broté en estado de pánico.



"No es diferente que antes" Harry ligeramente me motivó.



"Es muy diferente Harry" mi voz se elevó por la sorpresa de lo casual que él estaba con todo.



El agarre que utilizaba para sostener sus rizos se aflojó un poco.



"¿Por qué? Todavía tengo mi cara entre tus piernas"



Harry podía ser como un adolescente a veces, pero pronto se hizo consiente de mi molestia, mis muslos se apretaron con fuerza mientras se reía.



"Esta bien, esta bien" Harry se rindió.



Sus manos se arrancaron por mi constricción, liberandose de mis fuerzas.



"Si tu no te sientes cómoda, entonces no tenemos que hacerlo"



Me sentí aliviada mientras mi cuerpo le permitió a Harry moverse hacía la parte superior de la cama. Pero la libertad no duró mucho. De inmediato se trasladó a agarrarme el tobillo, tirando de mí hacía el mientras se cernía sobre mí. Las palabras de Harry fueron silenciosas, la invitación era solamente para mis oidos.



"Pero sabes que la oferta de sentarte en mi cara sigue en pie para ti"



Le divertía mucho mi reacción mientras lo empujaba por los hombros para apartarlo.



"En otro momento" El continuó con aire de suficiencia.



No tuve tiempo para reponerme antes de que se pudiera sentir el calor en la parte interior de mi pierna. Los besos de Harry se arrastraron a lo largo del material azul marino de mi vestido para comenzar un acto que él había admitido abiertamente que disfrutaba tanto como yo lo hacía.



Fue cuando Harry animaba mi mano derecha a su cabello, apoderándome de los suaves rizos entre mis dedos. Pude sentir que estaba cerca del final pero habían sido sus palabras las que me habían mantenido al borde.



"Sostenme abajo" El gimió.



Yo seguía viendo estrellas cuando Harry gateó hasta llegar estar cara a cara conmigo. Su sonrisa satisfecha lo dijo todo, sus rulos desordenados salvajemente. Pero me le adelante antes de que pudiera observación arrogante sobre el poco tiempo que le había tomado llevarme al climax.



"¿Podemos llegar debajo de las sábanas?"



Sus hoyuelos se profundizaron, sus ojos brillaban con una calidez juguetona.



"Por supuesto que podemos, pero primero quiero sacarte de ese vestido"



Nos arrimamos a un lado del colchón para negociar la retirada de la ropa restante. Había un elemento de gracia cuando comenzé a librarme del vestido, calzando el material superior. Pero pronto pasó a ser algo frustrante. Podía oir la risa de Harry, la caída brusca de sus pantalones fue oculta de mi vista por la delicada ropa con la que tuve problemas.



"Ayúdame" Supliqué.



Sus manos se apoderaron de mi vestido, moviendolo mas alto.



"¿Como conseguiste ponertelo?" El preguntó con humor.



"Con dificultad"



"Puedo verlo"



Una vez fuera, el vestido se unió a los pantalones de Harry en el suelo.



"Mierda" El maldijo.



Yo estaba completamente desnuda a exepcion de mi sostén, mi verguenza cada vez más evidente con el notable color rosa en mis mejillas. Su boca se curvó en una sonrisa radiante mientras enganchando sus pulgares en la banda de sus boxers y rápidamente quitarlos. La audacia de Harry era siempre sorprendente.



Luché para mantener su sonrisa tonta. Pero yo estaba luchando una batalla perdida, mirando tímidamente a medida que reía. Se movió para pararse frente a mi antes de que mi brazo derivara hasta estar en su cuello. Nuestras bocas se encontraron, la ternura haciendo que mis ojos revolotearan mientras poco a poco nos dirigimos al colchón. Harry alcanzó a ciegas detrás de mi para atraer las sabanas y me colocó suavemente sobre ellas.



Harry se arrodilló sobre mí hasta que me uní a él. Valentía que había tomado de él, bombeando su longitud y acariciando mi rostro hasta la curva donde el cuello se encuentra con el hombro. El cálido aliento de Harry resopló fuera en risas ligeras, llegando a la derecha y rebuscando en el cajón junto a la cama mientras en broma mordisquee su piel.



Deje el movimiento de mi mano, mirando fijamente mientras Harry llevaba a cabo las acciones que yo había sido testigo de él realizandolas una vez antes. Su erección pesada descansando entre sus muslos antes de rodar el condón que el había desgarrado para abrirlo con sus dientes. Besos pequeños fueron robados en broma, distrayéndome de otro objetivo recuperándose desde los confines de madera junto a la cama enorme. Mis manos se colocaron en la amplia extensión de de sus hombros, nuestras mejillas rozándose mientras yo miraba hacia abajo entre nosotros. La botella pequeña fue abierta, liquido claro fuer rociado sobre las puntas de los dedos de Harry, la colocó a un lado, los ojos ocultos mientras el untaba la sustancia a fondo sobre su longitud. El pulgar de Harry rozó sobre su punta, esparciendo el líquido. Una vez terminado, su atención estaba sobre mi. Mas del líquido claro cubrió sus largos dedos. Sus labios gruesos fueron presionados en los mios antes de que su mirada viajara hasta donde su contacto me hizo estremecer.



"Quiero hacer esto bien, esto ayudará." Harry habló en voz baja.



Un brazo se deslizó alrededor de mi espalda, sostiendome cerca mientras intentaba continuar con el lubricante.



"Está frío". Admití en una risita nerviosa.



"Lo siento, debería haberlo calentado un poco."



Él sonrió mientras se frotaba los dedos antes de tocar suavemente el área entre mis piernas.



"¿Estás bien?"



Asentí con la cabeza, bajando de nuevo a la cama mientras Harry se situaba por encima de mí. Fue entonces cuando me di cuenta de la ligera vacilación en sus movimientos seguros, la inquietud en sus ojos.



" Confío en ti." Hablé mientras barría el pelo de su frente.



"Pero la última vez .." la preocupación de Harry se desvaneció.



"Me dijiste que no volvería a suceder y confío en ti."



Me besó en la mejilla, sus labios salpicando afecto por mi mandíbula y oído.



"Ok".



Podía sentir mis dedos encresparse, Harry trazando la forma de mi cara, sus dedos rozando mi piel caliente. Era tan delicado, besando suavemente mis labios mientras sus ojos se quedaron en mí. Mi pierna izquierda levantada para descansar y curvada alrededor de su espalda, el talón presionando contra su espalda baja. La punta de su lista y resbaladiza longitud me rozó dos veces antes de presionar cuidadosamente . Harry agarró el edredón, deslizándolo suavemente por su espalda desnuda sobre nosotros para mantener en el calor. Sabía que la temperatura podría aumentar en los próximos y cercanos minutos, pero en ese momento se sentía perfecto. Sólo él dirigió gradualmente sí mismo, sonidos pequeños escaparon de mi boca, capturados en lo que Harry inhaló. Mis dedos ligeramente tiraron de las sábanas, poco acostumbrada a la sensación de experimentar algo tan íntimo. Todavía se sentía extraño, pero nada como cuando nos acostamos por primera vez.



"¿Se siente bien?"



Era evidente su naturaleza ansiosa, agarrando mi mano lejos de la ropa de cama para sostenerla en la suya.



"Sí".



"¿Puedo ir más profundo?" Casi declaró.



Mi pequeño guiño dio permiso Harry a hundirse en mi calor apretado. Ambos estábamos luchando para atraer aire vital, nuestros cuerpos conectados con amor. Nunca me había sentido más cerca de otra persona.



"Oh, Dios mío."



Mis uñas se clavaron en su espalda mientras intentaba relajarme, ayudando en los movimientos suave y persuasivos de Harry. La posición se llevó a cabo para permitir tiempo para mí, tiempo para absorberlo por completo.



Sonidos rotos cayeron de los labios entreabiertos de Harry, con sus ojos iluminados por la calidez de mis músculos al contraerse alrededor de él. Miré fijamente mientras repetía la acción nueva, disfrutando de la reacción que estaba provocando. Una pequeña sonrisa de complicidad se desvió hacia la hinchada y rosada de los labios de Harry. Recibí un gesto apenas perceptible en la solicitud de sentir el apretón placentero una vez más. La respuesta fue un gruñido retumbando desde el fondo de su garganta.



"Por favor, deja que me mueva." Harry se tensó.



El despliegue deliberado de sus caderas era algo indescriptible, meciéndose hacia adelante y hacia atrás a un ritmo constante, sin prisas. Teníamos toda la noche. Nuestros pechos se apretaron, las tazas de mi sujetador en contacto con el firma torso de Harry. Mis brazos abrazados imposiblemente cerca, con el deseo de sentir la pesada carga masculina por encima de mí.



"Nunca lo he hecho tan lento antes." Admitió. "Me gusta." Harry sonrió perezosamente.



Mi mano ahuecó su mejilla mientras nuestros labios se unieron en un beso lento, el edredón deslizándose por la espalda de Harry hasta que me ayudó en tirar de el para arriba.



"Te veías muy bonita con tu vestido esta noche."



Sonreí ante su dulce cumplido, resulta un poco divertido que estábamos teniendo una conversación mientras hacíamos el amor. Eso me hizo preguntarme si era su manera de tratar de distraerse de repetir los errores anteriores.



"Gracias. Aunque ya lo has dicho ". Jadeos pequeños separaron la frase cada par de palabras.



Las caderas de Harry triturando las mías, robando el aliento de mis pulmones.



"Lo dije en serio."



Mi cabeza rodó hacia un lado cuando recibí un golpe más fuerte, sus ojos cerrados mientras apretaba el agarre con fuerza a su cadera. No me había hecho daño, sólo me sentí extraño, extraño placentero.



"Lo siento." Brotó Harry.



"Está bien." Le respondí, dándole un beso tranquilizador. "Sigue adelante."



Harry todavía estaba por encima de mí, apoyando su cuerpo sobre sus antebrazos. Las ondas en su pelo cosquilleaban en mi rostro mientras me besaba en el cuello.



"Hueles muy bien.", Continuó. "Estoy hablando mucho, ¿no?"



Su voz quebró los sonidos apagados de deseo, reemergentes de mi cuerpo el rubor en sus mejillas me hizo darme cuenta de que era un poco de vergüenza. Siempre me pareció innegablemente lindo, como un contraste de su a veces implacable exterior dura.



"Sí." Me esforcé en una risita.



"Lo siento, es sólo que, nunca he podido antes."



"No me importa, siempre que sigas en movimiento." Me apretó juguetonamente a sus caderas.



Su risa sonó antes de cambiar un poco a la izquierda. Mi boca se abrió cuando empezó a masajear una nueva zona sensible con la longitud enterrada dentro de mí. Su nombre salió de mis labios en gritos desesperados, el calor de nuestros dos cuerpos cada vez mayor. Todavía estábamos tomando las cosas con calma, pero la profundidad que me estaba penetrando aún más mientras a propósito se desempeñó durante más tiempo.



"Por favor." Gemí.



Una lenta sonrisa apareció en los rasgos de Harry, disfrutando de mi súplica, desesperada por que se moviera. Cuando lo hizo, repitió la misma acción, permaneciendo inmóvil dentro de mí. Me aferré a él, tanto mis piernas ahora sujetas alrededor de la cintura. Mis brazos bruscamente extiendose a ambos lados de mí cuando Harry pegó un sitio que tuvo el placer estallando a través de mi cuerpo. Dedos firmemente en puños en las sábanas, los hombros dejando el colchón para plantar un fuerte beso en sus labios con pucheros.



"¿Ahí?", Murmuró.



Grité mientras continuamente se reunió el punto que me tenía temblando. Mis brazos fueron recogidos en cerca de mi cuerpo, Harry bajando a medida que acariciaba mi mandíbula. No había distancia entre nosotros mientras mantenía los brazos doblados clavados en mi pecho, nuestra piel caliente hacíendo contacto. Su cuerpo parecía una jaula alrededor de mí, apoyando su peso prácticamente encima de mí. Las manos de Harry ahuecadas en la parte posterior de mis hombros, sosteniéndome contra él mientras enterraba su cara en mi cuello. No podía hacer nada más que estrechar mis piernas alrededor de su cintura, sus caderas chocaron repetidamente con las mío a un ritmo creciente. Todo el tiempo Harry estaba expresando guturalmente la intensidad de la situación en malas palabras.



Me las arreglé para mover los brazos libres, mis manos ahuecando la cara de Harry y guíandolo para darle un beso.



"Por favor, déjame estar dentro de ti cuando te vengas." Jadeó.



Nunca habíamos experimentado el orgasmo mientras teníamos sexo, sólo después de haber llevado a cabo el acto una vez. Entonces había sido demasiado para mí, abrumador. Pero ahora me sentía preparada. Asentí con la cabeza, incapaz de expresar mi confirmación a través de palabras coherentes.



"Dime cuando estás muy cerca."





Todavía estábamos envueltos en el otro, Harry dejaba dulces besos en mi mejilla mientras nos dio la vuelta más a la izquierda. Él protegía mi cuerpo, brazos rodeándome en un abrazo fuerte, caderas moviéndose contra las mía. Mi mano se movió de su cintura en medio de nosotros.



"¿Estás cerca?"



Nuestras narices se tocaban; mirada lasciva de deseo mientras me frotaba suavemente la zona superior donde nos conectamos. Pero mi mano no tardó en apartarlo a un lado. Mi espalda aterrizó plana en el colchón, Harry llegando a flotar sobre mí otra vez.



"Déjame".



Los dedos de Harry al instante se pusieron en contacto con mis terminaciones nerviosas sensibles yo lo agarré de la nuca. Mis músculos ardientes apretaron alrededor de su intrusión palpitante, el calor comenzo a hormiguear en mi estómago. Abrió mucho los ojos, labios abriéndose mientras miraba hacia mí. El cuerpo desnudo de Harry bajó aún más, envolviendome y protegiendome . Yo sabía que estaba teniendo dificultades para moverse a pesar de la combinación de los lubricantes sintéticos y mi propia excitación.



"Te tengo." Aseguró. "Puedes venir a mí, estás a salvo."



Dejé que Harry me lleve.




Mi orgasmo latía alrededor de su longitud rígida, apretando los músculos causando que su boca se abra. Se sentía diferente, mucho más, le permite absorber todo mi cuerpo. Mis dedos se enredaron en los húmedos rizos en la nuca de Harry, mientras el me observaba caer por debajo de él con admiración. Su observación centrada fue de corta duración, preocupado suprimiendo gemidos graves. Pero yo estaba demasiado inmersa en mi propio orgasmo demoledor como para ver plenamente la transformación de su rostro mientras se venía.



Muy pronto Harry se deslizó suavemente fuera de mí antes de presionar sus labios con los míos. Mi conciencia estaba todavía un poco borroso, nuestras narices rozaban en un beso esquimal. Harry rodó a mi izquierda, dejando el edredón para exponer mi sujetador cubriendo mi pecho mientras se quitaba el condón. Me moví para mirarlo, con una sonrisa adornando su hermoso rostro.



"¿Quién sabía que eras una gritona." Harry se curvó.



Me tomó un par de segundos entender a lo que estaba diciendo.



"¿Qué?"



Mi mano chocó contra la suya en inquisición.



"Nunca he conocido a la persona del departamento de al lado, pero por supuesto que sabe mi nombre ahora." Harry rió sin aliento.



De repente me encontré mi fuerza para rodar y fijar sus muñecas sobre su cabeza en la almohada. Me senté a horcajadas sobre su cintura inclinada sobre él.



"Eres un tonto." Yo débilmente tome represalias.



Todavía estaba riendo, sin éxito, tratando de empujar mi mejilla con la nariz mientras se alejaba. Harry se dejó caer de nuevo a las almohadas, mirandome mientras él me ponía en cautiverio.



"Bueno, te gusta bastante este tonto."



Su tono dejaba claro que estaba de muy buen humor.



"Cállate". Me contuve.



"Hazmelo." No perdió el ritmo. Su voz bajó considerablemente con el desafío.



Me sonrió sutilmente, sumergiendo la cabeza a los besos calientes a través del paisaje de la quemaduras en el pecho de Harry. Subía y bajaba rápidamente con mi atención, chupando su pezón izquierdo. Me sentí un poco petulante al mirar a través de mis pestañas, los ojos de Harry se cerraron de placer. Tomé la rara oportunidad de su inmovilización en curso para lamer una franja de pelo hasta el cuello. Su gemido fue todo el ánimo que necesitaba antes de que mis labios se encontraron con su oreja.



"Quiero hacerlo de nuevo." Hablé en voz baja.



Tenía la sospecha de que Harry no estaba acostumbrado a la sensación de estar mudo. Bueno, no en este tipo de situación de todos modos. Parecía un poco desconcertado antes de recobrar la compostura.



"Dale a un hombre una oportunidad de recuperarse.", Bromeó.



Me quedé plana con él, con la cabeza apoyada en su pecho sudoroso mientras sus dedos rozaban mi pelo.



"Sólo quiero saber."



"Oh, puedo garantizar que serás el primero en saberlo."



No me había dado cuenta de lo literal que la declaración sería hasta que sentí a Harry endurecerse contra mi muslo un poco más tarde. Mi cuerpo apoyado a encontrarse con su contacto visual.



"Te gusta?"



No entiendí muy bien lo que estaba pidiendo. La confusión debe haber sido clara en mi rostro cuando me sonrió. Su pulgar trazó el contorno de mis labios.



"Eres tan linda." Harry besó mi nariz.



Su erección se hizo evidente con el movimiento de sus caderas. Me tragué mi sorpresa. Entonces supe que Harry se refería a mí encima de él. Me volví calma con el pensamiento, la imagen de él debajo de mí, ya que tuvimos sexo nubla mi mente. Nunca habíamos hecho eso antes. ¿Sería el control? La idea me intrigó. Pero mis pensamientos fueron de corta duración ya que la risa de Harry sonaba.



"Bo, si quieres montar todo lo que tienes que hacer es decirlo". Él sonrió.



Yo no creía que fuera posible para mi cara sonrojarse más. En ese momento Harry estaba sonriendo como un idiota.


Podía sentir que estaba luchando, poco acostumbrado a esta posición exterior mientras me sentaba a horcajadas sobre su regazo.



"¿Ayudará si me siento contigo?"



Asentí con la cabeza, sonriendo mientras su torso musculoso se levantó del colchón. La dureza del pecho de Harry presionó a la suavidad de contraste de la mía, la piel pegajosa haciendo contacto. Los dos llevábamos tímidas sonrisas, la nariz de Harry empujando contra mi mejilla.



"Inténtalo de nuevo." Harry me animó.



Ayudó a guiar mis caderas, mi mano agarrando su longitud endurecida y colocandola en mí entrada para deslizarse hacia abajo. Me estremecí, mi mano izquierda encontrando soporte en su cintura mientras no lograba conectarnos plenamente. Mi rostro entrecerró los ojos en concentración que Harry encontró un poco divertida. Las palabras de apoyo se hablaban en voz baja, sus labios punteado besos en mi hombro.



Cuando llegó la mano de Harry y se detuvo encima de la mia nerviosa yo me encontré agradecida por su guía paciente. Pequeños ajustes se hicieron en nuestras posiciones antes de que su punta hinchada se empujó suavemente en parte .



"Poco a poco." Susurró Harry.



Me hundí en función de las instrucciones de Harry, gimiendo en la plenitud sentí como me empalaba en su grueso miembro. Su sonrisa perezosa se extendió en felicidad. Un beso quedó en manos de mis labios abiertos casi como una señal de su inminente partida de nuestro abrazo al tumbarse en la cama. Pero yo no se lo permití, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello en resistencia.



"Por favor, no. Quédate conmigo. "Le rogué.



"Está bien."



Su tranquilidad se solidificó en un abrazo protector, permaneciendo en una posición de sentado conmigo. Mi cabeza apoyada en su hombro derecho, la longitud de mi cabello haciéndole cosquillas por su torso. A medida que comenzamos a movernos con cautela no podía evitar que los sonidos jadeantes se me escapen. Harry estaba haciendo la mayor parte de la obra, teniendo mi peso desde bajo mis muslos y me atrayendome hacia el.



Esta vez Harry me llevó con él para volver a caer en las sábanas. Besé desesperadamente a su rostro cuando me confesó su amor entre jadeos. Mi el boton de mi sujetador fue puesto en libertad, el material prácticamente atrapado entre nosotros hasta que me senté con valentía por mi cuenta. Las correas se cayeron por mis brazos, dedos ardiendo contra mi piel. Me quedé perpleja sin saber cómo posicionarme cómodamente. Harry se quedó casi inmóvil mientras mi cuerpo subía y bajaba con cautela, permitiéndome montarlo. La expresión de satisfacción que llevaba era un resultado de la búsqueda de placer en el cuerpo femenino dominando por encima de él. Tuve la sensación de que no tenia que ver con mi falta de habilidad. Simplemente feliz de estar con alguien que correspondió el amor que dio.



"Bo, puedes apoyarte en mí."



Tomó mis manos poniendolas en su pecho para cambiar mi posición hacia adelante. Se me dio poder para rodar mis caderas mientras yo descansaba mi peso sobre su cuerpo. El feliz aura de Harry era contagioso, sus dedos corriendo libremente hacia arriba y hacia abajo por mis costados.



La flexión de las rodillas de Harry me llevó a cernirme sobre él, sus labios hinchados y de color rosa.



"Hola." Él sonrió sin aliento.



"Hey".



"¿Estás bien?"



"Mmm". Tarareé.



Nuestro cambio me dejó distraída, Harry decepcionantemente deslizándose de mí. Mi mano rozó su estómago tonificado apoderandome de él. Me sentía más segura, teniendo menos tiempo para unir nuestros cuerpos. Besos no se libraron en para caer sobre la piel caliente de mi amante. El descubrimiento de la debilidad de Harry pronto se hizo en la base de su cuello antes de que me levanté para tomar aire. Mi movimiento fue irregular, carente de fluidez en mis caderas. Todo era nuevo para mí y la responsabilidad de marcar el ritmo era una idea ajena, habiendo contado con Harry antes.



"Deja de pensar en ello." Las manos de Harry se posaron sobre mi cintura. "Vamos a encontrar tu ritmo, bebé."



Sus manos se deslizaron hasta mis caderas, descaradamente ahuecando mi espalda y en mis muslos. Permití que me guíe meciéndose hacia adelante y hacia atrás, estableciendo un ritmo constante como algo que jamás había sentido antes. Mis paredes estrechas acariciaban la longitud de Harry mientras sentía como cada centímetro movia dentro de mí.



"¿Te gusta eso?" Preguntó.



Su sonrisa fue mezclada con placer, con atención presenciar el papel seductor de mi cuerpo, algo que era anormal para mí. Nunca había pensado en mí misma como un ser sexy, era una característica muy alejada de mi habitual comportamiento torpe. Pero cuando Harry levantó sus caderas para encontrarse con las mías instantáneamente reaccioné arqueando la espalda e inclinando la barbilla hacia el techo , el proceso empujando mi pecho hacia fuera mientras me recostaba sobre sus muslos.



"Vete a la mierda, eres tan caliente." Él gimió.

Apreté sus piernas mientras mordía mi labio en un fallido intento de suprimir la serie de sensuales gemidos. Continuamos a moveiendonos uno contra el otro, con el tiempo llegando a detenerme en Harry una vez más. Nuestro beso se calentó con el tirón de mi labio inferior. Mi risa emitida en el aire rota mientras sus dedos juguetonamente excavaban en mis costados, sólo para gritar segundos después. Me tome represalias en empuje fuerte cavando mis uñas en el pecho reluciente de Harry mientras me molía con mis caderas.

"Alto, alto Bo." Se declaró.

No le hice caso, sólo me concentre en obligárlo a alcanzar la cima. Nuestra respiración era pesada en una pérdida de aliento. Probablemente era lo más cercano que alguna vez llegué a sentir el estrechamiento del pecho a gran altura. Las grandes manos de Harry se asieron en mis caderas en un intento de controlar la situación, pero ya era demasiado tarde. Gemí al sentir a Harry liberandose en el condón, presionando las palmas de mis manos sobre su pecho mientras mi cabello fluía a mi alrededor. Era caliente y rápido. Sus ojos estaban cerrados, tratando desesperadamente de evitar que los gemidos escapen de su boca. Su labio inferior hinchado fue tomado más o menos entre sus dientes, asegurandose de dejar una especie de recordatorio de que su orgasmo sigue envolviendolo. Y mi único pensamiento en ese momento era lo mucho que quería besarlo mejor.


Harry todavía estaba enterrado profundamente dentro de mí. El verde helado de sus ojos bastante pronto llegó a revolotear abiertos, pero parecía menos feliz, el ceño fruncido descendente. Él agarró mis muñecas cuando traté de salir de él.

"Harry".

"No." Él gruñó.

En un abrir y cerrar de ojos estaba atrapada debajo de él. Tenía ambas muñecas puestas encima de la cabeza con una mano. El nombre de Harry formando en mis labios, pero no pude hablar con él. Sus embestidas eran agudas, forzando el aire de mis pulmones mientras su dedo índice y medio dibujaron círculos rápidos en mi clítoris.

"Vamos." dijo Harry arrastrando las palabras más o menos. "Vamos, dejate ir".

El nudo en mi estómago fue endureciendose con el paso decidido y los toques deliberados. Harry entonces presenció algo que sólo sus ojos alguna vez habían visto mientras gritaba su nombre.




Sentí la cama hundirse mientras Harry trepó en ella. Le había dado instrucciones de que sólo lo dejaría abrazarme si se cepillaba los dientes. Harry había jugado sobre eso, al volver del baño y sonriéndome para mostrar el blanco de su sonrisa impresionante.



"Todo limpio." Orgullosamente proclamó.



Besos de mariposa se agitaban suavemente en mi mejilla antes de que mis labios se apretaron hasta la esquina de su ojo derecho. Me arrastré en su costado, la reanudación de nuestras posiciones cómodas antes de que Harry hizo el llamado misterio.



"Vamos acuestate en mí." Me ofreció.



"No, no se siente cómodo después de un tiempo." Le respondí con honestidad.



"¿Qué?"



"Se siente raro.", Le expliqué. "Eres algo sólido para tumbarte y yo soy ... blanda"



"Blanda?" Rió Harry.



Me acosté en su estómago, sus músculos tensos y definidos; evidencia de horas y horas de entrenamiento. Mi índice se arrastró sobre su pecho empujando a uno de sus besos. No podía dejar de reír, me retorcía a medida que Harry repitió mis acciones, hurgando en mi pecho.



"Sí".

Incluso si tuviera a alguien que me dice lo guapa que era todos los días, aun así, sostenía esas inseguridades persistentes. Las que se distribuyeron de forma continua en las revistas para hacerte sentir mal por a ti mismo. No creo que nunca haya tenído el ancho de muslo que se promovía. Bueno, tal vez Me decidí a descansar el mentón en la almohada, mirando al chico que estaba cómodamente debajo de mí.



"¿Estás bien?"



"Sí".

Harry había ayudado sin embargo. Era la forma en que me miró. No le importaba si tenía algunas estrías o tener un poco más de peso en las curvas de mis caderas. Me había reído de él cuando me dijo que era más de lo que agarrarse.



"Puedes poner una almohada en mí, si quieres."



Me jaló hasta acuestarme sobre el cuerpo extendido de Harry. Me senté mientras él cogió una almohada de la suciedad de las hojas y la colocó sobre su pecho. Se ajustaba a mis necesidades antes de que baje hacia su pecho. Él empujó una pierna entre las mías, mi pie inconscientemente cepillado hacia atrás y adelante sobre el pelo que cubre su pantorrilla.



"Deja de moverte." Harry ligeramente quejó.



"Lo siento."



Me decidí a descansar el mentón en la almohada, mirando al chico que estaba cómodamente debajo de mí.



"¿Estás bien?"



"Sí".



Las cubiertas se levantaron y cubrieron mi espalda. Harry suavemente tarareaba mientras yo giraba un rizo alrededor de mi índice. Era tranquilo, la tranquilidad que pronto se rompió.



"Eres muy bonito."



Me pareció un poco frustrante el hecho de Harry apenas pone ningún esfuerzo en mirar absolutamente impresionante que es.



"Gracias, tú también." Sonrió. "Y para referencia futura, me gusta bastante que seas blanda."



"Gracias."



Yo no tenía ni idea de cuánto tiempo estuvimos hablando. Y para esas horas me había olvidado por completo de la cantidad de veces que Harry había actuado de forma violenta a causa de su temperamento. Era dulce, interesado en lo que tenía que decir y no me avergüenza que se burlarse de mí. Podía tomar tan bien como él podía decirlas. Conversaciones tejidas desde la música a la cocción. Había prometido enseñarle a Harry cómo hornear un pastel a cambio de que él me lleve a ver una obra de la banda en el parque local. Deberían ser las primeras horas de la mañana cuando lo vi quedarse dormido. No podría haber sido un par de minutos más tarde, antes de rápidamente seguí en un estado inconsciente lleno de un muchacho, todo hoyuelos y pelo rizado.

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